A un año de la muerte de ‘Junior’ baja el crimen en El Bronx

El brutal crimen puso más foco en el flagelo de la violencia de pandillas y en el vecindario donde ocurrió, Belmont, se reporta un ligero descenso en la actividad delictiva
A un año de la muerte de ‘Junior’ baja el crimen en El Bronx
Se registra un ligero descenso en las cifras delictivas en el vecindario de Belmont
Foto: Fernando Martínez / Fernando Martínez

Belmont, un vecindario al oeste de El Bronx, hace un año se hizo visible ante el mundo, porque en una bodega se registró uno de los crímenes más crueles en la historia reciente de la Gran Manzana. Lesandro ‘Junior’ Guzmán-Feliz, un quinceañero de origen dominicano, fue asesinado por error a machetazos por una pandilla. Hoy, ese hecho es considerado, especialmente por los vecinos de ese lugar, como un punto crucial que giró la mirada hacia la violencia que impera en este condado.

Los asesinatos en El Bronx se dispararon en un 92.3% en 2018, según las estadísticas del crimen publicadas por la Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD), pero específicamente en el área que cubre el cuartel 48, donde fue asesinado ‘Junio’, los números del año pasado fueron rojos. Allí, el alza en la tasa de homicidios fue de 125% en comparación con el 2017.

“El asesinato de ‘Junior’ fue un hecho terrible, pero pienso que contradictoriamente, ha tenido un efecto positivo para esta comunidad que siempre ha sido muy violenta. Todos los ojos están aquí. La Policía, los políticos, hemos tenido un año en el cual se ha sentido una mayor presencia policial”, dijo Vonette Williams, una residente de un edificio a escasos metros de la esquina en donde se escenificó el terrible crimen, el pasado 20 de junio del 2018.

Vonette William vive solo a metros donde asesinaron a Junior, asegura que la vigilancia en ese vecindario ahora es extrema.

Los números oficiales parecieran darle la razón a Vonette, pues en esta área que siempre ha estado en la lista negra del crimen, los delitos empezaron a descender ligeramente, en un promedio de 8.34%. Específicamente los asesinatos, muestran una baja del 11%, según reportes de NYPD. La tendencia era por años el alza, en ese cuartel.

Desde el asesinato de ‘Junior’ otras cosas empezaron a cambiar. Ahora, en la calle 183 con Beth Avenue, el cruce donde se escenificó el terrible asesinato, lleva el nombre de la víctima de la pandilla ‘Los Trinitarios’. Artistas crearon murales inmensos en honor al joven, quien aspiraba a ser un oficial del NYPD, además la bodega de donde fue sacado para luego ser ultimado sin piedad por los pandilleros, es la primera en la ciudad que cuenta con un botón de pánico para activar alarmas de seguridad.

“Me parece importante el cambio del nombre de la calle, los murales, todo eso es simbólico y estará allí para que no se nos olvide la violencia. Creo que eso no pasará de allí, si no empezamos a cambiar como sociedad, vendrá otro crimen y se nos olvidará este, y así”, comentó la dominicana Rosario Acevedo, quien ha vivido en varios vecindarios de este condado, por tres décadas, recibiendo noticias salpicadas de sangre y violencia.

Las pandillas: el eje del problema

Roberto Ramos, un boricua que ha sido testigo durante 43 años de la historia de este vecindario, asegura que aunque “estos bloques por aquí, nunca han sido peligrosos, ahora tenemos mucha más atención. Por ese hecho que sucedió con Junior. Pero, te puedo decir, que por aquí nunca han estado pandillas, ellas están regadas en otros vecindarios”.

Pese a las cifras, que han puesto siempre en el renglón a esa área de la ciudad como una de las más calientes, el puertorriqueño asegura que aunque El Bronx tiene “la fama de ser lo más peligroso de Nueva York, y con razón, lo que pasó justamente aquí en la esquina fue una casualidad. Yo vivo aquí desde niño y no sé nada de existencia de pandilleros, por acá”, narró.

Roberto Ramos asegura que la cuadra en donde asesinaron a Junior es un sitio “tranquilo”.

Aquella noche del verano de 2018, once miembros de la Bronx Trinitarios Gang (BTG), un grupo delictivo que tiene su origen en principios de los 90 y que surgió en Rikers Island con la finalidad de proteger a criminales dominicanos, asesinaron a ‘Junior’ con cuchillos y machetes, luego de perseguirlo hasta el interior de una bodega y luego sacarlo a rastras hasta la acera. El hecho sangriento cambió por completo el destino de una familia, de un vecindario, pero también, hizo reflexionar a factores políticos de la Gran Manzana sobre la vitalidad de estos grupos.

“Abordar la violencia de pandillas a través de investigaciones a largo plazo es parte de la vigilancia policial de precisión del Departamento de Policía de Nueva York. Los miembros de pandillas representan una pequeña porción de la población de la ciudad, pero son responsables de una gran cantidad de delitos”, precisó James O’Neill, comisionado de Policía.

Desde 2016, el NYPD ha realizado aproximadamente 100 investigaciones de pandillas, a largo plazo, que han resultado en numerosos arrestos.

“Si bien el desmantelamiento de estas bandas, ha sido una causa importante de las reducciones sostenidas del crimen en la ciudad de Nueva York, la persistencia de esta actividad criminal requiere una evaluación constante ”, indicó el máximo jefe policial a El Diario.

Junior ya es un ícono de las víctimas de la violencia criminal en La Gran Manzana.

Acciones contra la cultura de la violencia

Este asesinato se convirtió en un motor que movió otras piezas en la ciudad, e incluso impulsó iniciativas contra la violencia dentro del presupuesto municipal.

Días después del suceso el concejal Ritchie Torres, anunció la inversión de $1 millón de dólares en el programa ‘Cure Violence’, con impacto directo en el vecindario de Belmont.

Este plan que trata de impedir que adolescentes se integren a grupos criminales, ya se había activado en otras áreas de la ciudad como Morrisania, Crown Heights y Brownsville, con registros comprobados de reducción de delitos.

La ciudad de Nueva York lanzó su primer programa Cure Violence en 2010. Hoy en día, hay 18 programas con evaluaciones precisas en la reducción de delitos en vecindarios del Sur del Bronx y Brooklyn.

Cure Violence que se encuentra en su etapa de implementación en Belmont y vecindarios cercanos, es un proceso que integra activamente a expandilleros en la reducción de la violencia y actúa directamente en el área educativa, salud mental, integración social, familiar y confianza en los cuerpos policiales.

“En menos de un año, es muy difícil hacer un balance de este tipo de planes, pero tenemos confianza en su efectividad. Generar cambios en estructuras que están arraigadas no es nada fácil”, comentó Torres, quien además introdujo una legislación en el Concejo Municipal, que tratará de garantizar empleo a jóvenes de 14 a 21 años, en comunidades de bajos ingresos.

“Un trabajo es la mejor manera de luchar contra la pobreza o la violencia. Toda persona joven que necesite un empleo debe poder obtener uno”, agregó.

Otras iniciativas puntuales también surgieron para tratar de sofocar los vientos de la violencia. El presidente del condado de El Bronx Rubén Díaz Jr, se incorporó a la creación del ‘Camp Junior’, un campamento de verano para niños de 9 a 13 años, establecido en memoria de Lesandro ‘Junior’ Guzmán-Feliz.

“Este campamento incluye un componente contra la violencia para que podamos armar a estos niños con herramientas para superar la cultura de pandillas, que le costó la vida a Junior”, explicó Díaz.

Pandillas en cifras:

17,500 aproximadamente son los miembros que militan en bandas criminales en Nueva York, de acuerdo a reportes de NYPD.

100 pandillas han sido intervenidas por NYPD en los últimos dos años.

20 años es el promedio de edad de los integrantes de las bandas, detenidos y procesados por la justicia en NYC.

6 son las pandillas que han tenido más renombre por sus acciones criminales en los últimos años en la Gran Manzana: Trinitarios, Dominicans Don´t Play, Mara Salvatrucha, Bloods Gang, Crips, Hoodstarz

37% a 50% es el promedio de la reducción de casos de lesiones con armas de fuego en comunidades en donde se ha implementado el programa Cure Violence.

63% ha sido la reducción de tiroteos en estas comunidades.

18% de reducción en asesinatos en 13 sitios en donde ha actuado Cure Violence.