El cuerpo femenino rechaza los espermatozoides que no quiere cuando van camino al óvulo

Parece que la elección de los "ganadores" es un asunto de mujeres

El cuerpo femenino rechaza los espermatozoides que no quiere cuando van camino al óvulo
Los espermas y el óvulo hacen un trabajo conjunto para lograr la fecundación.
Foto: Shutterstock

Hasta ahora, lo que sabíamos sobre el momento de la concepción es que, con la eyaculación, los espermatozoides salían disparados en una carrera frenética hasta el óvulo, de manera que sólo el más fuerte y el más rápido lograría sortear los peligros insospechados del cuello uterino para ganar la lucha por la fecundación. Pero un nuevo estudio indica que no es tan así.

Expertos en fertilidad descubrieron que el cuerpo femenino rechaza los espermatozoides que no quiere cuando van camino al óvulo, de manera que el éxito de la concepción no depende sólo del líquido seminal.

Investigadores finlandeses señalan que los químicos presentes en el sistema reproductor femenino pueden facilitar o impedir la llegada victoriosa de los espermatozoides al óvulo tan pronto como ingresan en el cuello uterino. Desde ahí, el moco cervical favorece o sabotea a los espermas, según sean adecuados genéticamente o no.

Es decir que las secreciones reproductivas de las mujeres ayudan a los espermatozoides con mayores probabilidades de brindar a la descendencia una mejor factura genética y una mejor capacidad inmunológica para luchar contra las infecciones; en cambio, entorpecen el camino de los espermas no compatibles con esta lógica de preservación de la especie.

Los autores del estudio, publicado en el apartado de Biological Sciences del Proceedings of the Royal Society B, analizaron el comportamiento del moco cervical de nueve mujeres al combinarlo con el esperma de ocho hombres. Luego compararon el éxito de la movilidad de los espermatozoides con las características genéticas de cada persona.

Su conclusión es que los espermatozoides genéticamente más distintos al óvulo tienen mayores probabilidades de viajar por el moco cervical y así lograr la fertilización, pues esa variedad genética puede concebir descendencia con genes más diversos y, por ende, capaz de combatir patógenos y enfermedades también más diversos.

Los investigadores señalan que sus pesquisas pueden ayudar a comprender mejor la infertilidad en algunas parejas, así como facilitar diagnósticos más personalizados y precisos.