Aumentan las muertes de latinos en el lugar de trabajo

ALF-CIO critica la falta de estándares y preparación de la Administración para la pandemia

Los trabajadores de la construcción se exponen a accidentes graves y al contagio de coronavirus.
Los trabajadores de la construcción se exponen a accidentes graves y al contagio de coronavirus.
Foto: Eduardo Munoz Alvarez / Getty Images

En el año 2018, el último del que se tienen datos completos, 961 latinos murieron en su lugar de empleo mientras trabajaban. Lamentablemente es un número mayor que el del año anterior (903 fallecidos) y eleva la tasa de mortalidad de éstos al 3.7 por 100,000 frente al 3.5 del resto de la generalidad de trabajadores.

El 67% de los fallecidos de esta comunidad eran inmigrantes. Estos son los datos que se recogen en el último informe anual de la confederación sindical AFL-CIO publicado esta semana. En este caso, 2018 se coloca como el peor año de los últimos 12 en lo que respecta a accidentes con muertes de trabajadores nacidos fuera del país. 

También se incrementaron las muertes de trabajadores negros (615 frente a los 530 del año anterior). De hecho en este caso el aumento ha sido del 46% en la última década.

El informe sindical revela que 5,250 trabajadores perdieron su vida en el trabajo por heridas traumáticas, es decir que cada día mueren una media de 14 trabajadores en el país. Y eso no incluye las 95,000 pérdidas de visas por enfermedades contraídas en el trabajo ya que muchas de estas muchas veces no se diagnostican bien o se hacen con el paso del tiempo.

En diciembre de este año se cumple el 50 aniversario de OSHA, la oficina encargada de la seguridad laboral, pero el presidente del sindicato, Richard Trumka recordaba que esta oficina llega muy debilitada con recortes continuos en su presupuesto y con el número más bajo de inspectores desde que comenzaron sus operaciones, 1,767. Trumka calcula que tomaría 162 años inspeccionar todos los negocios del país una sola vez con estos recursos.

La precaria situación en OSHA ha dejado a la agencia “en piloto automático” según denunciaban los sindicatos en el momento en el que ha llegado el COVID-19. “En 2010 se estuvo trabajando en protocolos de emergencia pero se dejó de lado, podríamos haber trabajado sobre esos protocolos pero no se hizo”, lamentan los portavoces sindicales de la situación creada por el virus.

Emergencia COVID

Aunque el alcance de los estragos del COVID-19 no se ha terminado de escribir, AFL-CIO explica que los lugares de trabajo han sido la primera fuente de infección y muerte.

“La información es limitada porque no hay un sistema de supervisión nacional”, explican a la vez que denuncian que tanto OSHA como MSHA (seguridad en minas) no han publicado estándares de emergencias que puedan ser vigilados sino recomendaciones voluntarias.

Hasta ahora OSHA solo ha citado a nueve empleadores por no proteger a los trabajadores y las multas son de apenas una medida de $11,567 en unos momentos en los que trabajadores han tenido que mantener sus ocupaciones sin el equipamiento necesario en todos los casos. La situación de las procesadoras de carne han sido una de las más graves del país y ha afectado a muchos inmigrantes y latinos.

“El problema es que OSHA no ha respondido”, explicaba en conferencia de prensa un Trumka visiblemente irritado.

Para los sindicatos la lista de las cuestiones que OSHA tiene que empezar a liderar es muy larga pero empieza por la necesidad más acuciante, la seguridad ante la pandemia. “Tanto OSHA como MSHA tienen que publicar estándares de seguridad para el COVID-19”. Ocho meses después de la irrupción de la pandemia esto es aún una necesidad urgente cuyo cumplimiento debe vigilarse. La AFL-CIO explica que la Casa Blanca debe usar la Defense Production Act para incrementar la producción de respiradores, tests y PPE.