6 mitos sobre hacer dieta que debes dejar de creer, según nutricionistas

A lo largo de los años han surgido todo tipo de mitos dietéticos. Rompe esquemas y encuentra el camino más saludable para bajar de peso y ganar salud

Los carbohidratos y las grasas no son los malos del cuento. Es momento de romper los mitos más populares entorno a la pérdida de peso.
Los carbohidratos y las grasas no son los malos del cuento. Es momento de romper los mitos más populares entorno a la pérdida de peso.
Foto: Shutterstock

Actualmente la nutrición se ha vuelto el tema de salud más relevante y es por ello que han salido a la luz todo tipo de dietas y tendencias. Sin embargo tanta información disponible puede confundirnos, sobre todo teniendo en cuenta que en muchas ocasiones las personas suelen guiarse por los “consejos de los amigos” y seguir recomendaciones con poco sustento científico. 

De tal modo que hoy en día se ha vuelto cada día más común escuchar sobre los planes dietéticos “sin carbohidratos” y “sin azúcar.” Lo cierto es que hoy en día con el crecimiento de la industria alimentaria, nos hemos acostumbrado a adquirir todo tipo de productos que se venden como “light” y los relacionamos como la alternativa más saludable, sin cuestionarnos sobre su composición y efectos secundarios.

Teniendo en cuenta que este año la dieta mediterránea ha sido nombrada por cuarto año consecutivo como la mejor para el 2021, mientras que la dieta cetogénica se ubica como una de las peores. Vale la pena tomarnos el tiempo de informarnos y tomar las mejores desiciones para nuestra salud, la mejor forma de empezar es rompiendo los mitos dietéticos más populares. 

1. Sin gluten, orgánico y natural son sinónimo de saludable

Estamos acostumbrados a creer todo lo que las etiquetas de alimentos nos dicen, es por ello que de manera automática solemos relacionar a los productos clasificados como sin gluten, orgánicos y naturales como las opciones más saludables. Para ser claros, el gluten es una proteína que se encuentra en el trigo, la cebada, la avena y el centeno, y debe evitarse estrictamente en aquellas personas con alergia o sensibilidad al gluten, sin embargo no todas las personas presentan intolerancia al gluten. Por lo tanto alimentos como el azúcar, el maíz, la soja y el arroz no contienen gluten, de tal modo que se pueden acumular calorías y aumentar el nivel de azúcar en sangre de los productos sin gluten con la misma facilidad que cualquier otro alimento que contenga gluten. Un claro ejemplo, en muchas ocasiones las personas suelen cambiar el pan integral rico en fibra, por una opción de pan sin gluten y lo relacionan como una opción con menos calorías y más saludable. La realidad: el pan sin gluten puede ser más alto en calorías y si no revisamos bien las etiquetas nutricionales puede ser bajo en vitaminas, minerales y fibra. Referente al azúcar, es indispensable evitar aquellos alimentos que contengan una larga lista de ingredientes, ya que normalmente son azúcares añadidos químicos que deterioran la salud en diferentes niveles. Por otra parte, claro que los alimentos orgánicos siempre serán altamente recomendados, sobre todo por sus beneficios para reducir la ingesta de pesticidas, insecticidas y herbicidas, sin embargo también es fundamental revisar su origen y cadena de producción. En conclusión ante cualquiera de estos términos, la solución para tomar las mejores desiciones es simple: Lee las etiquetas nutricionales ¡Siempre!

Gluten free. /Foto: Shutterstock

2. Saltarse el desayuno ahorra calorías y ayuda a perder peso

Sin lugar a dudas uno de los mitos más recientes en torno a las dietas, han sido todo tipo de cuestionamientos acerca del desayuno y se estima que surgieron con más fuerza por la reciente popularidad del método de ayuno intermitente. Sin embargo diversos nutricionistas, coinciden en que saltarse el desayuno es uno de los peores hábitos alimenticios para el metabolismo. Lo que sucede es que el cuerpo,  ha estado en ayunas toda la noche y es evidente que necesita energía de calidad para empezar el día. Es una práctica que surgió con la idea inicial de “ahorrar calorías”,  sin embargo el organismo entra en una especie de “modo de supervivencia”, donde comienza a entrenarse para almacenar las calorías de la siguiente comida en lugar de usarlas como combustible (también conocido como almacenamiento como grasa). Según datos liberados por el Registro Nacional de Control de Peso, que rastrea a más de 10,000 estadounidenses que han perdido una cantidad significativa de peso y no lo han recuperado: El desayuno es uno de los cuatro hábitos alimenticios principales que aseguran el éxito, de hecho el 78% de estos casos consume un desayuno equilibrado y rico en proteínas. 

Desayuno saludable. /Foto: Istock-Hola Doctor

3. Las calorías son el enemigo

Desde hace muchos años las calorías se han convertido en las malas del cuento, sobre todo teniendo en cuenta que para lograr una óptima pérdida de peso es necesario lograr un “déficit calórico.” De hecho una de las principales creencias dietéticas se basa en el número mágico de 1,200 calorías por día, sin embargo lo que en muchos casos desconocemos es que el cuerpo quemará o almacenará calorías en función de la calidad, el momento de consumo y la cantidad, de los alimentos. Es decir siempre será mejor: Comer más, no menos de los alimentos adecuados, es una de las principales medidas para bajar de peso con salud y a largo plazo. Obsesionarse con cumplir con 1200 calorías por día, pero basarlas en la ingesta de productos procesados y poco nutritivos, es una costumbre que solo agotará más al cuerpo y hará que retenga la mayor cantidad de energía posible. La mejor recomendación es optar por el consumo de alimentos naturales y ricos en nutrientes, sin pensar en las calorías que contiene. Siempre será preferible comer una porción de yogurt griego natural rico en grasas y proteínas, que un yogurt que contiene sólo 60 calorías y según la etiqueta está cargado de edulcorantes artificiales, conservantes y azúcares añadidos. Cabe mencionar que estos aditivos y azúcares, son sustancias que se relacionan directamente con problema de los problemas de azúcar en la sangre, desequilibrios hormonales y la incapacidad para perder peso. Lo que funciona: Comer alimentos de calidad, comer cada pocas horas y estar menos preocupado por la cantidad de calorías y más preocupado por los alimentos con los que basas la dieta diaria.

yogurt desayuno
Yogurt. /Foto: Shutterstock

4. Los carbohidratos causan aumento de peso

Probablemente este sea el mito más popular entorno a la pérdida de peso, es una realidad que llevamos años creyendo que los carbohidratos son el enemigo para adelgazar. Sin embargo lo primero que tienes que saber es que no todas las fuentes de hidratos de carbono son iguales, lo segundo es que son un nutriente importante para el organismo. Son la forma más rápida de energía útil del cuerpo y contienen fibra, un nutriente que ayuda a normalizar el azúcar en la sangre, proporciona saciedad, es clave en la digestión y el control de peso. Los carbohidratos únicamente son un problema cuando los consumimos en exceso, y cuando los consumimos a través de productos refinados y azucarados (también conocidos como pan blanco, pasta, galletas y dulces). Apuesta por el consumo de carbohidratos ricos en fibra y naturales, como lo son: la quinoa, arroz integral, avena, papas, camote, frutas frescas y verduras.

Carbohidratos. /Foto: Shutterstock

5. No comas nada después de las 6 pm

Mucho se ha dicho sobre la importancia de establecer horarios y su relación directa con una óptima pérdida de peso, y es cierto crear una rutina es un hábito que beneficia el adelgazamiento. Sin embargo no hay que caer en los extremos, es decir si tienes hambre física después de las 6 p.m. ¡Come! Inclusive si han pasado más de 3-4 horas desde la última comida, escucha a tu cuerpo y sacia el hambre de manera inteligente. El secreto está en elegir refrigerios saludables y cuidar las porciones, evita comer en exceso y sobre todo cuida la calidad de los alimentos que consumes. Evita a toda costa la ingesta de alimentos frutos, refrescos, carbohidratos refinados y azúcares, no solo son altos en calorías y nulos en nutrientes; afectan la calidad del sueño. También se recomienda limitar la ingesta de alimentos entre de 1 a 2 horas antes de acostarse para prevenir problemas gastrointestinales, y gozar de un sueño reparador y profundo. 

ayuno
Horarios dieta. /Foto: Shutterstock

6. Las grasas te harán engordar

Considerado uno de los mitos dietéticos más característicos de los años 80 y 90, época en la cual el consumo de grasas era considerado un pecado. Sin embargo lo que sucedió es que terminamos reemplazando la grasa por azúcar. Como resultado, se dio un considerable incremento en los casos de obesidad y enfermedades crónicas. Hoy en día sabemos que las grasas tienen una función importante en el organismo y en la pérdida de peso, lo importante es aprender a seleccionar las mejores fuentes. Si bien no es recomendable excederse en mantequilla y manteca de cerdo (contienen grasas saturadas y trans), apuesta por incluir aceite de oliva, aguacate, pescados grasos, nueces y semillas. Estas grasas insaturadas saludables son esenciales para el cuerpo y apoyan la salud del cerebro, las funciones cognitivas, la memoria y la absorción adecuada de nutrientes

Aguacate. /Foto: Pexels