Niño de 12 años que recibió la vacuna experimental contra el coronavirus pide a otros niños que consideren tomarla

El menor es voluntario del ensayo clínico de Pfizer

Niño de 12 años que recibió la vacuna experimental contra el coronavirus pide a otros niños que consideren tomarla
Un menor recibe una vacuna en Brasil.
Foto: AFP / Getty Images

Hasta el momento, la mayoría de las vacunas contra COVID-19 que se prueban en el mundo, están dirigidas a los adultos, pero para algunas farmacéuticas ha llegado el momento de explorar el tan esperado medicamento en los menores.

La semana pasada, un grupo de 100 niños de 12 años de edad fueron vacunados en el Hospital de Niños de Cincinnati, como parte de los ensayos de la vacuna de Pfizer. Y uno de ellos que recibió la vacuna experimental contra el coronavirus pide a otros niños que consideren tomarla.

Creo que a todos en mi escuela les gustaría volver a la normalidad. Realmente creo que una vacuna podría prevenir la propagación de la infección. A partir de ahora, probablemente pediría a otros niños que tal vez la tomen”, le dijo a CNN un menor identificado como Abhinav.

Abhinav es un estudiante de séptimo grado que forma parte del grupo de menores voluntarios que han participado en el ensayo. Su padre es médico del hospital y él mismo también participó como voluntario en un ensayo de la Fase 1 a principios de este año.

El doctor Robert Frenck, quien dirige las pruebas del fármaco de Pfizer en niños, explicó a la publicación que el equipo médico está asegurándose de que todo el proceso sea lo más seguro posible, por lo que en este momento el ensayo se ha detenido para observar las posibles reacciones de la vacuna en los menores que ya la recibieron. Hasta el momento, los efectos secundarios se han limitado a fiebre, dolor, enrojecimiento y bultos en el lugar de la inyección.

Frenck asegura que el medicamento es seguro y por eso se está probando en niños, pues se ha aplicado ya en 30,000 adultos. La vacuna experimental de Pfizer no usa virus activos, sino un material genético llamado ARNm para estimular la producción de anticuerpos contra el SARS-CoV-2. Además, “el ARNm no se queda en el cuerpo, sino que se degrada con bastante rapidez”, explicó el médico.