Madre de niña ecuatoriana: “Vine por el sueño americano, ahora me quedé sola”

La desconsolada inmigrante María Lorensa Chaumana, que perdió a su hija Alysson de 5 años tras el colapso de un muro en Brooklyn, pide ayuda para que su madre pueda viajar a Nueva York
Madre de niña ecuatoriana: “Vine por el sueño americano, ahora me quedé sola”
Maria Lorensa Chaumana exige justicia ante el trágico hecho que cegó la vida de su pequeña
Foto: Mariela Lombard / Mariela Lombard

Tristemente, este jueves, el mismo día que la niña ecuatoriana Alysson Pinto Chaumana soñaba con empezar el primer grado en su escuela, sus afligidos padres, otros familiares y amigos, velaban sus restos mortales en la funeraria San José , en Brooklyn.

Desconsolada, todavía confundida y sin esperanzas, María Lorensa Chaumana, la madre de la pequeña de 5 años que murió aplastada por un muro que colapsó mientras jugaba en el vecindario de Bushwick, confesó que se quedó totalmente sola, “porque mi niña era quien me secaba las lágrimas”.

Hace ocho años, Chaumana se vino a la ciudad de Nueva York desde Ambato, en la provincia de Tungurahua, en Ecuador, y se había dedicado a trabajos de limpieza.

Yo vine por el sueño americano y después de tanto luchar para salir adelante. Ahora quedé sola. Yo fui su papá y su mamá. Ella con alegría me cantaba, le gustaba las cosas de Dios”, dijo la afligida inmigrante.

La pequeña Alysson tenía el gran deseo de conocer a su abuela, María Concepción Camacho, quien pese a muchos intentos nunca pudo obtener la visa para visitarla en Nueva York.

Yo le suplico al consulado de Ecuador que me ayude a traer a mi mamá, para que me consuele. Para que por lo menos, pueda darle el último adiós a mi niña. En medio de esta confusión, me dijeron que me iban a ayudar. Es lo único que puedo pedir”, expresó Chaumana en frente de la funeraria San José, en la 289 de la avenida St Nicholas, apenas cuando se iniciaba el velatorio de quien hace pocos días vivía la emoción por el primer día de clases, en la Escuela Pública 123 de Brooklyn.

Chaumana contó entre sollozos, que muchas veces intentó viajar con la pequeña a su país natal porque uno de sus grandes anhelos era conocer a su abuela personalmente, pero aseguró que su padre “nunca quiso firmarle el permiso de viaje. El nunca vio por ella, pero yo sabía que yo sola, con trabajo honesto, podía hacerla una mujer de bien”.  

La trágica circunstancia en la cual Alysson perdió la vida, conmocionó a la Gran Manzana y especialmente a quienes se congregaban en la Iglesia cristiana La Voz de Dios, a donde la familia asistía regularmente.

Juan Marcelino Chabán, de la misma provincia ecuatoriana, y quien compartió muchos momentos en la misma iglesia, con la destrozada familia, dijo que “es muy duro asumir que una madre pierda a lo único que tenía de esa manera, era una niña muy despierta, le gustaba cantarle a Dios. Aquí todos estamos muy consternados”.

“Un hecho casi inexplicable”

El jueves de la semana pasada en la noche, Alysson estaba junto a su madre en un patio frente a una casa multifamiliar, en el 444 de la calle Harman, cuando la niña se paró junto al muro, con pequeñas columnas decorativas, el cual se desprendió aplastándola. A pesar de la rápida acción de su madre, quien paró una ambulancia que casualmente pasaba por el lugar, la pequeña no logró sobrevivir a las fracturas en el cráneo y su deceso fue certificado al llegar al Hospital Wyckoff.

El muro, construido de granito y que tenía tres pies de alto y seis pies de largo, fue levantado el paso mes de junio, y aunque aparentemente el dueño del inmueble, sí había obtenido un permiso. El Departamento de Edificios de la ciudad de Nueva York, indicó a medios locales que “no realizó los mantenimientos requeridos por ley y por eso le impuso una multa”.

Esto es una desgracia inexplicable que todavía yo no puedo creer. Solo quiero que se haga justicia y que ninguna otra familia tenga que pasar por lo mismo. Sé que será un proceso largo”, concluyó la atribulada progenitora de la niña, que será sepultada este viernes.