Cuarón, en los ojos de las nuevas generaciones de cineastas mexicanos

Los estudiantes del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, donde estudió el director mexicano una gran reto
Cuarón, en los ojos de las nuevas generaciones de cineastas mexicanos
Cuarón en su última visita al CUEC el año pasado.

MEXICO.- Es un día apacible en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC). Una docena de estudiantes se pasean por los pasillos de paredes blancas recientemente pintadas o reposan sus cámaras entre el jardín de piedras y cactus que hace de espacio de recreo de una de las escuelas más importantes del cine internacional, donde estudió el hoy multigalardonado Alfonso Cuarón, ganador del premio Oscar 2014.

La lista de famosos que saltaron de este enclave de la Universidad Nacional Autónoma de México es larga y mete mucha presión a sus estudiantes que lidian con las expectativas comerciales y la presión de los estatutos del CUEC que es crear artistas “con conciencia social y comprometidos con las transformaciones de las culturas”.

Incluye, además de Cuarón (Roma), a predecesores como Jorge Fons (El Callejón de los Milagros); Jaime Hermosillo (María de mi Corazón), Issa Lopez (600 millas), Fernado Eimbcke (Temporada de Patos), Juan Mora (Eréndira, Ikukimari) y el tres veces ganador consecutivo del Premio de la Academia Emmanuel Lubezki “El Chivo”, fotógrafo en Gravity y Birdman.

“Nosotros nos damos cuenta donde están las enseñanzas del CUEC en la obra de esos cineastas ganadores de premios. Por ejemplo: hay un afán muy grande en Cuarón por cuidar la fotografía: algo que nos enseñan aquí con mucho rigor para que sea bella, pulida y de encuadres perfectos”, advirtió Bernardo Chávez, de 24 años, estudiante de noveno semestre.

Cuarón recordó en su visita al CUEC el año pasado que uno de sus maestros se molestó porque no se especializó en fotografía y prefirió la dirección. “Ahora salí del clóset”, dijo frente al professor, porque para Roma (ganadora en cuatro categorías de los Premios Critics ‘Choice), además de ser director fue guionista y fotógrafo).

En el CUEC (fundado en 1963) existen tres tipos de estudiantes frente a los mexicanos que han triunfado en Estados Unidos: los críticos agudos, los mesurados y los admiradores.  Mientras filma un cortometraje en el patio, Mauricio Sánchez, también estudiante de noveno semestre, no puede negar su postura.“Soy disidente”, advierte.

“Me genera conflicto la lucha entre el cine de arte y el de entretenimiento, pero lo han hecho bien: en el caso de Cuarón o de Iñárritu, creo que son grandes técnicos de la imagen: buenos planos y secuencias esplendorosas, pero la forma discursiva no es nada espectacular y si los comparas con algunos directores más ricos en lenguaje como Hitchcock (Rebeca, 1940), no aporta demasiado”, argumenta el pasante con cierto aire de angustia.

Su preocupación (que bien podría ser una mera crítica) no sólo se enfoca en el nuevo cine mexicano sino en el plan de estudios del propio CUEC porque se ha estancado en enseñar a los cineastas clásicos hasta los años 70 y no ha metido nada nuevo, ni a los suyos. “Tenemos un programa ortodoxo y debe sumarse a la nueva ola”.

Aún así hay mucho optimismo. En su última visita al CUEC, Cuarón dijo en una conferencia magistral algo que se quedó grabado en la mente de estudiantes como Sebastian Rodríguez, de 23 años. “Cuando él estudiaba aquí”, replica el chico. “No tenía ni la mitad de los recursos técnicos que ahora tenemos y, sin embargo, supo aprovechar todo lo que tenía. Por eso nos insistió en que viéramos nuestras limitaciones y tomarlas a nuestro favor”.

Rodríguez es de San Luis Potosí y, tras escuchar los consejos de Cuarón, decidió filmar su cortometraje de séptimo semestre en su tierra natal: “Allá tengo los contactos para levantar la producción más fácil”.

Otro asunto es la presión creativa  con una inversión menor del Instituto Mexicano del Cine (que financió en su momento a Cuarón y otros): la actual administración federal le quitó alrededor de 50 millones de dólares a la cultura y de esta área depende el financiamiento para nuevas piezas creativas, sin embargo, hay optimismo.

“Tenemos una escuela pública donde estudiaron mexicano muy exitosos en una de las industrias más importantes del mundo y que nos mandan un mensaje muy fuerte: podemos triunfar. Mis padres no dejan de presumir donde estudio y también hay dinero privado también que se ha interesado porque ya vieron que aquí  hay talento”, dice Rodríguez.