Descubre la causa del hígado graso ¿Exceso de azúcar o grasas saturadas?

El hígado graso es una de las enfermedades ocultas más frecuentes del mundo que genera inflamación y fallas en el funcionamiento hepático. La alimentación y el estilo de vida son una de las principales causas y también la solución, descubre lo que dicen los especialistas al respecto

Una alimentación baja en carbohidratos y azúcares, podría ser la clave para combatir el hígado graso.
Una alimentación baja en carbohidratos y azúcares, podría ser la clave para combatir el hígado graso.
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El hígado es un órgano vital para el óptimo funcionamiento del organismo y es responsable de cumplir con tareas muy importantes: se encarga de la producción de bilis (sustancia clave en la absorción de las grasas), produce proteínas y factores coagulantes, regula la glucosa en la sangre y almacena azúcar adicional, colabora con el estómago y el intestino en el proceso de digestión, controla la producción y eliminación del colesterol, almacena vitaminas, grasas y minerales, elimina sustancias tóxicas de la sangre y forma parte importante del sistema inmunológico ayudando a combatir infecciones y enfermedades.

El hígado es propenso a saturarse y sobre cargarse es por ello de vital importancia seguir un estilo de vida que promueva su buen funcionamiento y así evitar daños hepáticos. Entre las principales afectaciones se encuentra el hígado graso que como su nombre lo indica es una afección en la cual se acumula grasa en el hígado. Puede ser de dos tipos: la enfermedad del hígado graso no alcohólico y la esteatosis hepática alcohólica.

Hasta cierto punto padecer hígado graso problema de salud común, sin embargo no prestarle la debida atención puede volverlo una enfermedad progresiva que inclusive puede causar en algunos pacientes fallos hepáticos. Varios estudios han demostrado que las dietas bajas en carbohidratos y cetogénicas son tratamientos efectivos para tratar la enfermedad del hígado graso.

Resulta que diversos trabajos de investigación han comprobado que un excesivo consumo en grasas saturadas es un factor mucho más desencadenante que el azúcar, en dichos estudios se comprobó que aquellas personas que siguen una dieta rica en ácidos grasos saturados mostraron un aumento en la grasa hepática, también un empeoramiento de la respuesta de la glucemia e insulina. Lo que sucede con esta alimentación es que este tipo de grasas también aumentan significativamente el aporte calórico en la dieta y es un aspecto que influye directamente en el hígado. 

Según información revelada por la autora, periodista científica y doctora en biotecnología molecular Ann Fernholm, quien también es fundadora de Dietary Science Foundation aproximadamente el 25% de los adultos en el mundo occidental padecen de hígado graso y son una población que tiene un mayor riesgo en desarrollar cirrosis, cáncer de hígado, diabetes tipo 2  y cardiopatías. Es por ello que el hígado graso es considerado una enfermedad crónica, la buena noticia es que según investigadores de la Universidad de Gotemburgo es posible revertir el hígado graso con una dieta baja en carbohidratos. 

Lo cierto es que el hígado graso es una de las enfermedades ocultas más recurrentes en el mundo, que tiene una estrecha relación con la obesidad y un estilo de vida deficiente. Para evitar que se vuelva una afección crónica y degenerativa, es necesario eliminar la grasa que se acumula en el hígado y esto se logra realizando ajustes en la dieta que involucran tanto la reducción en el consumo de grasas saturadas, como azúcares.

El libro Det sötaste vi har (Lo más dulce que tenemos), cuenta con referencias de investigadores que sospechan que un alto consumo de azúcar es una razón importante que explica la epidemia de hígado graso. Esto se debe en gran parte a que el azúcar contiene la molécula de azúcar fructosa, que se metaboliza en el hígado; al consumir demasiados caramelos, gaseosas y otros dulces, el hígado comienza a producir grasa y después a largo plazo la grasa se queda atrapada en el hígado.

Algunos consejos de alimentación:

Con base en las referencias anteriormente mencionadas podemos establecer que el consumo de grasas saturadas y azúcares a largo plazo, son dos cuestiones alimenticias que se relacionan activamente con la aparición del hígado graso. Es por ello que los especialistas en medicina y nutrición han establecido algunas recomendaciones para combatir esta condición y recuperar la salud hepática, conoce las principales.

  • Es indispensable realizar actividad física diariamente. 
  • El conteo de calorías en la alimentación diaria es un aspecto fundamental que es de gran ayuda.
  • Siempre será un gran aliado perder peso. 
  • Es vital realizar ajustes en la dieta, supervisando y limitando el consumo de carbohidratos. Existen muchos planes de alimentación que promueven un mayor consumo de proteínas de alto valor biológico. 
  • El consumo de abundantes frutas y verduras frescas y de temporada es esencial.
  • Se deberá evitar el consumo de alcohol y todo tipo de azúcares de origen procesado.
  • Es importante mantener los óptimos niveles de hidratación y considerar bebidas con propiedades depurativas, como es el caso de las aguas frutales sin azúcar, las infusiones herbales y el té.
  • Considerar el consumo de grasas saludables es clave, como es el caso de pescados grasos, aguacate, aceite de oliva, frutos secos, huevo y semillas.