¿Debería jugarse? Detrás de la Copa por México hay más desventajas que ventajas

El torneo mexicano que empieza mañana ha generado mucha polémica

Cruz Azul jugará a pesar de tener varios jugadores con coronavirus.
Cruz Azul jugará a pesar de tener varios jugadores con coronavirus.
Foto: Ricardo Aldayturriaga / Imago7

La situación actual en torno a la pandemia nos hace preguntarnos ¿Es viable disputar un minitorneo de fútbol cuando la famosa “curva del coronavirus” no se ha aplanado en México?

De acuerdo al protocolo sanitario que presentaron los organizadores sí es posible, ya que se tomarán medidas muy similares a las del Apertura 2020, que incluyen distancia social en todo momento durante los trayectos, mucho gel antibacterial y pruebas médicas frecuentes para detectar cualquier posible brote de la enfermedad entre los participantes.

La Copa por México marcará el regreso del fútbol al país azteca luego de 109 días de sequía; sin embargo, eso no quiere decir que sea lo correcto, ya que el entorno no parece el ideal para albergar un evento de esta magnitud.

Mientras México es el sexto país donde más muertes por coronavirus se han registrado en todo el mundo, con más de 28,000 decesos y 232,000 infectados al 2 de julio de este 2020, parece impensable que estén dadas las condiciones para un torneo como este; sobre todo pensando que una de las sedes es la Ciudad de México, la entidad federativa más afectada en este sentido, ya que solamente allí se han presentado más de 6,300 muertes por la enfermedad, es decir, casi la cuarta parte del número de defunciones de todo el país.

En lo deportivo, también suena muy extraño que este torneo prevalezca cuando esta misma semana se dieron a conocer las cancelaciones de otros grandes eventos en el país, como la Liga Mexicana de Béisbol o el Maratón y el Medio Maratón de la Ciudad de México; mientras estos últimos se suspenden, el del balompié se confirma.

En cuanto a lo futbolístico, también es arriesgado para los participantes disputar la Copa, ya que pese a las medidas sanitarias que puedan tomarse, siempre está latente el riesgo de infectarse del virus y, en consecuencia, de propagarlo. Más si pensamos que hace menos de una semana Cruz Azul dio a conocer que 9 de sus elementos son portadores del COVID-19 y que al menos 3 de ellos son jugadores. Toluca vivió un caso similar, ya que apenas hace dos días informó sobre 7 casos positivos en el interior del club, 5 de los cuales son jugadores del primer equipo.

Aún así, ambos equipos se mantuvieron firmes en su participación, la única medida que tomaron fue aislar a sus jugadores contagiados, pero la pregunta lógica tras conocer esto es ¿cómo podemos tener la certeza de que estos jugadores, durante la ventana de tiempo entre la prueba y el resultado, no tuvieron contacto con sus compañeros en los entrenamientos, los cuales ya habían iniciado?

Hay varios cuestionamientos similares en en el aire. Pero si estos que son los más poderosos no lograron detener la realización del torneo, a un día de que arranque, nada lo hará.

Por si fuera poco, este jueves se dio a conocer la noticia de que el árbitro que estaba asignado para el duelo entre Chivas y Atlas de este sábado dio positivo a la prueba del coronavirus; es decir, no sólo hay que preocuparse por los jugadores y el staff de los equipos, sino también por los árbitros, medios de comunicación y todo aquel que esté inmiscuido durante el desarrollo del torneo.

Las ventajas que se dice que esta competencia de 8 equipos de primera división tendría, no son tan convincentes ni tan sólidas, pero los defensores de la misma insisten en que beneficiará a los equipos, al desarrollo del fútbol y la afición.

Entre estos argumentos encontramos que los fans podrán volver a disfrutar del fútbol y que verá en acción a los nuevos refuerzos de sus equipos favoritos, como Alfredo Talavera, en el caso de Pumas; Víctor Malcorra, con Atlas; y los regresos de Ángel Zaldívar y Luis Reyes a Chivas y América, respectivamente. Los beneficios para los equipos es que podrán jugar en conjunto y probar jugadores antes de la fecha 1 del Apertura 2020. También servirá para poner a prueba un protocolo de sanidad muy similar al del próximo torneo de la Liga MX, que arrancará el 24 de julio.

Luego de analizar todo esto parece no tener sentido adelantar tres semanas la vuelta del fútbol al país azteca. Realmente se percibe innecesario tener un torneo en el que además del riesgo de infección y propagación del virus, los equipos y sus jugadores, que aún llegarán fuera de ritmo por la gran pausa obligada, estarán propensos a las lesiones y no tendrán mucho qué ganar, pero sí bastante qué perder.