El “mexicano boricua” finalista de ‘MasterChef Latino’ a inmigrantes: “No hay que tener miedo”

Javier Seañez cuenta la pesadilla de su divorcio y la gran oportunidad para un programa a nivel nacional

El “mexicano boricua” finalista de ‘MasterChef Latino’ a inmigrantes: “No hay que tener miedo”
Javier fue uno de los 14 participantes de 'Masterchef Latino'.
Foto: Cortesía

Javier Seañez es un mar de emociones, como una mezcla de sabores, cuando habla sobre su experiencia en MasterChef Latino de Telemundo, una oportunidad que le ha permitido mostrar su talento en la cocina, destacar el sabor mexicano y agradecer el abrazo de los puertoriqueños, pero también para enviar un mensaje a los inmigrantes: “No tengan miedo ni dejen sus sueños a un lado”.

Cuando teníamos esta plática vía telefónica desde su negocio, “Las Cucharas”, en San Juan, Puerto Rico, una fan del programa llegó a saludarlo. “¡Soy tu fanática! Me encanta el programa. Me encanta lo que haces”, se escuchó a la mujer decirle con emoción. “¿Te tomas una foto conmigo?”, le pidió. “Borimex”, como él se denomina en un afán de integrar su origen y su nuevo hogar, me ofreció una disculpa y detuvo la entrevista por un momento. Él reconoce que no esperaba esta fama, pero ahora la abraza con cariño.

Javier es el primer finalista del “reality show” que no ha logrado competencia en su horario y este domingo llega a su fin. Cuenta que comenzó a cocinar por “casualidad”, cuando las comidas y cenas entre amigos derivaron en halagos que tardó en creer. Un ingrediente clave fue su búsqueda por una tortilla artesanal, elemento sustancial en los tacos mexicanos, igual que las salsas.

“Tú lo sabes, los mexicanos comemos tacos de todo, pero lo más importante son las tortillas y las salsas, si no, el taco no sabe”, explica sobre cómo su búsqueda por la tortilla lo llevó a experimentar en su cocina mezclas con cilantro, caldo de frijol y otros ingredientes. Su producto es artesanal y brinda un sabor único a sus tacos.

Este mexicano nació en Ciudad Juárez, Chihuahua, en frontera con los Estados Unidos. Tiene familia viviendo en El Paso, Texas, por eso el ataque terrorista en el Walmart que dejó 22 muertos y 27 heridos fue sobrecogedor.

“Yo sabía que mi familia estaba bien. Conozco ese Walmart, mi hermana hace la compra de la despensa en esa tienda. Mi familia entera va seguido a esa zona. Es la frontera. Aunque sabía que estaban bien estuve a punto de tomar un avión e ir a darles un abrazo“, compartió. “El ataque nos pegó muy duro”.

Reconoce que por ser extranjero, por su condición de inmigrante, ha sentido rechazo de algunas personas, pero destaca que en Puerto Rico el apoyo es más fuerte que las posturas negativas. Así es como ha vivido, de lo negativo buscar lo positivo. Su divorcio llegó cuando arracaba su proyecto personal y profesional como cocinero.

“No fue nada fácil”, reconoce. A veces no se daba cuenta de cuánto afectaba el estrés de su separación –marcada por celos y violencia doméstica, psicológica–, sobre todo por las amenazas de quitarle la Residencia Permanente. En medio de ese caos llegó una gran oportunidad, convencido por un amigo, envió su solicitud de audición, pasó a la siguiente ronda.

Javier Seañez
Javier Seañez en su negocio en San Juan, Puerto Rico. / FOTO: CORTESÍA

“En esa época empezaba los problemas fuertes de mi separación y definitivamente, incluso que nunca he platicado, un día llego al negocio y estaban mis cuatro compañeras de trabajo… me dijeron: ‘Estás en un punto en el que no te soportamos'”, narra. Aquel momento lo ayudó a dimensionar el impacto que estaba teniendo su vida personal con su profesión. “Fue una sacudida emocional muy grande. Para mí ningún show era prioridad en mi vida, mi prioridad era mi estabilidad emocional, mi residencia, mi matrimonio, porque nadie se casa pensando en divorciarse”.

La insistencia de un amigo lo hizo entrar en razón y tomar el riesgo de comenzar una aventura en medio de tal crisis personal.

“Me llamó mucho la atención sus insistencia. Llené unos formularios por internet, a los tres días me contestan, me pidieron unos videos, tarde mucho en cargarlos y dije: ‘Esta es una señal, no es para mí'”, expresó sobre el desdén que daba a aquella oportunidad que tocaba a su puesta una y otra vez. “Recibí un correo y me dijeron: ‘Estamos esperando tu video’… logré subir el video y luego me llegó el boleto de acceso a las audiciones”. Desde ahí el viaje, reconoce, ha sido increíble.

El día de la audición cometió un error con una torre de mariscos, la cual se derrumbó al momento de presentarla al juez. Tuvo una oportunidad para resolver el problema. Logró su cometido.

“Fue completamente bizarro… El chef que me tocó me dijo que le había gustado como resolví el problema… le gustó mi platillo, me dijo que era un poco ácido, pero entendía el paladar mexicano… luego me dijo: ‘Por mí, ya tienes un pase a la siguiente etapa'”, contó Javier. No sabía que era uno de los más de 3,000 aspirantes a la segunda temporada del show. Tuvo que viajar a Miami, prueba tras prueba lo llevó a quedarse entre 100 finalistas, luego 50, luego 14, en el equipo de la chef Claudia Sandoval… hasta ser uno de los tres primeros.

Javier, conocido como “El Señor del Maíz, es parte del equipo de la chef Claudia Sandoval. / FOTO: CORTESÍA

En el programa, Javier ha cocinado platillos que recuerdan a su madre, a su hermana, incluso ha llorado en varias ocasiones. Así como es de fácil sonrisa es fácil que llore con aquello que recuerda momentos difíciles o aquellos que marcaron su vida para bien. Lo conocen como “El Señor del Maíz”, como se llama su perfil en Facebook.

“Después de MasterChef hay muchos proyectos… siento que puedo lograr lo que quiera”, expresó, pero no quiso ahondar sobre aquello que sigue en su vida. Hay nuevos horizontes. Su divorcio ha quedado en el pasado, un recuerdo triste, no un fracaso.

El final del programa ya fue grabado. Javier compite con Lauren Arboleda y John Pardo. Él ya sabe si ganó o no. “Se me hace que ganaste”, le digo. Se ríe con nervio, sin negar ni confirmar. La experiencia vivida, expresa, es lo mejor en su vida.

“Para mí, lo mejor es agradecer a esta tierra que me dé la oportunidad de seguir trabajando… como inmigrante, no hay que dejar tus sueños a un lado”, acotó.