Buscan eliminar excusas religiosas para no vacunar a los hijos en NY

Ante el alarmante aumento de casos de sarampión en el estado de Nueva York presentan una ley para revocar la exclusión de las vacunas por razones religiosas
Buscan eliminar excusas religiosas para no vacunar a los hijos en NY
La mayoría de los afectados por el virus de la sarampión en Nueva York no han sido vacunados.
Foto: Shutterstock

El estado de Nueva York, y la Gran Manzana en particular, están experimentando el peor brote de casos de sarampión en décadas. La razón, al parecer, ha sido la negativa de muchos padres de vacunar a sus hijos por razones religiosas.

No es casualidad que la mayoría de los casos que se han presentado en la ciudad de Nueva York –64 confirmados por el Departamento de Salud hasta el 29 de enero de 2019–, se han registrado entre miembros de la comunidad judía ultra-ortodoxa en los condados de Brooklyn y Rockland.

Mientras, en todo el estado, la cifra de casos supera los 200 desde septiembre de 2018, el peor brote desde 1989.

Actualmente, Nueva York, junto al estado de Washington –donde los casos de sarampión infantil superan los 48— son parte de los pocos estados del país que aún poseen una disposición estatal que exime a los niños de vacunarse por sus creencias religiosas y no por razones médicas.

Por esta razón, el asambleísta de El Bronx Jeffrey Dinowitz (D-Distrito 81), presentó la semana pasada una ley ante la Asamblea Estatal de Nueva York, que eliminaría todas las exenciones no médicas de los requisitos de vacunación para niños en todo el estado.

El proyecto de ley de Dinowitz, conocido como NY A2371 (19R), eliminaría la parte de la ley de salud pública que permite que los niños sigan asistiendo a la escuela a pesar de no tener todas o ninguna de las vacunas requeridas si eso viola las “creencias religiosas genuinas y sinceras de la familia”.

“Los niños se están enfermando, y se están enfermando porque no están siendo vacunados, es así de simple”, dijo Dinowitz a la revista Politico.

Aumentan los casos en todo el país

En Estados Unidos los casos de sarampión se triplicaron en 2018 en comparación con las tasas de 2017. Ese año se presentaron más de 350 enfermemos lo que convirtió al 2018 en el segundo año con las cifras más altas reportadas desde que la eliminación del sarampión se documentó oficialmente en 2000.

Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), esto se debe al alto número de niños y personas adultas que no están vacunadas, especialmente en las comunidades de judíos ortodoxos en el estado de Nueva York, la Gran Manzana y en Nueva Jersey.

Pero no se trata sólo de la negativa de vacunar a los hijos por razones religiosas. Otro gran problema es el cada vez más creciente movimiento anti-vacunas en todo el país, el cual se basa en la falsa creencia de que las inmunizaciones pueden provocar efectos secundarios como autismo y otras enfermedades, lo que ha sido negado por múltiples investigaciones médicas.

Y, a diferencia de Nueva York, es ese movimiento anti-vacunas es el que ha hecho que las autoridades del estado de Washington declararan un estado de emergencia debido a los niveles más bajos de lo normal de vacunación entre sus habitantes, especialmente los niños.

En 2015 la legislatura de California eliminó la disposición estatal que eximía a los niños de vacunarse por razones personales, luego de brote de sarampión en el parque de Disneyland, que infectó a por lo menos 111 personas de las cuales, por lo menos más de la mitad no habían sido vacunadas.

Los expertos creen que otra razón que motiva a algunos padres a no vacunar a sus hijos es el hecho de que, debido a que las inmunizaciones han sido tan efectivas en prevenir enfermedades transmisibles actualmente, a muchos se les ha olvidado qué tan peligrosas eran esas enfermedades en el pasado. Es decir, a la gente ahora no está familiarizada con el peligro de la polio, la tos ferina o el sarampión como ocurría en la época de nuestros abuelos.

Los doctores y especialistas en enfermedades infecciosas le piden a los padres que no tengan temor y, aparte de vacunar a sus hijos, les sugieren que se eduquen sobre las formas como pueden prevenir la enfermedad, incluyendo la puesta en práctica de medidas higiénicas, como lavarse las manos con agua y jabón con frecuencia, o mantenerse alejados de personas que estén enfermas.

Las vacunas son efectivas

Los CDC estiman que los programas de vacunación rutinaria han ayudado a prevenir más de 42,000 muertes prematuras y 20 millones de infecciones anuales, lo que ha significado ahorros directos al país por el orden de los $13,500 millones.

Actualmente la American Medical Association, la American Academy of Pediatrics y la Infectious Diseases Society of America, se oponen a las leyes que exime a los niños de vacunarse por sus creencias religiosas y personales de sus padres.

La primera vacuna contra el sarampión en Estados Unidos fue presentada en 1963 y la enfermedad fue oficialmente erradicada en el año 2000.

sarampion
Los niños son especialmente vulnerables al sarampión, un virus muy contagioso./Archivo.

Un virus muy contagioso

El sarampión es un virus agudo, altamente contagioso, que se transmite fácilmente a través del aire mediante pequeñas gotas (cuando alguien enfermo tose o estornuda).

  • Los síntomas: Las personas enfermas presentan fiebre, moqueo de la nariz, tos y enrojecimiento de los ojos. En el tercer o cuarto día se desarrolla una erupción en la cara, que luego se extiende al cuerpo incluyendo las palmas de las manos y las plantas de los pies.
  • Las complicaciones: Uno de cada tres pacientes desarrolla complicaciones, las cuales pueden ser graves y requerirán hospitalización, especialmente en los niños. Esto incluye neumonía, inflamación cerebral (encefalitis), diarrea y deshidratación.C
  • Recomiendan las inmunizaciones: No existe un tratamiento específico para el sarampión y la única manera de prevenir la enfermedad es administrando la vacuna SPR (Sarampión, Paperas y Rubéola). Se requieren dos dosis de la misma.
  • Prevención: Si bien se sugiere tomar medidas higiénicas como lavarse las manos con agua y jabón, con frecuencia o mantenerse alejados de personas que estén enfermas, la medida de prevención más importante es vacunarse.