Rudolph “el reno” Giuliani

Ha resumido casi todas las películas de mafia y conflicto de intereses que Hollywood haya podido producir

Rudolph “el reno” Giuliani
Hoy abogado personal de Trump, fue alcalde de NYC
Foto: Alex Wong/Getty Images

EFE.- Según la leyenda, todos se burlaban de la nariz roja del reno Rudolph (Rodolfo) hasta que, en una versión navideña del “Patito Feo”, su vida se transformó al ser reclutado por Santa Claus (Papá Noel). Entonces su defecto se convirtió en un farol utilísimo para guiar los vuelos del trineo pascual en las fuertes tormentas de invierno.

Otro Rudolph se ha convertido en un farol, pero de la debacle institucional de la Casa Blanca. Pase lo que pase con Donald Trump, su abogado personal ha resumido casi todas las películas de mafia y conflicto de intereses que Hollywood haya podido inventar o adaptar.

Rudolph “Rudy” Giuliani ha roto mil vajillas y agotado catálogos de mala conducta, en vivo y sin disimulo, desde que Trump llegó a la Casa Blanca en enero de 2017. Lo suyo ha abierto un océano que muchos negaban en EEUU: la corrupción política, profesional y descarada.

Pero él no siempre fue así, o al menos no lo pareció. Y allí viene lo más sorprendente: Giuliani fue un admirado alcalde de Nueva York (1994-2001), la ciudad más difícil de gobernar en EEUU.

Cuando faltaban menos de tres meses para dejar la alcaldía, la gran tragedia del 11 de septiembre comprobó que no sólo era un político exitoso, sino que como líder pudo gerenciar el mayor colapso múltiple que Nueva York ha conocido. Desde entonces se habló por años de su calibre presidencial y hasta se lanzó brevemente a las primarias en 2008.

Tenía con qué: Giuliani estuvo a la altura cuando la “capital del mundo” era una zona de guerra, la economía se paralizaba y la desolación en las calles era inocultable, incluso para una población arrogante acostumbrada a todo.

Las consecuencias de aquellos ataques terroristas aún se siguen sufriendo a nivel local, con fallecimientos y nuevas enfermedades entre los heridos, rescatistas y vecinos.

En paralelo, de aquel Giuliani nada queda. Su brillo y liderazgo parecen haber desaparecido, como las mismas Torres Gemelas.

Pero mientras la Zona Cero ha renacido, con Giuliani ha pasado lo contrario. Su omnipresencia en los grandes escándalos de corrupción de este gobierno no se limitan a EEUU, sino abarcan Rusia, Ucrania y hasta la Venezuela chavista que se supone Trump ha jurado combatir y donde la población sufre con paciencia sus sanciones.

Hace tres semanas, un reporte de The Washington Post señaló a Giuliani como lobista del empresario Alejandro Betancourt López, vinculado al chavismo y el desfalco de la petrolera venezolana (PDVSA), que en su gloria fue de las empresas más grandes del mundo.

Resulta que mientras estuvo en España en agosto, el ex alcalde de Nueva York se hospedó en una propiedad histórica perteneciente a Betancourt, quien había contratado al abogado personal de Trump para que lo ayudara a lidiar con una investigación del ¡Departamento de Justicia! sobre presunto lavado de dinero y soborno, según personas familiarizadas con la situación.

Un mes después, Giuliani fue uno de varios abogados que representaron a Betancourt en Washington. Al mismo tiempo, en una visita a Nueva York en la víspera del 18vo aniversario del 11S, dijo a Fox News:

“Las personas que nos mataron entonces todavía están vivas y nos está matando hoy (…) En el centro de América del Sur, tres o cuatro de los grupos terroristas islámicos están involucrados en el tráfico de drogas (…) Los generales de Venezuela están escondiendo terroristas, por eso tenemos que deshacernos de Maduro…”

Hay gente que no sabe retirarse a tiempo. Éste Rudolph no es un reno navideño, parece más un buitre.

Andrés Correa Guatarasma es corresponsal y dramaturgo venezolano residenciado en Nueva York, miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. 

(Las Tribunas expresan la opinión de los autores, sin que EFE comparta necesariamente sus puntos de vista).