Manolo Caro: ‘México es un país machista, pero que se rige por la mujer’

El director de La Casa de las Flores pasó revista del melodrama mexicano de Netflix al que dan vida Verónica Castro y Cecilia Suárez
Manolo Caro: ‘México es un país machista, pero que se rige por la mujer’
Manolo Caro en la fiesta de lanzamiento de La Casa de las Flores el 8 de agosto.
Foto: Víctor Chávez / Getty Images

La Casa de las Flores ha traído a Netflix la última versión del culebrón de toda la vida. Para muchos es una telenovela moderna. Para Manolo Caro, director mexicano de 33 años, no tiene nada que ver. Cuando se estaba rodando la serie, Caro atendió a un grupo de medios de comunicación desplazados hasta Ciudad de México, entre ellos este diario, para darles un aperitivo de lo que estaba siendo la última producción en suelo azteca.

Manolo quiere controlarlo todo. Durante la media hora de entrevista desde el interior de la casa, el director de Guadalajara se distrae con el ruido de los técnicos que ponen a punto el set, se acomoda en un sillón morado y describe sobre su creación ataviado con una chaqueta deportiva rosa, cascos portentosos descansando en el cuello y sus inseparables gafas de sol.

Un año después, con los trece capítulos ya devorados, ya comenzaron los rumores de una segunda entrega. El matriarcado de Virginia de la Mora (Verónica Castro) y la sublime interpretación de Paulina de la Mora (Cecilia Suárez) con su pegadiza manera de hablar han calado hondo entre los fans de la serie.

PREGUNTA: Los personajes principales son mujeres, en especial Verónica Castro. ¿Es una manera de mandar un mensaje?

RESPUESTA: Yo creo que el mensaje más claro es que México es un país que se rige por la mujer y que es un país muy machista; pero cuando ves el ADN de las familias y de las decisiones que se toman con el tiempo te das cuenta de que todas están basadas en la madre. Ellas son la clave para mantener una familia unida o desintegrada. En casos muy cercanos en mi vida, he visto familias que se desintegran completamente porque la madre está ausente. Y también al contrario. Hay que abordarlo porque es muy importante reconocerlo. En este país es muy evidente. Muy machos, muy machos pero mientras la madre te llama todos llegan a casa y si la madre echa al padre se destruye la casa. Si la madre lo perdona, se sigue manteniendo la familia unida. Entonces la serie también trata de hacer un poco de una analogía.

P: ¿Por qué Verónica Castro?

R: Verónica sin duda es un icono y una institución en la televisión. Tenía ganas de trabajar con alguien que me cuestionara muchísimo como director, alguien que me hiciera enfrentarme a cosas nuevas. Se me antojaba muchísimo ver a una actriz que hizo tanto melodrama y que fue una institución en un género en algo completamente nuevo.

P: ¿Te costó convencerla?

R: Sí. Ella te va a contestar que no me costó. Yo te voy a decir que sí y vosotros decidís a quien creer (risas). Se me complicó porque Verónica ha hecho todo lo que se podía hacer en su generación. En los 80, fue la actriz mexicana más importante. El reto consiste en sacarla de ese lugar y convencerla de ponerse en un nuevo proyecto poniéndose en la delgada línea del escrutinio público y de la crítica. Sobre todo porque ella podía retirarse como una reina pensando que ya había hecho lo que le tocaba. En esta serie, el lenguaje tiene que ser mucho más arriesgado, violento y salvaje. Yo creo que el mejor piropo que me dijeron las personas que pudieron leer el guión fue: “Qué salvaje te has puesto con el tiempo”. En esta historia ves la entraña de una familia muy disfuncional pero al final es una familia muy mexicana.

Caro y Verónica Castro. / Foto: Getty Images
Caro y Verónica Castro. / Foto: Getty Images

P: ¿El salto generacional entre usted y Verónica se hizo complicado?

R: Si me dicen hace unos años que hubiera podido trabajar con Verónica no me lo hubiera imaginado. Yo desde niño siempre quise ser director. Yo soy el cliché del niño que jugaba con su cámara y que escribía. He escrito todas mis películas y en este caso también junto con el grupo de escritores, la serie. Yo crecí cuando era el icono y la reina de las telenovelas. Después cuando yo me empecé empecé a estudiar y empecé a ejercer profesionalmente ella ya estaba fuera de la pantalla. ¿Cómo lo enfrentamos hoy en día? Yo creo que resultó ser de una manera muy natural muy orgánica porque Verónica llega con ningún tipo de vicio porque es diez años de estar retirada. No es como me he enfrentado a otros actores que vienen de hacer una telenovela y entran al cine. Para ella era como volver a reinventarse como actriz. Y eso se nos facilitó muchísimo.

P: ¿Cuál es el principal riesgo de la telenovela en una actriz como Verónica Castro?

R: A veces la sobreactuación. A mí la crítica me ha golpeado en el acting de los actores o de la dirección por la que los llevo pero yo siempre he considerado que nunca es demasiado. Yo tengo tías que parece que las sacan de una película o que vienen de otro universo y conviven conmigo, están ahí en mi casa tomando un café. Yo creo que el tono es algo muy satanizado por la crítica. A mí me gusta enfrentarlo. Yo lo que hago es una ficción. Hago universos paralelos intentando encajar en algo que mueva al espectador. Si me gustara el realismo puro y duro me pondría a hacer documentales.

P: ¿Cree que los fans tradicionales de la telenovela la tomarán como una reinvención de este género?

R: Es un género completamente aparte. Nadie en el elenco además de Verónica Castro tiene una carrera basada en la telenovela. Cecilia Suárez acaba de hacer una película en Colombia. Aislinn Derbez nunca ha hecho una telenovela. Arturo Ríos, el esposo de Verónica Castro, es un actor de teatro. Todos los elementos que pusimos sobre la mesa tuvieron el objetivo de alejarse del mundo de la telenovela. El lenguaje visual y el literario se despegan mucho. Es una serie llena de sorpresas, de locuras y de cosas que jamás podríamos ver en televisión abierta. Ni siquiera tiene que ver con el desnudo, tiene que ver más con el tono.

P: ¿Qué guiños mexicanos podrá encontrarse el espectador?

R: De entrada el tema universal de la familia. Los guiones realmente son el mejor guiño de México para el mundo. Pero también tenemos a un actor colombiano como Lucas Velázquez (Claudio en la serie) y a Paco León (María José), un actor español en el proyecto. Si volvemos a renovar buscaremos volverla muchísimo más global. Pero tanto la estética como el universo que se plantea en La casa de las flores tiene algo mexicano y arraigado. Creo que puede ser muy bien recibida en cualquier otra parte, pero más en Latinoamérica.

P: ¿Qué le permite hacer Netflix que no te permita la televisión mexicana?

R: La verdad me lo permitieron todo. Hasta me empujaban para que fuera a por más. Una de las cosas más importantes en esta serie es reinventar las etiquetas y los clichés. Por ejemplo, tenemos un personaje de un transexual pero no es el típico que podríamos ver en cualquier lado,  lleno de adicciones, miedos, inseguridades o juicios sociales. Podríamos también haber pensado que el personaje de Verónica crea un matriarcado convencional, pero no, ella es el conflicto. En términos estructurales, es el pivote de lo que está pasando.

P: La casa es uno de los rasgos centrales de la serie. ¿Cómo definiría su estética?

R: Es intensa, muy cargada, saturada pero también llena de historia y de secretos. Me fijo mucho en los tonos. ¿Por qué tirar de lo oscuro? Nunca en mi filmografía había usado paleta de colores primarios. La música siempre ha sido algo que también me ha encantado. Es un lenguaje con el que me encanta abordar mis proyectos. La música que se canta en ese cabaret va a ser muy particular.

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