Lo que sucede en el cuerpo al comer postre todos los días

Satisfacer los antojos dulces todos los días, puede tener efectos desastrosos en la salud

Los postres son ricos en azúcares añadidos y grasas saturadas, su consumo recurrente se asocia con aumento de peso, ansiedad y afectaciones cardíacas.
Los postres son ricos en azúcares añadidos y grasas saturadas, su consumo recurrente se asocia con aumento de peso, ansiedad y afectaciones cardíacas.
Foto: Rita E / Pixabay

Si te consideras un goloso incontrolable y no visualizas terminar las comidas sin algo dulce, es momento de conocer lo que esta dulce costumbre puede ocasionar en tu salud. En los últimos meses la tendencia de nutrición nos invita a seguir una dieta basada en alimentos naturales y evitar a toda costa los procesados, que se caracterizan por su alto valor calórico y contenido en azúcares, grasas saturadas, sodio, harinas refinadas y conservadores.

No en vano una de las principales medidas para cuidar la salud y perder peso, es evitar la ingesta de azúcares añadidos. Te has preguntado ¿Por qué es imposible resistirse a una porción de pastel? Pues tenemos noticias para ti, diversos científicos sugieren que los humanos deseamos el azúcar instintivamente porque juega un rol vital en la supervivencia.

Lo cierto es que es una sustancia que se vuelve altamente adictiva, ya que cuando comemos la glucosa, un azúcar simple, es absorbida desde los intestinos hacia el flujo sanguíneo y distribuida a todas las células del cuerpo. Lo que sucede es que la glucosa es particularmente importante para el cerebro ya que es el único combustible para las 100 mil millones de células nerviosas llamadas neuronas, que necesitan un abastecimiento constante del flujo sanguíneo porque no tienen la capacidad de almacenar glucosa ellas mismas.

Si bien comer alimentos dulces es parte de los placeres de la vida, acostumbrar al organismo a comer postres día tras día es un hábito devastador para la salud. Conoce los principales efectos negativos y motívate a iniciar un nuevo estilo de vida este 2021.

1. Podrás ganar peso

No es ninguna novedad saber que los postres son alimentos sumamente calóricos. Por ejemplo: Si sueles consumir un postre diariamente equivalente a una rebanada de Original Cheesecake en The Cheesecake Factory, estarás agregando 830 calorías a la dieta diaria. Para ponerlo en perspectiva, el promedio diario de calorías recomendadas en los Estados Unidos es de 2,000 y ese pastel de queso aporta el 41% del total diario. Contemplando las calorías de las comidas principales (desayuno, almuerzo y cena), más las colaciones y bebidas, seguramente comerás mucho más de lo que el cuerpo necesita y claro te excederás en aporte calórico por mucho. Con el tiempo, a largo plazo estos hábitos conducen a un aumento de peso.

Cheese cake. /Foto: Getty images

2. Aumentará el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular

Los postres no solo están cargados de azúcares, en su mayoría son ricos en grasas saturadas que obstruyen las arterias. Según las pautas dietéticas para los estadounidenses de 2015-2020 recomiendan que no más del 10% de las calorías diarias totales provengan de grasas saturadas. Esto se traduce en lo siguiente, en una dieta promedio de 2,000 calorías, no más de 200 calorías deberán provenir de fuentes de grasas saturadas. Entre los principales postres ricos en grasas saturadas se encuentran: helado de leche entera, pasteles, galletas y donas, en general todo aquello que se elabore con mantequilla o sea frito. Lo que sucede al comer demasiadas grasas saturadas, es que con el tiempo puede provocar un aumento en el colesterol LDL popularmente conocido como “malo” y es una de las principales causas del aumento en el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

Donas. /Foto: Lisa Fotios/Pexels

3. Exceso de azúcares añadidas

Claro que la principal consecuencia de comer postres diario es un exceso de azúcares añadidos en el organismo. Retomando las pautas dietéticas del 2015-2020 recomiendan que no más del 10% de las calorías diarias totales provengan de azúcares agregadas, que son lo equivalente a 200 calorías en una dieta de 2,000. Son unas 12 cucharaditas o 48 gramos de azúcar. De acuerdo con las pautas dietéticas: “Comer y beber demasiados alimentos y bebidas con azúcar agregada dificulta lograr un patrón de alimentación saludable sin ingerir demasiadas calorías”. El azúcar agregado aporta calorías y lo peor de todo es que brinda nulos nutrientes, adicionalmente su efecto en el organismo se deriva en un aumento de peso, en los triglicéridos y el colesterol, afectaciones en el estado de ánimo y sueño. A la vez se deriva en problemas cardíacos y dentales. 

Mousse de chocolate. /Foto: Pixabay

4. Culpa y ansiedad por la comida

Aunque normalmente no somos conscientes de ello, existe un aspecto psicológico derivado de un alto consumo de postres ricos en calorías todos los días. En muchos casos es un hábito que forma parte de diversos trastornos alimenticios y que suele ser una conducta en personas con depresión y ansiedad. Lo cierto es que eventualmente puede desencadenar sentimientos de culpa, que nadie debería experimentar después de comer cualquier tipo de comida. Es muy importante evitar comer diario postres ricos en calorías, ya que se hace una costumbre que se vuelve muy difícil de evitar y se relaciona con problemas para perder peso y estados de ánimo alterados. La recomendación de los nutricionistas es optar por el consumo de fruta fresca o un cuadrito de chocolate puro y sin azúcar. 

Exceso de azúcar./Foto: Pexels