Investigan un pedido “fantasma” de 39 millones de mascarillas sanitarias en Estados Unidos

La cadena comercial de suministros médicos resiente fraudes y contrabando en medio de la crisis causada por la pandemia de COVID-19

Investigan un pedido “fantasma” de 39 millones de mascarillas sanitarias en Estados Unidos
El personal sanitario debe estar especialmente protegido para evitar el contagio de COVID-19.
Foto: Ricardo Rubio / Europa Press

El consorcio de atención sanitaria estadounidense Kaiser Permanente está cooperando con las autoridades federales del país para identificar a los responsables de un pedido de 39 millones de mascarillas quirúrgicas inexistentes.

Seis millones de mascarillas de este pedido fraudulento iban destinadas a este grupo de atención médica, que ha aprovechado para denunciar una situación absolutamente caótica en el mercado de suministros médicos de California y otros puntos del país, en un momento en que el país atraviesa una situación crítica, por la pandemia de coronavirus.

Esta situación no se limita a Estados Unidos. Expertos en la cadena comercial de estos artículos han denunciado la aparición de una legión de “dudosos intermediarios” que están inundando el mercado con “ofertas sospechosas” y desatado el caos en los hospitales del mundo entero.

El portavoz de Kaiser Mark Brown denunció a un proveedor por ignorar todas las peticiones de verificación de fiabilidad de las máscaras. El consorcio, suspicaz, decidió retirarse del acuerdo antes de entregar el dinero, informa el ‘Los Angeles Times’.

El intermediario fue el Sindicato de Trabajadores Médicos / California Oeste, que se ha negado a divulgar en público el nombre del proveedor, que sin embargo sí ha entregado a las autoridades federales. La organización asegura que no ha cometido delito alguno.

Rosemary Coates, directora de la ONG manufacturera Reshoring Institute, denunció que el contrabando y la falsificación de pedidos son ahora una práctica habitual en las cadenas de comercio médico del país.

“Ante semejante oportunidad, no es de extrañar que estos falsificadores se apunten al carro. Es lo que estamos viendo ahora. Los pedidos se pierden, o nunca existieron, o les salen muy baratos porque están mal fabricados y luego los venden a un precio mayor”, lamentó Coates.