Pequeños contratistas temen la reforma de la regulación de rentas

Empresas de obras y mantenimiento ven como cae el negocio por el menor incentivo de los caseros a renovar e invertir

Pequeños contratistas temen la reforma de la regulación de rentas
Joselyn Cárdenas y Cristobal Acosta son los dueños de Windows & Cleaning Inc./A. B. N.
Foto: El Diario

Joselyn Cárdenas y su esposo, el mexicano Cristóbal Acosta, están haciendo cuentas. Este mes no ha sido el mejor para su joven empresa, Windows & Cleaning Inc., porque la carga de trabajo ha ido cayendo.

Y lo ha hecho en la medida que los caseros están viendo cómo la nueva ley de regulación de rentas en el estado puede afectar los trabajos de reformas y mantenimientos que se hacen en los edificios.

“Los caseros están teniendo cuidado con lo que hacen”, dice ella desde un apartamento en El Bronx que está terminando de ser renovado. Nuevas luces, nueva cocina, lavadora y secadora en una coqueta vivienda de tres habitaciones que, a decir de Cárdenas, no se parece en nada a lo que había antes de que se fuera el anterior inquilino.

Esta mujer, originaria de Ecuador, explica que la ley que se está negociando en Albany les ha caído “como un balde de agua fría”. Dicen entender el problema de las subidas de los alquileres. “Nosotros vivimos también pagando una renta”, afirma Cárdenas,” y querríamos una regulación que beneficie a las dos partes, caseros e inquilinos”.

La actual propuesta creen que no lo hace.

Este matrimonio decidió hace poco más de un año convertir finalmente su experiencia de años en arreglos de ventanas y limpieza a fondo en una empresa que gestionan entre los dos. Trabajan con un contratista — un familiar de ella— que les llama para el tipo de trabajo en el que están especializados y parte de su carga de trabajo viene además de buenas referencias que se dan los clientes.

Desde que pusieron en marcha la empresa, que da trabajo a 15 personas, han invertido en maquinaria, productos y una van. “Con esfuerzo hemos ido haciendo inversiones”, dice Acosta que reconoce que ahora van a tener que buscar otras cosas que hacer para no perder lo destinado al negocio si se complica con la nueva ley.

Está previsto que esta legislación sustituya la que vencerá el 15 de junio y lo que afecta a estos subcontratistas es que lo propuesto elimina la capacidad del casero de transferir los costos de mejoras del edificio y apartamentos a los inquilinos.

La ley actual permite que se pase el costo de grandes mejoras de capital (Major Capital Improvements o MCI) y mejoras individuales de casas con una subida de la renta de un máximo del 6% . Los arreglos que se hagan cuando el edificio se queda vacante y las mejoras permiten subidas también para compensar los gastos de nuevos electrodomésticos o cocina, o baños, renovación eléctrica o lo que haya sido necesario.

El problema es que con estas subidas muchas rentas pasan el límite que les permite están reguladas ($2,775) y muchos caseros apenas han hecho más que arreglos limitados o meramente estéticos que no se pueden calificar como “major”. Ha habido abusos que han resultado en la desregulación de muchas viviendas y con ello menos accesibilidad.

Cristobal Acosta y Joselyn Cárdenas, dueños de Windows & Cleaning en uno de los apartamentos renovados donde trabajan en El Bronx./ A. B. N.

Con esta decisión se quieren limitar los abusos tanto de grandes caseros como de los que tienen edificios con pocos apartamentos que normalmente tienen escasos recursos y gestionan pequeños negocios familiares.

El Gobernador, Andrew Cuomo, no está del todo de acuerdo y quiere que las rentas se puedan incrementar en la cuantía de las reformas para evitar abusos que han sido y son notables. Lo que no quiere es que se materialicen consecuencias indeseadas como lo es la caída de las inversiones en reformas que ya están notando Cárdenas y Acosta.

“Los caseros van a hacer obras necesarias y responder a las quejas. Habrá mantenimiento pero es posible que bajen mucho las renovaciones”, explica Acosta.

Este técnico explica que hay muchos edificios antigüos en los que los caseros se van a limitar a pintar y arreglar “pero hay sistemas eléctricos que necesitan cambiarse. Hay casas que solo tienen un enchufe por habitación y la gente los sobrecarga. Luego vienen los incendios”.

Ambos dicen que es injusto que se suban las rentas y que se cobren cosas que no son pero ven que muchas veces los caseros, sobre todos los pequeños, no siempre están en posición de pagar por grandes obras si no pueden subir el alquiler. “Y hay gente que entrega apartamentos destruidos que no pueden ser alquilados sin poner dinero”.

Para este matrimonio de empresarios pequeños, el hecho de que caigan las renovaciones les perjudica porque es más fácil, y más seguro desde el punto de vista de los ingresos, este tipo de obra que gestionar un arreglo aquí y otro allá con más o menos premura.

Esto es especialmente complicado en el caso de las limpiezas porque esta empresa trata de que quienes se dedican a ello, normalmente mujeres, acaben su labor a la 1.00 pm para que puedan compaginarlo con la vida familiar y no necesiten cuidadores para sus hijos.

Acosta dice que si los siguientes meses son como el pasado es posible que no puedan tener a tanta gente trabajando con ellos. “Esto es un cambio que puede afectar a muchas personas”.

Desde Taxpayers for an Affordable NY, una organización que se opone a la propuesta como está se afirma que apoyan reformas responsables pero que muchos “la forma de vida de dueños contratistas, porteros, supers y trabajadores de edificios depende de una regulación de las rentas que sea equilibrada”.

En esta organización se recuerda que hay inversiones necesarias en los apartamentos y edificios cada cierto número de años ya que nada dura para siempre y calefacciones, frigoríficos, ventanas y cocinas deben ser cambiadas con regularidad. Si el costo de ello no se puede pasar, sobre todo por los caseros pequeños que pagan hipotecas, es posible que muchas viviendas estén llenas de parches y poco más.