“Cerrar no es una opción”

A la espera del préstamo del SBA, los hermanos Larios han obtenido $10,000 en ayudas de Verizon para tratar de mantener el Honduras´ Kitchen en Los Ángeles

Los hermanos Larios, Rafael y Jonathan, están luchando por mantener el restaurante, Honduras´Kitchen, fundado por sus padres en los noventa./Cortesía (familia Larios)
Los hermanos Larios, Rafael y Jonathan, están luchando por mantener el restaurante, Honduras´Kitchen, fundado por sus padres en los noventa./Cortesía (familia Larios)
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“Cuidando los centavos se cuida el dinero”. Esa es una de las enseñanzas que los hermanos Rafael y Jonathan Larios recibieron de sus padres, emigrantes hondureños que abrieron un restaurante en Los Ángeles en 1992.

Hoy están ellos al frente de Honduras´ Kitchen que en este momento tiene dos locales, uno en Hungtinton Park y otro en Long Beach. Y los Larios están contando los centavos.

Su pequeño negocio ha pasado por otras crisis, la última en 2008 cuando los padres no hablaban de los equilibrios que tuvieron que hacer para salir adelante, pero ahora la situación es mucho más seria.

Los restaurantes, que emplean a unas 17 personas, solo abren para envíos y recogidas de comidas en un contexto de confinamiento para atajar los contagios del Covid-19. Eso significó que en un abrir y cerrar de ojos, los primeros días se parara entre el 80% y el 90% de la actividad de estos locales.

Pero los Larios decidieron no cerrar porque como dice Rafael “luego sería más difícil abrir”. “Los que estamos abiertos tenemos oportunidad de salir adelante”, dice Rafael. Es la filosofía que mantienen estos hermanos para los que “cerrar no es una opción”.

Con el tiempo están viendo una ligera recuperación en el negocio. “Estamos volviendo al 50% o 60%” dice “gracias a laos take outs y las plataformas de envíos de comidas, ha subido un poco el tráfico”. “Sin ellos no somos nada”, dice de las empresas de reparto.

Pero en estas circunstancias mantener las puertas abiertas y la actividad es una propuesta muy complicada. El negocio de la familia Larios es uno de los millones que ha solicitado uno de los préstamos del programa Paycheck Protection Program del SBA para ayudar a pequeños negocios durante la pandemia.

Lo que han conseguido esta semana es un cheque de $10,000 concedido por la Local Initiatives Support Corporation, una organización de apoyo a comunidades con desafíos económicos y sociales.

Este cheque proviene de un fondo financiado por Verizon para pequeños negocios que tiene un potencial de ayuda por valor de $7.5 millones después de que, recientemente, la operadora haya hecho un depósito adicional de $2.5 millones.

Algo más de 200 negocios de todo el país van a recibir este dinero y que pueden dedicar a mantener la producción, pagar a sus empleados, proveedores, el alquiler o lo que les apremie.

“Proveedores, queremos reponer productos de Honduras y pagar rentas”. Estas son las partidas para las que los hermanos Larios quieren usar el dinero que llega gracias a la operadora de telefonía. Es una lista larga. Jonathan explica que en este momento “todo el dinero que entra sale. Estamos en modo de supervivencia”. Y vuelve a insistir que no van a cerrar.

Honduras Kitchen tiene dos restaurantes en Los Ángeles. La empresa familiar trata de navegar una crisis que amenaza muchos pequeños negocios similares./Cortesía

Desde que se inició la crisis desatada por la pandemia los Larios han estado asesorándose y haciendo cursos sobre la gestión de esta crisis. En uno de estos cursos se les ofreció la oportunidad de optar a esta ayuda que finalmente les ha llegado.

Quedan a la espera de oír de su petición del PPP que es parcialmente perdonable si se dedica a pagar las nóminas y billes como el de la luz. “Estamos esperando la segunda ronda, si se presenta”, dice Jonathan.

Lo que si que han oído es que el equipo de Los Ángeles Lakers ha recibido uno de estos préstamos para pequeños negocios. “Si ellos necesitan ayuda imagine cómo estamos el resto”, exclama Rafael.

Los Angeles Lakers han devuelto ya los $4.6 millones concedidos.

Ahora los dos hermanos están pensando cómo va a evolucionar el negocio de sus restaurantes porque aunque se levanten las restricciones se va a necesitar más espacio, más distancia social y quizá cambien muchos hábitos de comidas y sociales.

Mientras tratan de mantener las cuentas al día porque dicen que para ellos no solo es una responsabilidad mantener el negocio de sus padres sino también un restaurante muy único porque apenas hay lugares de comida hondureña.

“¿Que si yo cobro sueldo en estos días?” repite Rafael al oír la pregunta. “No, parte de lo que es tener un negocio consiste en entender esto, los proveedores y los empleados son lo primero”.