Margot Robbie casi deja que una pitón estrangulara a su madre

La actriz estuvo a punto de quedarse huérfana...

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Margot Robbie casi deja que una pitón estrangulara a su madre
Margot Robbie.
Foto: Getty

Como cualquier otro niño que se haya criado en la Costa Dorada de Australia, para la actriz Margot Robbie resultaba algo cotidiano que una serpiente consiguiera colarse en su casa, ya que se trataba de visitantes indeseados de los que podía deshacerse fácilmente “con un palo largo“. Sin embargo, uno de esos incidentes ha quedado grabado para siempre en su memoria debido a que su propia apatía adolescente estuvo a punto de dejarla huérfana al permitir que su madre se enfrentara sola a una aterradora pitón.

Recuerdo que en una ocasión, cuando yo estaba en mis años más insoportables de adolescencia, mi madre se me acercó y me preguntó si podía ayudarla a sacar una serpiente de la casa y le respondí que no, que estaba muy ocupada en MSN. Aunque ella insistió en que era una bastante grande, le volví a decir que estaba ocupada“, ha recordado la intérprete a su paso por el programa de Jimmy Kimmel, donde fue entrevistada por su compañero de profesión Chris Pratt en ausencia del presentador. “Diez minutos después de que se marchara empecé a preguntarme dónde estaba. Después de un rato, bajé las escaleras y me la encontré en la entrada, con una pitón enorme, gigantesca, que se le había enrollado en el brazo y estaba tratando de rodearle el cuello.

Ya lo sé, ya lo sé…“, añadió la estrella, entonando el mea culpa ante el asombrado público del talk-show, que no podía creer que hubiese dejado desamparada a su progenitora en una situación tan peligrosa. “De ahí en adelante, cada vez que mi madre me pedía que le ayudara a mover a una serpiente gigante, lo hacía“, bromeó. Aunque su historia dejó muy sorprendido a Chris Pratt, que no dudó en preguntarle a cuánta gente conocía que hubiese fallecido envenenada por la fauna autóctona, Margot no dudó en restar importancia a todo el asunto, asegurando que ella siempre se había sentido libre de jugar sin miedo a ser atacada por arañas o reptiles. “No es algo en lo que pienses demasiado cuando estás creciendo. Están ahí, pero no me parecía para tanto“, afirmó.