Cuidado con el medicamento contra la diabetes que causa gangrena en los genitales

Se trata de un fármaco común en el tratamiento de la enfermedad
Cuidado con el medicamento contra la diabetes que causa gangrena en los genitales
El aumento de glucosa en la sangre incrementa el riesgo de sufrir diabetes.
Foto: Shutterstock

Las autoridades de la Food and Drug Administration (FDA) han descubierto un efecto secundario severo y preocupante de uno de los medicamentos más comunes para contrarrestar la diabetes tipo 2.

Los inhibidores de SGLT2 (como la canaglifozina, la dapagliflozina o la empagliflozina), son un medicamento contra la diabetes que causa gangrena en los genitales en algunos casos, y puede ser potencialmente mortal.

Una investigación publicada en el Annals of Internal Medicine encontró una relación entre la llamada gangrena de Fournier y los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2, que impiden que los riñones de pacientes diabéticos reabsorban la glucosa para mejorar su control glucémico.

Además de provocar infecciones urinarias debido a la cantidad de glucosa excretada por la orina, los inhibidores de SGLT2 pueden causar una fuerte infección en los genitales que puede afectar el perineo, los genitales, y subir hacia el abdomen hasta la clavícula. La gangrena de Fournier es una fascitis necrosante tipo I que, si no se atiende a tiempo, es mortal.

La investigación analizó los casos de 55 pacientes diabéticos que sufrieron gangrena genital. Todos habían consumido inhibidores de SGLT2 entre marzo de 2013 y enero de 2019 (un periodo de seis años), y todos sufrieron la grave enfermedad que los condujo a cirugías, hospitalizaciones varias y diversas complicaciones. Tres de ellos murieron.

En cambio, entre los pacientes que consumieron otros tipos de antiglicémicos durante 35 años, sólo 19 sufrieron gangrena de Fournier y sólo dos murieron.

La FDA sugirió a médicos y pacientes permanecer alerta ante los primeros síntomas de esta fascitis necrosante genital: enrojecimiento, hinchazón o sensibilidad en los genitales y el recto, fiebre superior a los 100.4 grados y malestar general. Detectar la gangrena y tratarla oportunamente puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.