Algunos vagones del Metro de Nueva York son lanzados al mar por razones “ecológicas”

Son enviados al Océano Atlántico para ser convertidos en arrecifes artificiales
Algunos vagones del Metro de Nueva York son lanzados al mar por razones “ecológicas”
Del subsuelo al fondo del océano
Foto: Andrés Correa Guatarasma

Algunos vagones del Metro de Nueva York han sido depositados en el fondo del océano. Y aunque ello pueda parecer una atrocidad ecológica, en realidad es todo lo contrario.

La nueva exposición del fotógrafo Stephen Mallon, en el Museo del Tránsito de Nueva York, en Grand Central, da fe de ello.

Desde hoy y hasta el 16 de junio, la muestra gratuita de 19 fotografías explica cómo una gran ola de trenes que salieron de servicio en 1999 fueron enviados por la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) al Océano Atlántico, para ser convertidos en arrecifes artificiales.

El programa dio una segunda vida a más de 2,500 trenes fuera de servicio, modelos conocidos como “redbirds” y “brightliners”, que ahora salpican los fondos marinos a lo largo de la costa este, desde Nueva Jersey hasta Georgia.

“El tamaño de las imágenes, colgadas en las paredes de la galería de color azul océano, ayuda a captar la esencia del trabajo de Mallon y por qué las fotos son tan cautivadoras”, reseñó amNY.

“Estaba realmente interesada en encontrar imágenes abstractas”, explicó la curadora Amy Hausmann, refiriéndose a los archivos de Mallon. “Hay imágenes de los trenes desnudos, que te ayudan a comprender la complejidad y la belleza industrial de este trabajo”.

La MTA remodeló su flota de trenes de 2001 a 2010, inspirándose en otros programas de reciclaje similares.

“Crea una vida y una economía completamente nuevas para cosas como la pesca y el buceo”, dijo Bencivenga. “Era lo correcto para el medio ambiente; era lo correcto para hacer financieramente”, afirmó la directora del museo, Concetta Anne Bencivenga.

De acuerdo a ella, con la cantidad de trenes que se descargaron al mismo tiempo, la MTA se ahorró $30 millones de dólares. Pero la agencia ahora desmantela gradualmente sus trenes, haciendo que la práctica no sea tan beneficiosa financieramente, opinó Bencivenga.