Centenares de inmigrantes y desempleados cruzaron el puente de Brooklyn clamando por alivios financieros

"¡Más impuestos a los ricos!" y ¡Cancelen la renta! fueron las consignas que se escucharon durante la manifestación en la Gran Manzana

Ha pasado un año de pandemia y en concreto los trabajadores esenciales no han tenido un solo alivio económico.
Ha pasado un año de pandemia y en concreto los trabajadores esenciales no han tenido un solo alivio económico.
Foto: Fernando Martínez / Impremedia

“Llevamos más de 300 días exigiendo como trabajadores esenciales que nos tomen en cuenta, que nos den un alivio. Pero ha sido inútil. Ahora hay una diferencia, ¡estamos más unidos que nunca!”.

La consigna anterior la gritó la activista salvadoreña Patricia Fernández en el Puente de Brooklyn, quien se unió este viernes a una protesta convocada por decenas de organizaciones y coaliciones que desde hace meses vienen presionando a legislaciones locales y estatales, para que ofrezcan una serie de beneficios a las comunidades más afectadas por la pandemia en la Gran Manzana. En su mayoría inmigrantes hispanos y afroamericanos.

No es la primera vez que salen a las calles de Nueva York desempleados de la industria de la construcción y los restaurantes, trabajadoras domésticas, jornaleros, taxistas y otros trabajadores excluidos de todos los paquetes de estímulo económico.

La marcha que inició en el parque Cadman y cruzó el emblemático puente neoyorquino hasta llegar al Bajo Manhattan, fue parte de un día de acción que vinculó a decenas de coaliciones y funcionarios electos del Concejo Municipal y la Asamblea Estatal. Al mismo tiempo había movilizaciones en Albany, Syracuse, Hudson y Kingston.

En paralelo, otro grupo de manifestantes cruzaron el Puente de Manhattan.

Los manifestantes hicieron de rodilla una oración por los caídos por la pandemia. (Foto: F. Martínez)

Las dos demandas principales

“¡Más impuestos para los ricos!” y “¡cancelen la renta!” fueron las voces que sonaron más alto en el recorrido que reunió también a vendedores ambulantes y personas que hasta hace poco estuvieron privadas de libertad en cárceles de Nueva York, quienes en medio de la crisis del COVID-19 se les hace más cuesta arriba buscar oportunidades.

Una de las principales solicitudes en esta jornada es que se apruebe una legislación denominada ‘Fondo de Trabajadores Excluidos’ que genere modificaciones tributarias que obligue al selecto grupo de 112 billonarios de Nueva York, a pagar un impuesto a la riqueza. Este ajuste generaría un fondo que ofrezca compensaciones a toda una masa de trabajadores, en su mayoría indocumentados, que podría alcanzar a $4.6 mil millones.

Las patrocinadoras de este anteproyecto legislación estatal, que se asomó desde el verano pasado, son la senadora estatal Jessica Ramos y la asambleísta Carmen de la Rosa, quienes argumentaron que “las grandes corporaciones y los ricos de Nueva York han hecho más dinero que nunca durante esta crisis de salud pública”.

Con base a los cálculos preliminares, se estima que a las manos de cada familia que vive dificultades para comer, transportarse y están al borde de ser desalojados de sus casas, puede llegar un monto de $3,000 a $3,500 mensual, diseñado como parte de un plan general de estímulo económico, mientras la emergencia siga pasando factura a los más vulnerables.

María Mejías quedó desempleada desde el pasado mes de marzo. (Foto: F. Martínez)

“Nos tienen que escuchar”

La inmigrante mexicana María Mejías es apenas una de las centenares de personas que perdió el empleo desde la pasada primavera, debido a los decretos de cierres económicos para contener la expansión del virus.

“Yo laboraba como cocinera en un restaurante que cerró porque no pudieron pagar más la renta. Tengo dos hijos y esta situación de abandono de las autoridades ha sido terrible. Pero estoy segura que nos van a escuchar, porque no soy yo sola, somos miles”, dijo la también organizadora de ‘Make The Road NY’.

También el trabajador de la construcción guatemalteco, Clemente Rosado de 45 años, se unió al recorrido exigiendo que se aprueben medidas de auxilio ante la moratoria de renta que tiene con el “agua al cuello” a miles de familias neoyorquinas que quedaron desempleadas y que no recibieron ninguno de los dos cheques de estímulo económico. Y, peor aún,  no tienen la esperanza de recibir el tercero, que viene en camino.

“Nada hace el Gobernador con extender la moratoria, si se nos han acumulado meses de renta y cuando se habiliten las cortes los propietarios nos echarán sin piedad a la calle. La ciudad está abriendo, pero todo va muy lento. En construcción no se consigue la misma cantidad de trabajos que antes”, reaccionó Rosado, quien forma parte de la coalición ‘Comunidades por un Cambio NY’.

A la multitudinaria manifestación se unieron funcionarios electos locales como los concejales Antonio Reynoso, Carlos Menchaca, y el defensor del pueblo Jumaane Williams.

“Tenemos la certeza de que contamos con más alternativas, en este momento, para lograr beneficios para nuestros inmigrantes. La política del país y del Estado está cambiando. Tenemos más aliados de la clase trabajadora en el Senado. Estamos seguros que vamos a avanzar porque además mira cómo está gente unida”, argumentó el concejal de Brooklyn, Carlos Menchaca.

Así mismo, el Defensor del Pueblo le pidió a las autoridades “coraje”.

“No podemos excluir a nadie de asistencia financiera. Toda nuestra comunidad necesita ayuda. ¡Gobernador llene el vacío!”, dijo Williams.

Los concejales Carlos Menchaca y Antonio Reynoso, además del Defensor del Pueblo apoyaron a los manifestantes. (Foto: F: Martínez)

El drama de los ‘esenciales’:

  • 1.2 millones de trabajadores de Nueva York siguen excluidos de recibir ayuda por desempleo, cheques de estímulo y otros programas de ayuda financiera.
  • 265,000 trabajadores sin papeles, quedaron desempleados la Gran Manzana en el pico de la crisis pandémica que se inició el pasado mes de marzo de 2020.
  • 80% ha sido la tendencia al alza del robo de salarios desde que reabrió la Fase 3 de la economía en el verano pasado, de acuerdo con varias organizaciones que describen que se ofrecen trabajos por debajo del mínimo ante la desesperación de la masa desempleada.