Muertes por sobredosis de drogas: un gran paso hacia adelante, pero nuestro trabajo está lejos de terminar

Muertes por sobredosis de drogas: un gran paso hacia adelante, pero nuestro trabajo está lejos de terminar
La droga Naloxona, el antídoto usado para revertir una sobredosis y salvar vidas.
Foto: Archivo

Después de siete años de aumentos continuos en las muertes por sobredosis de drogas, vemos un rayo de esperanza para revertir la epidemia de sobredosis de drogas.

La Ciudad de Nueva York, reflejando una tendencia nacional, dobló con éxito la curva de muertes por sobredosis con una caída del 3% por primera vez en más de una década. Esta disminución refuerza muchos de los enfoques de salud pública que sabemos que funcionan: cambiar la narrativa de ver la adicción con estigma en vez de tratarla como una enfermedad crónica, ampliar la distribución de la medicina que salva vidas, la Naloxona; y aumentar el acceso al enfoque más efectivo: el uso de medicamentos para el tratamiento de la adicción.

Pero aunque estos números son alentadores, la realidad es que las mejoras no se sienten de manera uniforme.

Según datos del Departamento de Salud, la tasa de sobredosis en 2018 aumentó entre los latinos, los residentes de nuestros barrios más pobres, y los neoyorquinos mayores. Esta tendencia coincide con un aumento alarmante de la contaminación de otras drogas con fentanilo, que ahora es la droga más común encontrada en sobredosis fatales, presente en el 60% de las muertes el año pasado.

Estos datos son un recordatorio de que hay más trabajo por hacer. Sin un enfoque continuo y específico en todas las comunidades, corremos el riesgo de dejar atrás a algunas personas. La respuesta correcta es apoyar y aumentar un enfoque creativo de salud pública caracterizado por la empatía y la compasión.

Para empezar, necesitamos acercarnos a las personas “donde están”, emocional y físicamente, para ayudarlas a mantenerse seguras y mejorar su salud. La clave es reducir el riesgo de que se causen daños para salvar sus vidas, ya sea mediante el uso de medicamentos para controlar la adicción o asegurando que las personas que usan drogas y quienes los rodean lleven un estuche de Naloxona. Es por ello por lo que la Ciudad de Nueva York apoya los programas de servicio de jeringas y los centros de prevención de sobredosis. Estos son espacios seguros donde los expertos se pueden involucrar y cuidar a las personas que corren el mayor riesgo de sobredosis.

Además, sabemos que existe una gran disparidad cuando se trata de los proveedores de atención médica que recetan Buprenorfina, un medicamento esencial para tratar la adicción a los opiáceos. Un estudio reciente reveló que, aunque el tratamiento con Buprenorfina aumentó de 2004 a 2013 en todas partes de la Ciudad de Nueva York, subió más lentamente en los vecindarios con porcentajes más altos de residentes negros, hispanos y de bajos ingresos. Un obstáculo es el costo, y otro es la falta de prescriptores.

Debemos hacer todo lo posible para que este medicamento que salva vidas sea ampliamente accesible, independientemente del seguro y a través de la atención médica continua; desde los médicos en las salas de emergencias de los hospitales, hasta obstetras y ginecólogos y proveedores de atención primaria. En la Ciudad de Nueva York estamos entrenando a los proveedores de salud, ofrecemos financiamiento directo y otro tipo de apoyo a las organizaciones de atención primaria y los programas de servicios de jeringas para ofrecer Buprenorfina.

Los miembros de la comunidad directamente afectados por la crisis también tienen un papel integral que desempeñar. Las organizaciones de base en la comunidad, las ligas deportivas y los propietarios de restaurantes deben tener la facultad de decidir cómo cuidar su propio vecindario. En El Bronx, por ejemplo, el Departamento de Salud lanzó un programa con 25 líderes religiosos para distribuir ampliamente la Naloxona y abordar el estigma en torno al uso de drogas y ha organizado debates en mesas redondas con líderes locales. En Brooklyn y Manhattan, nos asociamos con propietarios de clubes nocturnos y bares para capacitar a su personal sobre cómo usar la Naloxona para revertir una sobredosis de opioides.

Poner fin a la epidemia de manera equitativa requerirá un compromiso inquebrantable para brindar tratamiento contra las adicciones, para la reducción de daños y para crear asociaciones con las comunidades más afectadas. La prueba real para declinar la curva de la epidemia de sobredosis de opioides comienza ahora, mientras nos esforzamos por garantizar que los logros alcanzados salvando vidas se sientan de manera equitativa en todas nuestras comunidades.

-La Dra. Oxiris Barbot es la comisionada del Departamento de Salud e Higiene Mental de la Ciudad de Nueva York.