Estudiante de Houston afronta inminente deportación tras defenderse de acoso por ser indocumentado

Rivera Sarmientos, de 19 años, afronta una posible deportación a Honduras
Estudiante de Houston afronta inminente deportación tras defenderse de acoso por ser indocumentado
El joven hondureño podría ser deportado tras un altercado en su escuela. Foto: proporcionada

WASHINGTON— El joven hondureño Dennis Rivera Sarmiento es, a todas luces, como cualquier adolescente de su entorno: le gusta y practica el fútbol, saca buenas calificaciones, y jamás ha tenido problemas disciplinarios. En los próximos días, podría ser deportado a Honduras tras un altercado con una compañera de clases que lo acosó sin descanso.

Rivera Sarmiento, de 19 años,  podría ser deportado a Honduras, de donde emigró ilegalmente en 2013 con su familia tras la muerte violenta de su padre. El joven solo tiene familiares lejanos en ese país.

En entrevista telefónica hoy con este diario, su abogado, Brandon Roché, explicó que Rivera Sarmiento “sigue bajo custodia de ICE  y estamos tratando de conseguirle algún alivio para que no sea deportado”.

“Sus opciones son limitadas, no solo por lo que podría solicitar sino también por el poco tiempo que lleva en el país.  Si no surge algún alivio legal, va a ser difícil que podamos lograr pagar una fianza para que salga libre”, afirmó.

“Su madre está muy asustada, pero también tiene que atender a otros hijos menores, y eso aumenta su angustia. En cualquier momento esperamos alguna decisión sobre qué tipo de alivio podemos solicitar, y pagar una fianza para que retome su vida como estudiante”, dijo el abogado.

Las oficinas de los congresistas demócratas por Texas, Sheila Jackson-Lee y Gene Green, han ofrecido ayuda en el caso.

Según Roché,  el pasado 30 de enero, Rivera Sarmiento fue objeto de acoso y comentarios racistas y despectivos de una compañera en una parada de autobuses frente al colegio, que le gritaba obscenidades y se mofaba de su estatus de inmigrante indocumentado.

Rivera inicialmente la ignoró pero cuando ésta le tiró una botella de “Gatorade”,  el joven actuó en defensa propia. La joven, no identificada, fue trasladada a un hospital tras el altercado pero las autoridades escolares no dieron más detalles al respecto.

“No había adultos que intervinieran cuando sucedió la confrontación en la parada de autobuses. Dennis actuó en defensa propia y me parece increíble que las autoridades sólo tomaron medidas disciplinarias contra uno de los estudiantes; la estudiante no afrontó cargos ni fue disciplinada en la escuela“, observó Roché.

Es que Rivera Sarmiento fue detenido por la policía del recinto escolar sin siquiera averiguar bien lo ocurrido, ni tomar en cuenta que la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) tiene acceso a información de todos los detenidos en cárceles locales.

La policía luego pasó a la custodia de la oficina del alguacil del Condado Harris, conocido como la “capital de las deportaciones”, y además tiene el segundo número de arrestos más altos de ICE en todo el país, según el grupo “Immigrant Legal Resource Center”.

El caso de inmediato generó titulares nacionales, movilizó a grupos pro-inmigrantes, como “United We Dream”,  y atrajo la atención de celebridades de Hollywood, incluyendo a la actriz Alyssa Milano.

La semana pasada, centenares de estudiantes de la escuela secundaria “Stephen F. Austin” abandonaron las aulas durante el almuerzo para protestar contra la detención de Rivera, de 19 años, y para exigir su puesta en libertad, con una campaña que lleva el lema en las redes sociales “FreeDennis” (“Liberen a Dennis”).

La petición en línea de “United We Dream” señala que las secundarias “son para la educación, no para la criminalización & deportación.

Ante la mala publicidad generada contra la escuela, el Distrito Escolar Independiente de Houston (HISD, en inglés), dijo el miércoles pasado en una declaración escrita que las escuelas no usan sus recursos “para colaborar con las tareas de deportación” y tampoco delatan a los estudiantes con ICE.

Las autoridades de HISD renovaron su compromiso con un ambiente “seguro” en las aulas y el fomento de la educación de todos los alumnos “sin importar su estatus migratorio”. Pero eso no ha calmado la tormenta.