Albany ajusta sus cuentas en transporte, vivienda pública, impuestos y atención a ancianos
Cuomo advierte que dar dinero a NYCHA es como tirarlo por la ventana
El presupuesto aprobado para el año fiscal 2018-19 en Albany incluye una serie de medidas destinadas al transporte público e iniciativas para aumentar la recaudación en los servicios de transporte privado con apps, la atención a los ancianos y el acoso sexual. El presupuesto incluye una propuesta para suavizar el impacto negativo que la reforma fiscal de Donald Trump va a tener entre los contribuyentes del estado.
Adicionalmente, y el mismo día en el que el alcalde de Nueva York Bill de Blasio, pedía que se liberara el dinero que el Estado debe a NYCHA del pasado ejercicio, el gobernador, Andrew Cuomo, firmó una declaración para formar un monitor independiente para las viviendas públicas y un contratista también independiente que supervise las obras que se hagan en estos complejos residenciales.
El presupuesto acordado en Albany prevé una financiación del estado por valor de $250 millones que se une al otro de semejante cantidad que no ha sido desembolsado aún con cargo a cuentas pasadas. Esta cantidad va a tener que ser supervisada por este monitor, que será elegido por el concejo tras consulta con el alcalde y lo que significa es que el capital no llegará sin más a las manos de la autoridad de la vivienda o la ciudad.
La decisión de Cuomo no es más que otra batalla en la guerra que mantienen ambos por la actual gestión de NYCHA. Hace unos días, el gobernador, durante un tour en estas viviendas sociales denunció la falta de acción y la mala gestión de estas propiedades.
El mismo lunes, en una declaración hecha en una de estas residencias de Harlem, Cuomo explicó que dar el dinero a NYCHA es “como tirarlo por la ventana” y abogó porque el dinero destinado a reparaciones de edificios “no se quede atrapado en la burocracia”.
Este no es el único contencioso de las cuentas de Albany. Estas también destinan $10,200 millones para la red de transporte del estado y tal y como anunciaba en un comunicado el presidente de la Asamblea, Carl Heastie, “hay nuevas medidas dirigidas a cubrir las necesidades actuales y futuras de la MTA estableciendo una fuente de ingresos que prioricen la seguridad y consistencia del servicio del sistema de metro además de mejorar el acceso del transporte público a otros vecindarios”.
En este sentido, y para asegurar estos ingresos el presupuesto incluye un sobrecargo en la tarifa o precio de los carros que proporcionen transporte privado al sur de la calle 96 en Manhattan tanto taxis amarillos como aquellos que se gestionan con aplicaciones. Este sobrecargo máximo será de $2,75 y serán destinados al Plan de Acción del metro y en general las necesidades de la MTA.
El estado también quiere reducir la congestión de tráfico y se va a reforzar el programa de sanciones vigiladas con cámaras fotográficas para aquellos carros que usen la vía de tránsito de los autobuses.
Las grandes cuentas de la ciudad también establecen dos planes para evitar que los neoyorquinos tengan que pagar más impuestos en 2018 al reducirse las deducciones por tributos estatales de la ciudad y propiedad en la reforma fiscal republicana. Es algo que se haría modificando otros impuestos a los ingresos por trabajo pero que algunos expertos en fiscalidad dudan que pueda obtener la luz verde de las autoridades tributarias en Washington.
Por lo que se refiere a la tercera edad, el presupuesto financia una serie de programas que brindan recursos para personas mayores. Entre ellos, $31.2 millones para el programa de Servicios Comunitarios para Ancianos (CSE) que apoya el cuidado personal, comidas a domicilio, transporte, centros para personas mayores y otros servicios importantes; $100,000 para la línea directa de derechos del paciente del Consejo Estatal de Acción para Personas Mayores, $86,000 para el Programa de Intercambio y Respaldo en el Hogar de Personas Mayores y $250,000 para el Centro de Tecnología para Adultos Mayores.
El presupuesto proporciona $20 millones en fondos de capital para apoyar el establecimiento de 1,000 nuevas camas para programas de cuidado asistido en áreas desatendidas.
Acoso sexual
En este año en el que por fin no solo se habla de acoso sexual abiertamente sino de soluciones para este des de Albany se prohíben las cláusulas de confidencialidad en cualquier acuerdo que involucre un reclamo por acoso sexual, excepto si así lo elige la víctima.
También permitiría que cualquier entidad estatal o gobierno local que haya pagado una suma de dinero a una víctima por un reclamo adjudicado de acoso sexual recupere el pago del funcionario o empleado responsable. La propuesta también prohibiría a los empleadores utilizar cláusulas de arbitraje obligatorio para reclamos de acoso sexual.