Editorial: El poder de la Asociación del Rifle

En lugar de debatir y aprobar medidas más estrictas para el porte de armas, el Congreso hace todo lo contrario

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Editorial: El poder de la Asociación del Rifle
Cada día en EEUU mueren 7 niños por heridas con armas de fuego.
Foto: ROBERT SULLIVAN / AFP/Getty Images

Es difícil creer que la primera ley de armas de fuego después de las matanzas de Las Vegas y Texas iba a ampliar su uso en vez de restringirlo. Lo increíble se hace realidad gracias a la influencia de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), capaz de revertir el sentimiento público.

La Ley de Reciprocidad para Portación Encubierta recién aprobada hace que el permiso para llevar un arma escondida de un Estado sea reconocido por los demás.

O sea que la persona de uno de los Estados en que no se requiere permiso ni entrenamiento alguno para portar armas, pueda entrar y circular sin problema alguno en otro Estado con leyes más estrictas. Que un individuo armado de Georgia pueda circular en California o Nueva York, que tienen mayor control.

Es exasperante que mientras las propuestas concretas para reducir el poderío mortal de las armas de asalto adormecen en los comités legislativos, esta sea la medida que avanza. Una prioridad en la agenda del NRA con el co-auspicio de casi la mitad de los integrantes de la Cámara de Representantes.

Los argumentos a favor de esta ley van desde lo ridículo hasta lo improbable.

Por un lado, se compara la portación de armas con una licencia de conducir o un certificado de matrimonio. La diferencia está la vista entre el propósito de una y otra, y el por qué la distinción en su emisión.

El principal argumento es la falacia del buen samaritano armado que protege a otros, disparando contra el pistolero malo. El problema es que ese individuo honesto que porta el arma escondida puede convertirse en un asesino ante enojos y frustraciones, tal como ocurre a diario alrededor del país, y no en defensa propia o de otros, como se quiere hacer creer.

En los casos de varias personas armadas hay un tiroteo que pone más gente en peligro y crea una confusión cuando llega la policía. Esos son algunos de los motivos por los cuales los jefes de policía y fiscales de las principales ciudades del país se oponen a la ley.

El NRA dice que se quiere evitar que una persona honesta que lleva un arma se convierta en un delincuente por solo cruzar la frontera estatal. Por eso, a través de una ley federal se quiere anular las normas estatales. Para las armas desaparece la filosofía conservadora de respetar los derechos de los Estados.

Otra vez la esperanza está en que la ley se quede trabada el Senado.

Una norma de los poblados del Viejo Oeste era que los forasteros tenían prohibido andar armados. Las tenían que dejar en la oficina del Sheriff. Hoy queremos dejar que todos paseen con el arma escondida. Hoy es peor que en la Ley del Revólver.