El parásito que afecta el cerebro de bebés que gatean


Es relativamente sencillo contagiarse: comer tierra, insectos (incluso por accidente), mariscos mal cocidos o verduras cultivadas de manera casera infectadas con el gusanillo puede ser una manera de enfermarse con este peligroso parásito transmitido por las ratas. Se trata del Angiostrongylus cantonensis, conocido popularmente como el gusano pulmonar de las ratas (rat lungworm).

Los parásitos, que vistos en el microscopio tienen forma de fideo, penetran el intestino de las ratas, llegan al cerebro, ahí se desarrollan y regresan a la arteria pulmonar de la rata donde se reproducen. Cuando las ratas los expulsan en sus excrementos, se quedan en la tierra o bien, pueden ser portados por otros animales como insectos o caracoles.

De acuerdo con los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC) de EEUU, varios de los 12 casos de enfermos reportados son bebés que gatean y que, se sabe, comieron tierra o caracoles por accidente.

En los pequeños, este parásito provoca náuseas, vómitos y fiebre, pero lo preocupante es que puede causar meningitis, una inflamación de la membrana que rodea la médula espinal y que suele traer graves consecuencias.

En los adultos a menudo no causa síntomas, pero cuando lo hace provoca fuertes dolores de cabeza, rigidez en el cuello, vómitos, náuseas, fiebre y parálisis de cara y extremidades.

Los CDC advierten a la población de no comer caracoles, babosas, mariscos o vegetales crudos, y de lavar muy bien frutas y verduras antes de consumirlas.

El parásito se desarrolla mejor en climas cálidos y se ha encontrado de manera importante en todo Florida, aunque es posible contraerlo en cualquier lugar del mundo, como ocurrió con dos personas en China que comieron ciempiés crudos y enfermaron.