¿Consumo sin dinero? Una opción que levanta barreras

El concejo estudia prohibir las restricciones en los modos de pago para evitar la exclusión de quienes no tienen tarjetas de crédito o débito
¿Consumo sin dinero? Una opción que levanta barreras
Algunos restaurantes de NYC ya no aceptan pagos con dinero en metálico y las tiendas de Amazon ni siquiera tienen cajeros./Archivo
Foto: Shutterstock

Salir de casa con menos de $5 en el bolsillo es bastante frecuente cuando se llevan tarjetas de débito o crédito en el bolso o se ha habilitado el teléfono para hacer pagos a través de una app. Pero para muchas personas el cash es importante y por eso el Concejo Municipal estudia prohibir que haya establecimientos que no acepten dinero, como ya ocurre.

Porque es un hecho y una tendencia. Restaurantes como Dos Toros o Mulberry & Vine o la heladería Van Leeuwen son algunos de los muchos establecimientos que ya no aceptan billetes y monedas como forma de pago. Solo tarjetas o Apps. Es algo que ha llevado al concejal Ritchie Torres a pensar que hay que intervenir “antes de que la tendencia se convierta en una espiral fuera de control”. El edil teme que el goteo de este avance tecnológico se convierta en riada y muchas personas se vean excluidas de las economías de su propia comunidad.

Así lo explicó en una audiencia reciente en la que tuvieron ocasión de oírse los argumentos a favor y en contra de la propuesta de ley que ha presentado Torres y que prohíbe que los establecimientos como restaurantes, bares y tiendas rechacen pagos en cash o dinero contante y sonante por parte de los consumidores. La propuesta contempla multas que se incrementan con sucesivas violaciones a esta prohibición.

El miembro del Concejo reconoció que él mismo usa más las tarjetas que los billetes pero también señaló que es lo que él elige hacer “no quiero estar obligado por los negocios”.

Además, explicó, las personas mayores están más cómodas con cash, los inmigrantes indocumentados o quienes tienen una mala historia crediticia tienen dificultades para hacerse con un medio de pago distinto a los billetes y muchos turistas no quieren pagar comisiones de cambio. En resumen, hay quien no quiere pero también hay quien no puede tener una cuenta en un banco y usar el dinero de plástico.

Torres razonó, además, que hay muchos consumidores que quieren la privacidad que dan las transacciones en dinero “sabiendo como sabemos hasta dónde llega la recogida privada de datos personales”. “El seguimiento corporativo es una razón para mantener el cash como un opción”, dijo. Por otro lado, explicó “hay quienes tienen que restringir sus gastos, sobre todo cuando se vive de paycheck en paycheck”. Es algo que se hace con más facilidad cuando se gestiona el dinero físicamente.

Tanto Torres, como el miembro del Concejo Rafael Espinal, que apoya la propuesta enfatizaron que no quieren ir contra los avances tecnológicos en los medios de pagos sino facilitar la vida a todos los ciudadanos y haya capacidad de elegir. “Cash es la forma de pago más igualitaria que hay en el país”, dijo Espinal.

Casey Adams, director de Asuntos Legislativos de la DCA, explicó en esta audiencia que no aceptar cash es una barrera que impide la participación en la economía y recordó que los ciudadanos de color son los más afectados porque son los que menos usan los bancos.

Aunque las cifras a nivel nacional han ido mejorando desde que se publicaron las últimas relativas a la ciudad de Nueva York en 2013, se estima que un 11.7% de hogares no tiene una cuenta de banco y el 25% si la tiene apenas la usa. Los condados de El Bronx y Brooklyn son los que peores cifras muestran. Muchos de sus residentes usan los servicios financieros alternativos como los check cashing services, servicios de envío de dinero o casas de empeños que manejan unos precios más caros para sus servicios.

Julian Robinson de New Economy Project recordaba en la audiencia, entre otras razones, que hay barrios de la ciudad donde sobran sucursales bancarias (Upper East Side o Chelsea, por ejemplo) y lugares donde faltan  (East Harlem, East New York…) y la historia que tiene la financialización de distintas comunidades afectadas por el llamado redlining o falta de servicios por considerar a ciertas personas como riesgo simplemente por el color de su piel. “No llevar dinero es conveniente pero hay que considerar el marco  de la historia más oscura de nuestro país”, dijo Torres recordando las desigualdades estructurales en el país.

“En el caso de los indocumentados hay opciones para abrir una cuenta de cheques”, explicó Andy Collado de The Financial Clinic, “pero a pesar de llevar años como consejero aún tengo que sentarme con un inmigrante que sepa que puede abrir una cuenta en Nueva York con el ID municipal”. Collado dijo que sus clientes no tienen ni automatizado el depósito directo de los impuestos que pagan.

Según Adams el DCA quiere oír las preocupaciones que el cash genera en los negocios y tres de ellos se lo contaron en esa misma sesión. Una manager de la cadena de retaurantes veganos by Chloe contó que en enero de 2018 eran completamente cashless (no aceptaban dinero en efectivo) por la seguridad de los empleados. Solo el 10% de las transacciones era en metálico.

Leo Kremer, cofundador de la taquería Dos Toros y Mihele Gauthier, del restaurante Mulberry & Vine, enumeraron razones como la mejor gestión contable y el fin de las discrepancias de caja, la rapidez en el servicio y la mejora de las condiciones de trabajo de los empleados lo que incluye su seguridad y horas de trabajo. “Cerramos a las 9.00 y con el cierre de caja muchos días los empleados se iban a las 11.00, ahora están fuera a las 9.30”, decía Gauthier.

Como by Chloe, Ambos reportaron escasas transacciones con cash antes de convertir su negocio en pagos con tarjetas o digitales.

Kremer dijo simpatizar con los puntos de vista de los miembros del comité del concejo presidido por Espinal pero apostó por una mayor integración financiera y que más personas tengan cuentas bancarias en vez de “usar servicios predatorios” alternativos. “Nuestra política no es clasista o discriminatoria”, aclaró Gauthier tras comentar los beneficios del uso de tarjetas. “No queremos avergozar a nadie”.

El asesor de The Financial Clinic lo tenía claro “las ganancias en nombre de la eficacia no merecen la pena ante la exclusión”.

 

Margaret Chin es concejal por Chinatown desde 2009./Archivo

Un tipo de cliente

A diferencia de Ritchie Torres, la también miembro del concejo, Margaret Chin dice que prefiere pagar con cash y no tenerse que ocupar de facturas de tarjetas. No obstante, recordó que en una ocasión fue a un lugar en el que no aceptaban dinero y no se dió cuenta hasta que fue a pagar. “Y no es un lugar barato”, recordó.

“Una de las cosas que veo es que los negocios que están empezando con esta cuestión de no aceptar dinero son las mas caras o en cierta medida están mandando un mensaje de que solo quieren un cierto tipo de clientes, gente que puede pagar por un cierto producto, $12 o $14 por una ensalada”, elaboró Chin para seguir hablando de discriminación y exclusión.

“Si no tienes una tarjeta de crédito no te queremos y me parece un mal mensaje. Me gustaría saber qué negocios hacen eso, si son las franquicias de lujo”

El concejal Ritchie Torres./Archivo

Centros de empoderamientos financieros

El Departamento de Asuntos de Consumidores, DCA, tiene centros de empoderamiento financieros en los cinco condados para que de forma gratuita todos los residentes de la ciudad puedan ser asesorados en las mejores opciones financieras para sus bolsillos. Pero es un trabajo lento y para hogares con ingresos por debajos debajo de los $25,000 el dinero en cash es la rutina.

En el año 2015 este departamento reportaba que 1.14 millones de hogares en la ciudad no operan con la banca convencional o lo hacen muy raramente. Todos ellos usan servicios alternativos como check cashers, nonbank money orders, tarjetas prepagadas, servicios de remesas y casas de empeño. “Están poco reguladas y tienen servicios de alto costo y predatorios sin una regulación financiera fuerte”, explicaba Julian Robinson del New Economy Project. 

Las tarjetas de débito prepagadas, que puede ser una solución, tienen comisiones altas y tener una cuenta en un banco con poco dinero puede ser caro aunque hay entidades, sobre todo bancos comunitarios y credit unions que no cobran comisiones de mantenimientos aunque las redes de estas entidades no son amplias y no llegan a muchos barrios.

No obstante, aceptar tarjetas supone un costo para los negocios. Se pagan comisiones a los emisores de estas tarjetas y de hecho, Thw Wall Street Journal informaba el viernes que Visa y Mastercard están preparando una subida de algunas comisiones a partir de abril.