Activistas por derechos LGBT presionan para que el trabajo sexual sea despenalizado

Coaliciones insisten que el principal reto de los colectivos transgéneros es incorporarse a la sociedad

Mujeres transgéneros de Queens reiteran su llamado a no ser discriminadas por la Policía.
Mujeres transgéneros de Queens reiteran su llamado a no ser discriminadas por la Policía.
Foto: Fernando Martínez / Fernando Martínez

“Giovanna” es una mujer transgénero hondureña, que desde hace 3 años vive en Queens. En tres oportunidades ha sido detenida por funcionarios del Departamento de la Policía de Nueva York, (NYDP) mientras caminaba por la Avenida Roosevelt. Hace dos semanas estaba conversando con una persona en la calle, la detuvieron nuevamente  y le impusieron cargos por “deambular con propósito de prostitución”.

La historia de esta centroamericana no es aislada, pues de acuerdo a coaliciones que defienden los derechos de la comunidad LGBT en la Gran Manzana, persiste una criminalización  de las mujeres trans. Justamente esta semana, el tema se enciende ante un controversial proyecto de ley presentado en Albany que haría de Nueva York el primer estado del país en legalizar la prostitución.

La mexicana Bianey García, una activista de Make the Road NY, quien además se describe como una sobreviviente del tráfico sexual, se unió a la voz de decenas de miembros de los colectivos LGBT en el vecindario de Corona, en Queens, para apoyar las iniciativas legales que podrían poner fin al “miedo, a la persecución y a la despenalización del trabajo sexual”.

García insistió que como coalición no están presionando para la “legalización del trabajo sexual, sino para despenalizarlo. Nuestro reto es que las personas que han sido sobrevivientes de tráfico y de explotación, puedan tener acceso a un estatus migratorio”.

Bianey García, de la coalición Make the Road NY, es una sobreviviente del tráfico sexual.

Señaló que si no existe un acuerdo en la Asamblea y en el Senado de descriminalizar el trabajo sexual, es importante que se abran oportunidades, porque la tasa de discriminación hacia los transgéneros es muy elevada.

Esta realidad nos empuja al trabajo sexual, por sobrevivencia”, concluyó.

Un proyecto “comprensivo”

Otra activista inmigrante de Guatemala, Joselyn Rodríguez, reseñó que hace un par de meses salió con su hermano a caminar por la avenida Roosevelt, solo para comprar una medicina y fue detenida.

“Los agentes no solo me pidieron la identificación de la ciudad, sino que me exigieron que tenía que mostrarle papeles de mi país. Eso es discriminación”, comentó

Rodríguez califica el proyecto de ley, presentando por legisladores demócratas, como “comprensivo”, pues lo más relevante es que sea una vía que ayude a las personas, que por sobrevivencia hacen trabajo sexual, a limpiar sus récords criminales e incorporarse a la sociedad.

“Muchas veces estamos siendo forzadas, por nuestros traficantes a cometer delitos y esos antecedentes nos condenan a vivir en las sombras. No podemos aplicar por un empleo o legalizar nuestra situación en Estados Unidos”, sentenció la activista de Make The Road NY.

Un largo camino

La candidata a la Fiscalía del Distrito de Queens Tifanny Cabán, quien recibió el respaldo de organizaciones que defienden los derechos de la comunidad LGBT, recordó que por “muchos años en este condado la violencia contra los trabajadores sexuales, especialmente los colectivos trans, ha tenido efectos devastadores. Toda iniciativa legal debe basarse en apoyo emocional y económico. Históricamente han sido abusados y violentados”.

Luisa Ordoñez, una docente colombiana de una escuela en Flushing, quien se acercó a la concentración que apoya las iniciativas que coloquen al comercio sexual fuera del renglón criminal, observó que “este debate será muy largo, pues hay muchos aspectos alrededor de la prostitución que deben ser analizados, no por moral, sino por lógica, podríamos estar abriendo el paso a más comercio sexual”.

Uno de los principales patrocinadores del proyecto de ley, el asambleísta Richard Gottfried (D-Manhattan) ha sostenido que “tratar de detener el trabajo sexual, acordado entre adultos, no debe ser asunto del sistema de justicia penal. No ha funcionado durante un par de miles de años”.

Giovanna huyó de Honduras por la discriminación a la comunidad LGBT.

En cifras

58% de las mujeres transgéneros en Nueva York han sido detenidas por agentes policiales.

3 meses es la pena mínima de prisión en el estado de Nueva York por delitos de oferta o solicitud de servicios de prostitución.

$5,000 dólares puede alcanzar una multa menor por delitos de comercio sexual.

55 mil arrestos anualmente en Estados Unidos, en promedio, están relacionados con el comercio sexual.

94% de las mujeres arrestadas bajo cargos de trabajo sexual son de afroamericanas o hispanas.

9 de cada 10 mujeres detenidas en sitios que ofrecen servicios sexuales son inmigrantes.