Su novio la obligó a tatuarse su nombre en el brazo

La mujer consiguió salir de la relación abusiva y ahora incluso ha conseguido ocultar el tatuaje

Una mujer que estaba en una relación tóxica dijo que su novio le obligó a tatuarse su nombre en el brazo contra su voluntad.

Alisa Thomas, de 29 años, conoció a Martin Mitchell por trabajo hace dos años y comenzaron a salir.

Al describir su primera impresión de él, ella recuerda que era un hombre “muy, muy agradable”, “encantador” y que decía muchos cumplidos, según informa The Mirror.

Esta mujer, madre de dos niños y originaria de Gales, comenzó una relación con Mitchell y pronto se fue a vivir con él. Al poco de hacerlo se hizo evidente que el hombre tenía dificultades para controlar sus emociones, especialmente la ira.

Así recuerda la primera vez que el hombre perdió los estribos:

“Fue aterrador. Fue a las dos semanas de vivir juntos cuando lo experimenté por primera vez”.

Alisa dijo que su ex pareja y padre de su hijo vino a recogerlo, Mitchell vio como hablaba con Alisa y se puso celoso.

La acusó de coquetear y comenzó a insultarla, llamándola “escoria” y “puta”.

“Todo fue a más de esa primera vez que sucedió, empeoró hasta el punto de que no me dejaba alejarme de su vista”, recuerda.

Mitchell estableció las reglas que tenía que seguir, por ejemplo, le prohibió decir el nombre de su ex pareja e insistió en que usara un nombre despectivo para referirse a él.

Mitchell no quería que ella tuviera ningún contacto con su ex pareja y revisaba sus mensajes, diciéndole lo que podía y no podía decir. Incluso comenzó a controlar su apariencia y la presionó para que usara lápiz labial rojo a pesar de que ella generalmente no usaba mucho maquillaje.

Mitchell también la obligó a tirar la ropa que tenía antes de que se juntaran, incluidos los zapatos y la ropa interior.

Todo fue escalando hasta tal punto que Mitchell decidió que Alisa debería tatuarse su nombre en el brazo.

Una vez que lo tuvo, le dijo que estaba feliz porque “ahora todos sabrán que eres mía”.

Debido a su comportamiento, que le llevó a protagonizar una pelea callejera, debía ser sentenciado el pasado mes de marzo, pero el juicio se aplazó debido a la pandemia de coronavirus.

El lunes 4 de mayo, Mitchell finalmente recibió una sentencia de prisión de 18 meses. Debe completar 10 días de una actividad de rehabilitación con enfoque en la empatía de la víctima.

Además, se le ordenó completar 24 sesiones del programa Building Better Relationships (construir mejores relaciones), más 150 horas de trabajo no remunerado y se le ordenó pagar $2,200 dólares por los costos.

Alisa ahora se está recuperando, tratando de reconstruir su vida y la de sus hijos paso a paso. Está recibiendo asesoramiento y buscando un nuevo hogar.