El milagro de un vecindario de Nueva York donde los homicidios bajaron 65%

NYPD y la comunidad revertieron juntos la situación en una de las zonas más violentas de la ciudad, East Flatbush
El milagro de un vecindario de Nueva York donde los homicidios bajaron 65%
NYPD cambió de actitud en East Flatbush, Brooklyn
Foto: ARCHIVO EL DIARIO

NYPD contabilizó 289 homicidios en 2018 en todo Nueva York, una disminución de 1% con respecto a 2017. Especialmente en Brooklyn se notó un descenso en los asesinatos, y en particular en el Distrito 67 East Flatbush, donde la caída fue de 65%.

El logro destaca porque esa había sido la zona con más homicidios el año anterior. “Es increíble lo que ha sucedido aquí”, dijo el alcalde Bill de Blasio durante una conferencia de prensa felicitando a la policía y la comunidad por su arduo trabajo, en el primer reporte sobre el crimen del año, la semana pasada.

En 2017 los asesinatos en el Distrito 67 aumentaron más de 20%, de 14 en 2016 a 17, mientras la tasa de homicidios en toda la ciudad caía. La policía activó las alarmas y concentró esfuerzos para atender la situación.

En 2018 sólo 6 personas fueron asesinadas en el distrito 67, lo que representa una reducción del 65% respecto al año anterior.

“Todos los días, los policías están interactuando con la gente, construyendo vínculos que continúan sacando armas ilegales de la calle“, dijo el comisionado de NYPD, James O’Neill, citado por ABC News.

Activistas en la comunidad también desempeñaron un papel vital en la reducción de la violencia y la mejora de las relaciones con la policía.

G-MACC Inc. es una organización comprometida a hacer un cambio positivo en las vidas de las personas afectadas por la violencia o vulnerables a ella. “Estamos hablando de detener los tiroteos“, dijo el fundador, el ex pandillero Shanduke McPhatter, quien se describe a sí mismo como un antiguo delincuente que se dio cuenta de que era hora de cambiar después de ser encarcelado.

McPhatter y su equipo están enfocados en conectar a los jóvenes y sus familias con alternativas a la violencia, incluyendo capacitación laboral, recursos educativos y tutorías, invirtiendo incontables horas para hacer las calles más seguras.

“Al ser parte de la violencia, me di cuenta de que lo que pasé era una forma de hacer un cambio”, reflexionó McPhatter. “Les decimos que sean más que un color, que rompan el ciclo y que detengan la violencia”.

McPhatter dijo que se ha dado cuenta de los esfuerzos de la policía, a la que reconoce haberse acercado a la comunidad de una manera más orientada al trabajo en equipo en el último año.

“Definitivamente ha habido algún cambio en la forma como responden a la comunidad”, dijo McPhatter, indicando que el cambio ha reducido la impresión de “ellos contra nosotros”.

“Es la mejor sensación. No tienes que despertarte con un mensaje de texto o algo en las noticias de que alguien murió en tu vecindario”, afirmó Mahnefah Gray, quien creció en la zona y perdió a su hermano adolescente por la violencia.

Tanto McPhatter como la policía coinciden en que el cambio prueba que invertir en la comunidad, una persona a la vez, puede marcar la diferencia.