Las lesiones ponen fin a Rafael Nadal en el Abierto de Australia

El tenista español, número uno del mundo, se retira en pleno juego en la ronda de los cuartos de final

Las lesiones ponen fin a Rafael Nadal en el Abierto de Australia
Rafael Nadal no pudo más con las lesiones y se retiró del Abierto de Australia
Foto: EFE

Al tenista español Rafael Nadal no le dieron más las piernas y el máximo favorito para conquistar el Abierto de Australia, primer Grand Slam del año, tuvo que retirarse , dándole paso libre a Marin Cilic para acceder a las semifinales.

“Siento como si la pierna no estuviera en el sitio correcto”, le dice Rafael Nadal, preocupado, al fisioterapeuta del Abierto de Australia que intenta calmarle el dolor muscular en la pierna derecha.

Van tres horas y 35 minutos de batalla frente a Marin Cilic, por los cuartos de final, y cada uno ganó dos sets. Parece que el español está por abandonar, pero vuelve a la cancha. Continúa jugando. Sin embargo, apenas puede moverse. Saca el croata y lo defiende. Sirve Nadal y se lo quiebran. Ya no puede más. Solamente lo sostenía su corazón, pero no hay sentido de que prolongue el calvario.

El ganador de 16 coronas de Grand Slam se acerca a la red, le da la mano a la umpire griega Eva Asderaki-Moore y luego a Cilic, que avanza a las semifinales del primer grande de la temporada al imponerse por 3-6, 6-3, 6-7 (5-7), 6-2, 2-0 y abandono.

Las lesiones, una vez más, como durante tantas veces en su exitosa carrera, le ponen un triste obstáculo al número 1 del mundo. Fue a partir del tercer set cuando Nadal empezó a mostrar limitaciones para desplazarse hacia su derecha, cuando el balcánico le buscaba continuamente el revés y lo exponía a ese esfuerzo.

En el cuarto parcial, Cilic (sexto favorito en el Melbourne Park) le rompió el saque al mallorquín en el cuarto game, se adelantó 3-1 y luego sostuvo su servicio (4-1). En ese descanso, Nadal pidió tiempo médico por primera vez y el fisioterapeuta le estuvo masajeando el muslo derecho.

Allí, Nadal ya se dio cuenta de que algo andaba mal, porque se tapó el rostro con la toalla, incrédulo. Se levantó e inmediatamente observó al rincón donde se encontraba su equipo (ya sin Toni Nadal como entrenador y con Carlos Moya en esa función).