Exreclusos se entrenan para luchar por una segunda oportunidad

Tras salir de prisión encontrar empleo es toda una odisea para miles de presos, y con talleres de organizaciones como Fortune Society, que luchan contra la reincidencia, se entrenan para lograr un espacio en la sociedad
Exreclusos se entrenan para luchar por una segunda oportunidad
Junior Banah, 34, va a clases de trabajo en el Fortune Society. La Asociación Fortune Society ayuda a ex reclusos a reincorporarse a la vida laboral.
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

Cuando Junior Antonio Banah tenía 16 años entró al “bajo mundo”, y se fue por lo que él mismo llama “el camino malo”. Aunque vivía con su madre y sus tres hermanitos menores, pudo más el “llamado de la calle”: la puerta de una pesadilla que lo arrastró a las drogas y lo llevó a estar privado de la libertad en tres ocasiones. Este mes cumple 35 años, y con arrepentimiento, afirma que le duele saber que sumando sus condenas, ha pasado casi la mitad de su vida tras las rejas, en una decena de prisiones, entre ellas la infame Rikers Island.

Pero el dominicano, quien llegó a Nueva York cuando tenía 9 años desde La Romana, tiene claro que llorar sobre la leche derramada ya no sirve de nada, y confiesa que desde que salió de la cárcel la última vez, en agosto del año pasado, está empecinado en no volver a estar un día más sin libertad. Pero el camino no ha sido nada fácil.

“Solo quiero una oportunidad… poder trabajar y tener una vida normal”, comentó Junior, agregando que aunque eso suene fácil, cuando los reclusos salen de prisión, se enfrentan a otro tipo de rejas. “A pesar de no tener ya deudas con la justicia, a quienes pasamos por una cárcel nos ponen un sello en la frente por tener un récord criminal, y además uno mismo se siente inseguro y cree que nadie lo va a emplear”.

Por eso el primer paso que Junior dio cuando recuperó su libertad fue acercarse a Fortune Society, una organización que con entrenamientos y servicios, ayuda a quienes salen de prisión y quieren construir una nueva vida. Allí los exreclusos toma clases y talleres en los que no solamente reciben instrucción sobre derechos laborales y cómo recuperar la confianza en sí mismos, sino que además realizan simulacros para lidiar con entrevistas de trabajo y hasta les suministran ropa para acudir a sus citas.

“Ahora estoy tomando una clase en la que nos enseñan cómo poder lidiar con un entrevistador de trabajo y es muy útil, porque cuando uno sale de la cárcel y se presenta a un empleo, por la mente solo está corriendo la idea de que ‘ya no me van a dar el trabajo’”, expresó el dominicano al admitir que en procesos de selección todavía le cuesta mucho enfrentar la pregunta sobre su pasado delictivo, que incluye el robo de un carro cuando tenía 16 años, hurtos en tiendas, posesión de sustancias, y en el 2014, el robo de un celular. Todo para consumir drogas.

“Aquí se enfocan en quitarnos ese miedo y darnos seguridad de que todavía es posible conseguir un trabajo con récord criminal”, aseguró el caribeño, tras salir de una de las múltiples clases que ofrece Fortune, al tiempo que realizó un llamado a los empleadores que todavía miran diferente a quienes han pisado una prisión a no señalar.

“Les digo que no somos monstruos. Somos seres humanos y muchos de nosotros queremos una vida mejor y estamos dispuestos a cambiar para progresar. Quiero que miren toda mi capacidad, mi fuerza y mi inteligencia y no mis errores del pasado, porque la gente siempre te está juzgando, pero sé que todavía hay personas que nos dan esa oportunidad”, recalcó Junior. El hombre advierte que pese a los progresos que Nueva York ha tenido en materia de reforma a la justicia y apoyo laboral, todavía se necesita más inversión en programas de resocialización de exreclusos y educación de nuevas generaciones. Incluso propone usar como herramienta historias como la suya.

“Para romper ese ciclo y esa cadena de criminalidad hay que educar a los jóvenes con personas que hemos tenido experiencias ya en ese mundo y que estamos en una etapa de vida donde ya no hacemos eso”, comentó, con la esperanza de que en unas semanas, cuando acabe sus talleres sobre asuntos de construcción, empezará de nuevo a tocar puertas en busca de una fuente de ingresos.

Llave a la superación

Según Judy de la Cruz, coordinadora de entrenamiento laboral de Fortune Society, los programas educativos con exreclusos son una de las llaves más efectivas para que puedan reincorporarse a la sociedad.

“Muchos de ellos a veces no tienen casi ni donde vivir, no tienen trabajo, no tienen ese soporte y estabilidad, y con estas clases los ayudamos a hacer un cambio en su vidas”, indicó la promotora, advirtiendo que todavía falta cambiar la visión de la sociedad. “Lo único que ellos quieren es un trabajo y empezar su vida de nuevo. No hay nada raro ni peligroso en ellos, pero se sienten estigmatizados”, contó al explicar que la Ley de Oportunidades Justas de Nueva York, una legislación que desde el 2015 prohíbe que se pregunte sobre récord criminal en el proceso inicial de búsqueda de un trabajo, ha ido abriendo más puertas para los internos, pero todavía se queda corta.

“Hay muchos empleadores que ni siquiera entienden la nueva ley y todavía tienen el estigma de que no van a trabajar con alguien que acaba de salir de la cárcel, pero antes de juzgar hay que entender que ellos son seres humanos normales y que en la vida hay tantas situaciones que pueden llevar cualquiera a estar en el sistema”, comentó De la Cruz, quien destacó que negarle opciones laborales a quienes recuperan su libertad es ponerlos de camino ante la reincidencia.

Junior Banah, 34, va a clases de trabajo en el Fortune Society. La Asociación Fortune Society ayuda a ex reclusos a reincorporarse a la vida laboral.

Todo mundo necesita dinero, todo mundo necesita comer y vivir y todo mundo se merece ese derecho a progresar y si se les niega esa oportunidad la sociedad no estaría haciendo su parte”, agregó la coordinadora de Fortune Society, donde también se imparten talleres en asocio con CUNY en formación de cocineros, mantenimiento de edificios, carpintería, plomería electricidad, remoción de asbestos, artes y entrenamientos de OSHA, entre otros.

Ayuda de la Ciudad

Gallahue Patrick, vocero de la Alcaldía, asegura que en su lucha a favor de los exreclusos y cambiar la cara del sistema de justicia, la administración De Blasio ha emprendido numerosos esfuerzos para abordar desafíos básicos como el de empleo.

“Ahora todo aquel que entra a una cárcel municipal se reúne con consejeros, desde el primer día, quienes trabajan con las personas en custodia para desarrollar un enfoque individualizado durante el tiempo de detención, que incluye esfuerzos para identificar las necesidades vocacionales y educativas, y ayudarlos a conectarse con los programas indicados durante su detención”, comentó en funcionario. “Cada persona bajo custodia de la Ciudad recibe cinco horas por día de programación vocacional, educativa y terapéutica, que ayudará a sentar las bases para respaldar mejor una estabilidad a largo plazo luego de recuperar su libertad”.

La Asociación Fortune Society ayuda a ex reclusos a reincorporarse a la vida laboral.

El funcionario destacó otros programas como “Peer Navigators”, donde compañeros que han alcanzado su estabilidad después del encarcelamiento ayudan a aquellos que han sido liberados recientemente a lograr la misma estabilidad. Igualmente el plan “Trabajo transicional”, que ofrece empleos transitorios a corto plazo, que según datos puede reducir la reincidencia en un 22%, y el programa de “Entrenamiento de fuerza laboral” que ofrece capacitación sobre asuntos y leyes relacionadas con el trabajo con personas con antecedentes penales, incluida la Ley de oportunidad justa”.

Brandon J. Holmes, coordinador de la campaña #CLOSErikers de la organización JustLeadershipUS, destacó que pese a los intentos de la Administración De Blasio, todavía falta mayor compromiso de las autoridades locales para garantizar que quienes salen de prisión tengan opciones de reinserción a la sociedad, lo que de paso contribuiría con la reducción de la población carcelaria, una de las condiciones que puso el Gobierno local para cerrar la cárcel de Rikers en los próximos nueve años.

“Los servicios de apoyo a la comunidad son importantes, no solo para evitar ciclos de trauma, violencia y reincidencia, sino también para construir comunidades prósperas”, aseguró el activista, destacando que las personas criminalizadas viven en comunidades que no cuentan con recursos u oportunidades suficientes y esto aumenta la probabilidad de terminar tras las rejas. “La ciudad debe comprometerse con la prevención y la reducción del estigma, al involucrar a las personas directamente afectadas para impulsar soluciones, cerrar Rikers, y construir comunidades”.

Por su parte, el presidente del Concejo Municipal, Corey Johnson, admitió que quienes salen de prisión aún tienen cargas pesadas, por lo que reafirmó el compromiso de los líderes políticos de la Gran Manzana para promulgar nuevas iniciativas que los respalden.

“Acceder a servicios después de un período de encarcelamiento es un gran obstáculo al que la mayoría de las personas se enfrentan cuando intentan volver a entrar en la sociedad”, dijo el líder político, quien destacó la labor legislativa que Nueva York ha promovido con unidades como la División Municipal de Servicios de Transición, que se enfoca en servicios de resocialización.

“El año pasado, el Concejo aprobó legislación que exige servicios de planificación cuando alguien es liberado, para la mayoría de los reclusos condenados, y capacitación educativa y vocacional para la mayoría de los detenidos en prisión preventiva y condenados, liderando el camino para ayudar a estos individuos a reintegrarse a sus comunidades y reducir la reincidencia”, advirtió Johnson.

Junior Banah, 34, va a clases de trabajo en el Fortune Society. La Asociación Fortune Society ayuda a ex reclusos a reincorporarse a la vida laboral.

Y mientras Junior Banah sigue entrenándose para luchar por esa oportunidad que tanto anhela, aconseja a los padres que miren bien los talentos y gustos de sus hijos para apoyarlos y alejarlos así del crimen y la cárcel. “A mí siempre me gustó la música, pero nadie me apoyó, y hoy estoy listo también para lanzarme como cantante. No quiero volver a la cárcel jamás”, agrega el dominicano, mientras rapea un estribillo de un tema que él mismo compuso y que resume su sentir sobre la prisión: “No habrá nadie que te consuele, solamente tu madre que te quiere, quedará de todas las mujeres. Pero es que si no hay cualtos (dinero) me importa, y si no brinco salto. Yo no quiero cometer un asalto, porque si caigo preso me mato. Quiero que todo me salga perfecto para que me miren con respeto”.

Violan las leyes de NY:

  • 12 compañías grandes recibieron cargos por discriminar laboral a personas con historial criminal el año pasado.
  • $250,000 de multa enfrentan quienes cometan actos de discriminación en Nueva York contra exreclusos.
  • 200 reportes por discriminación por historial criminal se recibieron en 2016.
  • 235 test de discriminación por historial criminal se realizaron en el 2016.
  • 150 investigaciones están pendientes.
  • $65,000 de multa y compensación por daños contra empleados por discriminación por historial criminal le fueron impuestos a una compañía de publicidad el año pasado.
  • $25,000 debió pagar una compañía de construcción por violar la ley de protección contra discriminación por historial criminal.
  • 11,000 personas bajo la agencia de Libertad Condicional solicitan trabajo pero muy pocos consiguen empleo.

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