De Azcapotzalco a Primera Dama: ¿Cómo llegó Angélica Rivera a ser la mujer más odiada de México?

El cuento de hadas terminó en pesadilla
De Azcapotzalco a Primera Dama: ¿Cómo llegó Angélica Rivera a ser la mujer más odiada de México?
Angélica Rivera dejará de ser Primera Dama.
Foto: Getty Images

El próximo 1 de diciembre termina el sexenio de Enrique Peña Nieto y con él, la gestión más polémica de una Primera Dama en la historia de México: la de Angélica Rivera, popularmente conocida como “La Gaviota”.

Lo que comenzó como un cuento de hadas entre una actriz y un político que lograron cautivar a las masas para convertirse en Presidente y Primera Dama, terminó siendo una pesadilla para sus asesores de imagen que a pesar de las millonarias cifras que se invirtieron en propaganda oficial, no pudieron revertir la animadversión popular hacia sus figuras. De acuerdo con Consulta Mitofsky, Peña Nieto termina con el porcentaje de aprobación más bajo en la historia reciente mexicana (18 %).

¿Pero cómo una adolescente del popular barrio de Azcapotzalco en la Ciudad de México llegó a ser la Primera Dama más controvertida de la historia?

Angélica Rivera habría formado parte de un casting para elegir a la mujer que acompañaría al entonces carismático gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, a competir por la presidencia, asegura la periodista Sanjuana Martínez en su libro “Soy la dueña”.

Los autores intelectuales de la pareja habrían buscado proyectar una imagen de telenovela con dos personajes bien parecidos que representaban un futuro distinto para México. Galilea Montijo y Lucero, también fueron consideradas también para el “papel” de esposa de Peña Nieto, señala Martínez.

El trabajo de Martínez sobre la trayectoria de “La Gaviota” también recorre su ascenso en Televisa, a donde llegó como desconocida a los 14 años y se abrió paso como modelo (de ahí las fotos en bikini que la persiguen hasta el día de hoy) y su matrimonio con el productor José Alberto “El Güero” Castro, que le dio el empujón final a los protagónicos de las telenovelas.

El resultado del supuesto “experimento” en la presidencia resultó desastroso. Al poco tiempo de iniciado el sexenio Angélica Rivera encarnó la imagen de la corrupción al ser ligada con la posesión de una mansión de 7 millones de dólares, propiedad de un contratista ampliamente beneficiado por los gobierno de su esposo. La exactriz tuvo que salir en televisión nacional a dar una explicación que no convenció a nadie y esa mancha fue indeleble.

Alejada de la mayoría de los actos públicos que tradicionalmente debe encabezar una Primera Dama en México, Angélica Rivera siguió aumentando el encono público por su opulenta vida. Será más recordada por sus fotos en lujosas boutiques de París y Hollywood, que por actos de beneficencia.

Los comentarios en sus redes sociales dan constancia de los sentimientos que despierta Angélica Rivera en gran parte del público mexicano.