El engaño de la “eterna juventud”

La industria antienvejecimiento se ha convertido en una negocio multimillonario y no muestra signos de detenerse pero, ¿hace efecto?
El engaño de la “eterna juventud”
Los estadounidenses gastan mucho dinero en cremas, lociones y otros cosméticos que prometen mejorar la piel, el cabello y hasta las pestañas.
Foto: shutterstock

La belleza, regularmente, es medida en cuan suave y delicada es la piel del ser humano. Entre más joven, mejor, se lee, se escucha y se ve en millones de comerciales que promueven productos que prometen lograr detener el tiempo y alcanzar la “eterna juventud“.

Sin embargo, y para mala fortuna de quienes han encontrado en este negocio una fuente millonaria, en la cual, a través de la persuasión comercial han logrado establecer parámetros que van desde tratamientos con lociones, masajes, hasta “remedios naturales“, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), ha detallado claramente la diferencia entre un producto que “maquilla la vejez” y otro que en realidad es un medicamento.

Es decir, de los miles de productos en el mercado, no todos cumplen con su promesa, es más, gran parte de ellos son el resultado de una estrategia de publicidad falsa.

La FDA explica la diferencia de estos productos así:

Por un lado están los productos destinados a hacer a las personas más atractivas, estos generalmente son cosméticos. Por ejemplo, la hidratación cabe dentro del espectro de “lo cosmético”. Por lo tanto, si un producto está destinado a hacer que las líneas y arrugas sean menos perceptibles, simplemente hidratando la piel, es un cosmético.

De manera similar, el maquillaje o los “primers” destinados a hacer que los signos del envejecimiento sean menos notables con solo esconderlos también son cosméticos.

Pero, los productos destinados a afectar la estructura o función del cuerpo, como la piel, son medicamentos o, a veces, dispositivos médicos, incluso si afectan la apariencia. Entonces, si un producto está destinado, por ejemplo, a eliminar arrugas o aumentar la producción de colágeno en la piel, es un medicamento o un dispositivo médico.

Así las cosas, y es aquí donde hay que prestar mucha atención y leer la etiqueta, es que, según la ley, los cosméticos deben ser completamente seguros cuando los consumidores los usan de acuerdo con el etiquetado del producto o la forma en que los productos se utilizan habitualmente.

Pero, la ley no requiere que estos cosméticos sean aprobados por la FDA antes de que salgan al mercado. Caso contrario pasa con los medicamentos, los cuales sí deben contar con la aprobación de la FDA tanto para la seguridad como para la efectividad antes de que salgan al mercado. Del mismo modo, los dispositivos médicos deben pasar por el proceso de aprobación de la FDA.

Es por esto que existe una preocupación general en esta agencia federal, debido a que hay empresas de cosméticos que hacen afirmaciones acerca de sus productos y los clasifican como medicamentos y no como cosméticos, como los productos para el cuidado de la piel publicitados como antiarrugas o antienvejecimiento que implican supuestos efectos en la estructura o función de la piel.

La FDA ha emitido cartas de advertencia citando afirmaciones farmacológicas relacionadas con el cuidado tópico de la piel, el cuidado del cabello y las preparaciones para las pestañas o las cejas incluidas tanto en la etiqueta como en los sitios electrónicos de los productos. Algunos ejemplos de afirmaciones citadas son sobre el tratamiento del acné y la caspa, así como la restauración del cabello.

Estas cartas establecen que los productos se están comercializando con afirmaciones farmacológicas, señalando que están indicados para tratar o prevenir enfermedades, o para cambiar la estructura o las funciones del organismo. La agencia advierte a las empresas que tienen que eliminar cualquier afirmación farmacológica de la etiqueta de sus productos o procurar la aprobación de la FDA para comercializarlos como medicamentos.

“Al momento de tomar la decisión de comprar uno de estos productos, los consumidores deben saber que estas afirmaciones farmacológicas no se han demostrado ante la FDA”, apuntó la doctora Linda M. Katz, M.D., MPH, directora de la Oficina de Cosméticos y Teñidos. “La FDA debe evaluar estos productos como medicamentos antes de que las empresas puedan afirmar que modifican la piel o tratan una enfermedad”.

Doctora Linda M. Katz, M.D., MPH, directora de la Oficina de Cosméticos y Teñidos de la FDA.

De acuerdo con Katz, algunas de las afirmaciones farmacológicas han incluido la promesa de aumentar la producción de colágeno y elastina, que resulta en una piel más elástica y firme, con menos arrugas.

Sin embargo, la doctora agregó que algunas son aun más específicas, tales como las afirmaciones de que los productos reducen la inflamación, regeneran las células, previenen la contracción de los músculos faciales, intensifican la actividad de los genes, o dan los mismos resultados que las inyecciones o una cirugía. Otras prometen tratar afecciones médicas tales como el acné, la rosácea, el eccema y la psoriasis.

¿Remedios naturales?

Caminar por las calles de Nueva York es viajar alrededor del mundo en contados minutos. Este viaje también supone el acceso a un sinnúmero de “remedios naturales” pertenecientes a las diversas comunidades étnicas que habitan la Gran Manzana.

Pero, al igual que la regulación que existe sobre los medicamentos y cosméticos a nivel nacional, este tipo de remedios que se ofrecen en tiendas naturistas, también hacen parte de un grupo de productos que “prometen pero no cumplen”.

Y es que bajo la premisa de que el producto es “totalmente natural” u “orgánico”, cada vez más personas están siendo víctimas de publicidad falsa, y lo que es aún peor, sufriendo efectos secundarios que podrían afectar su salud.

Botanica Ochun II en Park Ave. y la Calle Este 116 en El Barrio.
Foto Credito: Mariela Lombard / El Diario NY.

Para entender más acerca de este mundo alterno a la medicinal convencional, la FDA ha definido la “homeopatía” como una práctica médica alternativa que se desarrolló a fines del siglo XVIII, y que principalmente se basa en un principio conocido como “curas similares”, donde se usa una sustancia que causa síntomas en una persona sana, en forma diluida para tratar los síntomas y las enfermedades. Cuanto más diluida está la sustancia, más potente es, que se conoce como la “ley de los infinitesimales”.

Pero, históricamente, los productos homeopáticos se han identificado a través de “pruebas”, en las cuales las sustancias se administran a voluntarios sanos en concentraciones que causan síntomas, explica la FDA. Los síntomas experimentados por los voluntarios se registran para indicar los posibles usos terapéuticos de las sustancias. En otras palabras, si una sustancia causa un síntoma particular, las personas que experimentan ese síntoma se tratarían con una solución diluida hecha de esa sustancia.

No obstante, y como parte de un debate que lleva varios siglos en curso, las autoridades están tratando de poner sus ojos detrás de esta industria, ya que aseguran que, mientras que los productos etiquetados como homeopáticos generalmente se etiquetan como altamente diluidos, se ha encontrado que algunos de estos productos contienen cantidades medibles de ingredientes activos y, por lo tanto, podrían causar un daño significativo al paciente.

Además, la FDA apuntó que ha probado productos que se fabricaron incorrectamente, lo que puede causar diluciones incorrectas y aumentar el potencial de contaminación.

Según la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos, los productos de medicamentos homeopáticos están sujetos a los mismos requisitos relacionados con la aprobación, la adulteración y el etiquetado incorrecto. Sin embargo, los medicamentos recetados y no recetados etiquetados como homeopáticos se han fabricado y distribuido sin la aprobación de la FDA conforme a las políticas de cumplimiento de la Guía de política de cumplimiento (CPG) 400.400 de la FDA desde 1988.

OJO con suplementos dietéticos

La FDA ha encontrado casi 300 productos fraudulentos que son promocionados como productos para reducir peso, de mejoramiento sexual y para aumentar masa muscular, los cuales contienen ingredientes ocultos o falsamente rotulados tales como:

  • Ingredientes activos encontrados en medicamentos aprobados por la FDA o sus análogos (fármacos estrechamente relacionados).
  • Otros compuestos como los nuevos esteroides sintéticos que no califican como ingredientes dietéticos.
Productos como estos están bajo la mira de la FDA.

“Estos productos se esconden tras el nombre de suplementos dietéticos, pueden parecer suplementos dietéticos pero no son legales”, explicó Michael Levy, director de la División de Nuevos Medicamentos y Regulación de Etiquetado de la FDA. “Estos productos contienen ingredientes ocultos de fármacos de venta con prescripción a niveles mucho más elevados que aquellos encontrados en un fármaco aprobado y son peligrosos”.