Simmitri, la pasión medioambiental se une al negocio familiar

Jonathan García ha convertido la empresa de reparación e instalación de tejados de sus padres en una compañía integral de construcción medioambiental y paneles solares en California

Simmitri, la pasión medioambiental se une al negocio familiar
Jonathan García, presidente de Simmitri. /Cortesía
Foto: Cortesía

Jonathan García ha unido su pasión medioambiental con el mantenimiento del negocio familiar que iniciaron sus padres. Es una oportunidad que le llegó mientras estaba aprendiendo y trabajando y que ahora está haciendo crecer a pesar de la mala situación económica derivada de la pandemia de la COVID.

Los padres de Jonathan, Richard y Pamela García, abrieron en 1995 una empresa de instalación y reparación de tejados, en el norte de California. Cuando era adolescente trabajó en ella. Ya entonces empezó a desarrollar interés en el medioambiente y la sostenibilidad, motivo por el que un encargo de otra empresa le terminó de abrir los ojos.

 García cuenta que hace años una empresa de instalación de paneles solares les contactó para hacer un trabajo de integración de paneles y tejado. “En aquel momento las empresas no tenían mucha experiencia en construcción y protección de tejados y en cualquier caso eso me abrió los ojos a la idea de generar energía del sol, limpia”, explicaba.

Entonces supo que quería estudiar en la Universidad ciencias medioambientales y saber de energías renovables. “El camino que abrieron mis padres con el negocio fue mi punto de entrada a las tecnologías limpias”, explica. 

Este empresario se graduó en San José  State University y quiso empezar su propio negocio. Para su proyecto de fin de carrera escribió un plan de negocio con el profesor Frank Schiavo, uno de los pioneros de la ciencia medioambiental. “Él me ayudó a montar un negocio de consultoría para casas solares pasivas”, explica de un tipo de construcción medioambientalmente eficiente que aprovecha la energía solar y reduce la necesidad de energía mediante tecnologías y materiales eficientes. 

Schiavo fue un mentor para García que mantuvo un negocio que años más tarde ha integrado con el de sus padres. Ahora es el presidente de la empresa resultante a la que ha dado una nueva imagen de marca y nombre, Simmitri. Su madre es la directora financiera de esta empresa de paneles solares y tejados.

La empresa ahora es muy distinta a la que tenían sus padres. Tiene unos 16 empleados y están contratando mientras que a la vez subcontratan mucho trabajo con otras empresas  que hacen instalaciones o les proveen de materiales.

Su empresa ha estado creciendo en California y explica que dan un servicio muy “holístico”. “No solo nos centramos en la energía solar sino que resolvemos problemas energéticos a nuestros clientes que puede ser desde mejorar la eficiencia con más aislamiento hasta reducir las fugas de gas”, explica. “Una casa eficiente es una casa saludable”

En los últimos años han decidido escalar el negocio, es decir elevar las cifras de ventas por encima del millón de dólares y subir desde ahí. García es uno de los graduados de la iniciativa empresarial latina de la Universidad de Stanford que le ha puesto en este camino. 

En 2020 la pandemia de la COVID presentó un desafío pero también una oportunidad de cambio que García dice que ha hecho a la empresa más eficiente. 

Pero ha sido una tarea dura. Para empezar la empresa se cerró durante tres meses y el propio García estuvo enfermo con COVID. “Fue un momento muy incierto”, explica de un trabajo que se basa en la venta personalizada. “Tuvimos que pivotar, cambiar la forma en la que hacíamos negocios, adaptarnos y para ello estamos haciendo 100% en la red”. Ahora usan zoom para conectar con clientes, hacer las fotos que normalmente tomarían de las casas y mandar información lo que convierte el negocio en algo más eficiente.

“Ha sido difícil, pero la pandemia nos ha permitido ser más resilientes y más eficientes además de reducir costos”. Otra de las cosas que se reducen son las emisiones al no tener que desplazarse tanto. 

El empresario añade que hay otro factor que ha jugado a su favor y es que el negocio ha sido muy bueno debido a que muchas personas están trabajando desde sus casas y han querido hacer mejoras además de contemplar la energía solar como una forma de rebajar la factura eléctrica.

García dice que ha sido duro por el cierre, la adaptación, los cambios de agenda de última hora “pero nos ha dado tiempo para pensar cómo podemos hacer negocios de forma diferente, saber qué funciona y poner en marcha las medidas para escalar. 

Dan Jenkin, director de desarrollo de negocios, explicaba a este diario que durante el tiempo que estuvo la empresa cerrada García terminó su formación y amplió su red de contactos. Se perdieron empleos pero se han ganado otros para construir una empresa muy especializada que va a durar en el tiempo.

Jenkin que se incorporó recientemente a la dirección procedente de Zoom ha ayudado en esta adaptación de la empresa especialmente con el equipo de vendedores a través de videoconferencias. 

Tanto García como Jenkin animan a las empresas a incorporar el talento latino a las empresas ahora que el mercado laboral está en la actual situación de desempleo y personas con altas capacitaciones necesitan recolocarse.

Lo que empezó como un año de pérdidas, 2020, ha terminado con el mejor mes en ventas de los 25 años en los que el negocio familiar ha estado abierto. 

El plan de García es duplicar el negocio cada año. En tres, el objetivo es ingresar unos $20 millones y hacer de la responsabilidad social corporativa parte integral de su negocio integral medioambiental.

Share the light

En un momento de la entrevista Johathan García explica que durante su primera etapa empresarial decidió viajar. A Indonesia. A Marruecos. Otros lugares que le hicieron desarrollar “el sentimiento de querer ayudar” y ahondar en soluciones medioambientales. 

Y lo está haciendo desde su empresa, con un programa de responsabilidad social corporativa que se llama Share the light que quiere que sea parte fundamental de su empresa para que realmente su labor tenga un impacto entre comunidades más desfavorecidas mientras rebaja el daño medioambiental que supone el consumo.

El programa ayuda a otras empresas con los objetivos que se hayan comprometido en materia de responsabilidad social y también en el caso de los particulares cuyo negocio con Simmitri compromete a la empresa de García a hacer una contribución a una organización caritativa.