Rey Juan Carlos abandona España acosado por escándalo de corrupción

Al monarca emérito lo persigue el fantasma de comisiones millonarios

Rey Juan Carlos abandona España acosado por escándalo de corrupción
El Rey Juan Carlos I de España.
Foto: Daniel Pérez / Getty Images

El rey emérito de España, Juan Carlos I, comunicó este lunes a su hijo el rey Felipe VI su “meditada decisión” de trasladarse a vivir fuera del país ante la repercusión pública de “ciertos acontecimientos pasados” de su vida privada, informó la Casa Real española en un comunicado.

El comunicado explica que el rey emérito envió este lunes a su hijo una carta en la que le traslada esa decisión, que asegura que adopta “con profundo sentimiento, pero con gran serenidad”.

He sido rey de España durante casi cuarenta años y durante todos ellos siempre he querido lo mejor para España y para la Corona”, asegura Juan Carlos de Borbón.

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Añade asimismo que pretende facilitar el ejercicio de las funciones de Felipe VI “desde la tranquilidad y el sosiego que requiere -subraya- tu alta responsabilidad”.

“Mi legado y mi propia dignidad como persona así me lo exigen”, añade en la carta.

El comunicado señala que Felipe VI ha transmitido a su padre “su sentido respeto y agradecimiento ante su decisión”.

“El rey -reza el texto- desea remarcar la importancia histórica que representa el reinado de su padre, como legado y obra política e institucional de servicio a España y a la democracia; y al mismo tiempo quiere reafirmar los principios y valores sobre los que ésta se asienta, en el marco de nuestra Constitución y del resto del ordenamiento jurídico”.

Supuestos negocios turbios

Entre medias empezaron a surgir las sospechas de negocios turbios cuando se conoció la grabación de un conversación en la que la alemana Corinna Larsen, que fue amiga íntima del rey emérito, le atribuía cuentas en Suiza y lo acusaba de utilizarla como testaferro.

Fue la espita de un cúmulo de informaciones que llevó a Felipe VI a distanciarse de su padre al renunciar a su herencia y retirarle la retribución del Estado el pasado mes de marzo, aunque manteniéndolo como miembro de la familia real con la consideración de rey.

Un año y dos meses después, la brecha se ha agrandado con la decisión del rey emérito de marcharse de España “guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles, a sus instituciones” y a su propio hijo, anunciada este lunes.

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El distanciamiento con su hijo se ha reflejado también en sus apariciones juntos, que se han limitado a algún encuentro familiar, el último de ellos el funeral por su hermana mayor, Pilar de Borbón, en enero de este año.

Desde la abdicación, el rey Juan Carlos se ha prodigado más en su vida privada que en la pública, al refugiarse sobre todo en sus amigos y en aficiones como la gastronomía, las corridas de toros y, en especial, la navegación a vela.

En varias ocasiones ha disfrutado del fútbol en los estadios del Real Madrid y del Atlético de Madrid, y del tenis, animando a su amigo Rafa Nadal.

También ha conservado la afición a la Fórmula 1, aunque, cuando estuvo en el gran premio de Abu Dabi en noviembre de 2018, le generó un quebradero de cabeza su saludo al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, envuelto en la polémica por entonces por sospechas sobre él en el asesinato del periodista de su país Jamal Khashoggi.

Con una movilidad física cada vez más afectada, el anterior jefe del Estado volvió al quirófano en agosto de 2019 para someterse a una delicada intervención de corazón que se desarrolló con éxito. Fue visto por última vez el 16 de junio pasado, cuando acudió a una clínica madrileña para someterse a un chequeo médico