Violencia doméstica, la pandemia que se esconde más en la crisis del COVID-19

Unas 600 denuncias se reportan cada día en Nueva York, 25 por hora, y aunque los asaltos físicos, sexuales y las muertes disminuyeron en el último año, las llamadas a la línea de ayuda del Estado se dispararon en 34%

Olivia, victima de violencia domestica, habla de su experiencia y la ayuda para conseguir su visa.
Olivia, victima de violencia domestica, habla de su experiencia y la ayuda para conseguir su visa.
Foto: Mariela Lombard / El Diario

La violencia doméstica no da tregua en Nueva York, y según afirman víctimas silenciosas como Consuelo Rodríguez, la crisis del COVID-19 ha hecho que los abusos sufridos a diario por mujeres como ella, se “escondan” bajo la pandemia. La madre ecuatoria admite que tiene miedo de denunciar y confiesa que siente que si pide ayuda, su esposo pudiera “descubrirla” y termine quedándose sin el apoyo económico que recibe.

“Uno se siente entre la espada y la pared. No quiero vivir más así, pero creo que no tengo opción, al menos por ahora”, dice la joven, quien tiene 3 niños, y asegura recibir “gritos, ofensas y, de vez en cuando un golpe”, por parte de su marido.

Rodríguez es según las propias autoridades de Nueva York uno de los tantos casos que se presume no reportan los incidentes que pululan en la ciudad, y que de sumarse a los aproximadamente 230,000 denuncias de violencia doméstica que el NYPD recibe anualmente, dispararía las cifras.

En el 2020 se registraron 58 muertes relacionadas con violencia doméstica, es decir, 6 menos que en 2019, y en lo que va corrido del año 8 personas en la Gran Manzana han perdido la vida por ese delito. Asimismo, las agresiones físicas denunciadas llegaron a 8,062 el año pasado, contra 8,525 en 2019, es decir 463 menos, lo que equivale a una reducción del 6%. Hasta ahora en el 2021 se han reportado ya 1,114 agresiones físicas.

El sargento Edward Riley, vocero del NYPD, reveló que al día en la Gran Manzana se reciben en promedio casi 600 llamadas, es decir, unas 25 cada hora, y aunque los consolidados de cifras del año pasado, comparados con el 2019 muestran un ligero descenso en varias conductas criminales contra víctimas, las autoridades no lo ven como un parte de victoria, pues coinciden en que el encierro generado por el COVID-19, ha sido un enemigo en esa lucha.

Así lo reconoce el Estado de Nueva York, revelando que sus análisis dejan ver que la pandemia del COVID-19 ha sido caldo de cultivo para esta problemática. Entre otras cosas, es claro que el aislamiento es una herramienta de uso común en situaciones de violencia doméstica para aumentar el poder y el control de los abusadores.

Kirstan Conley, de la División de Justicia Criminal del Estado de Nueva York (DCJS), confirmó que hubo un aumento del 34% en las llamadas a la línea directa de violencia doméstica y abuso sexual el año pasado, en comparación con 2019 y en enero del 2021 se evidenció un incremento del 22% en las llamadas, comparado con enero del año pasado. A pesar de los aumentos notados, la DCJS asegura que la pandemia ha evitado que muchas otras víctimas reporten sus casos y pidan ayuda.

Conley agregó que aquellas víctimas que no puedan pedir auxilio a través de una llamada, pueden hacerlo por medio de mensaje de texto, herramienta que entre abril de 2020 y febrero de 2021 fue usada en más de 1,563 ocasiones.

“Sabemos que esta nueva función ha permitido que algunos soliciten ayuda cuando de otro modo no hubieran podido”, dijo el funcionario, destacando que quienes sufren actos de este tipo de violencia en el estado no están solas.

El funcionario mencionó que la Oficina de Servicios para Víctimas del Estado de Nueva York brinda asistencia a todas las víctimas de delitos y garantiza que las poblaciones más vulnerables reciban servicios de apoyo, sin importar estatus migratorio. Además de programas de consejería, hay asistencia con gastos relacionados con el delito, servicios legales civiles para vivienda, manutención infantil, inmigración, tribunal de familia y cómo obtener una orden de protección, entre otros.

Conley advirtió también que actualmente un grupo de trabajo está además formulando recomendaciones adicionales que incluyen esfuerzos para mejorar las respuestas a las necesidades de negros, indígenas, personas de color, minorías, inmigrantes y víctimas de violencia de género.

Y al cumplirse el primer año de la lucha contra el coronavirus, activistas, organizaciones y funcionarios electos alertan sobre la otra crisis paralela que se desarrolló en los pasados 12 meses, el aumento de los casos de violencia doméstica. Situaciones como la crisis económica, el aumento del desempleo, el estrés por el cuidado infantil y la educación en el hogar, al igual que mayor incertidumbre financiera, aumento del uso de alcohol, depresión y otras variantes, incidieron en la escalada de las acciones.

Así lo señala un informe de la Comisión Nacional de COVID-19 y Justicia Penal (CCJ), en el cual se demuestra que los incidentes de violencia doméstica a nivel nacional aumentaron en un 8.1%, tras las cuarentenas ordenadas por la pandemia.

Thomas Abt, director de la Comisión Nacional sobre COVID-19 y Justicia Penal (CCJ) advirtió que los resultados obtenidos de su estudio solo confirmaron lo que ya temían, un gran impacto de la pandemia en la violencia doméstica. “Si bien se necesita más investigación para ayudarnos a comprender mejor la red de factores que subyacen a este aumento de la violencia doméstica, nuestros hallazgos demuestran que los impactos aislantes de la pandemia aumentan el riesgo para las víctimas potenciales”.

El vocero de la CCJ explicó que alejarse de familiares, amigos, vecinos y maestros debido a las restricciones impuestas por la pandemia del COVID-19, también evitó que personas externas a los hogares notaran signos de alerta y pudieran intervenir o denunciar.

“La pandemia ha arrojado a muchas de las personas más vulnerables de nuestra sociedad a circunstancias especialmente desafiantes, por lo que estos hallazgos no deberían sorprendernos”, destacó el investigador, quien urgió a que se destinen recursos adicionales para prestar ayuda.

“Los formuladores de políticas y los investigadores deben trabajar para comprender mejor los impactos de la pandemia y proporcionar recursos adicionales para la prevención del abuso doméstico y los servicios para las víctimas, particularmente para aquellos que están más aislados y en mayor riesgo”, agregó Abt.

Mujeres de minorías las principales víctimas

El congresista por Nueva York Adriano Espaillat, uno de los principales impulsores de la lucha contra la violencia doméstica en comunidades vulnerables, señaló con preocupación, que la pandemia del coronavirus desató todavía más los hechos de violencia doméstica, pero se camuflaron debido al encierro por el coronavirus.

“El COVID-19 sigue teniendo un impacto tremendo en cada uno de nosotros, en nuestra vida diaria y en nuestros medios de vida. Al comienzo de la pandemia, el aislamiento en todo el país tenía como objetivo proteger a los más vulnerables de nuestra nación; sin embargo, para muchos, este aislamiento resultó ser potencialmente mortal ―provocando una incidencia drásticamente creciente de abuso doméstico”, dijo el líder político.

Espaillat mencionó que la violencia doméstica sigue teniendo en las mujeres de color e hispanas a las principales víctimas.

La violencia doméstica y el asalto sexual afectan de manera desproporcionada a las mujeres de las minorías con cerca del 45% de las mujeres afroamericanas que han experimentado asalto sexual, violencia ejercida por su pareja íntima o acoso en algún momento de sus vidas”, explicó el congresista por el Alto Manhattan. “Además, aproximadamente una de cada 12 latinas ha experimentado violencia física por parte de una pareja íntima en el transcurso de los últimos 12 meses”.

El representante a la Cámara Baja federal manifestó que el aislamiento y la inseguridad financiera se volvieron una “combinación mortal”, que ha provocado un aumento exponencial de la violencia contra las mujeres, especialmente en el hogar, por lo que exigió que se aborde esta problemática con ayuda real.

“Se requiere que se haga más para abordar esta pandemia oculta bajo la sombra, mientras nuestra respuesta y esfuerzos de recuperación contra el COVID-19 continúan. Cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar, y me comprometo a continuar mis esfuerzos para apoyar a las víctimas, los sobrevivientes y sus familias y ayudar a asegurar los recursos para proteger a los más vulnerables de nuestra nación de estas atroces violaciones de los derechos humanos básicos”, agregó el dominicano.

Un problema también entre jóvenes

El panorama entre los más jóvenes no parece ser muy distinto, y son muchas las banderas que se han levantado para denunciar que la violencia doméstica entre adolescentes y estudiantes, también se ha vuelto pan de cada día.

Así lo destacan los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), que manifestaron que sus estudios encontraron que la violencia en el noviazgo adolescente está siendo un tipo de violencia preocupante, no solo a nivel físico y sexual, sino también psicológica, mental y emocionalmente, incluso con acciones electrónicas, como enviar mensajes de texto o publicar imágenes sexuales de una pareja en línea sin consentimiento.

Según investigaciones de los CDC, la violencia de pareja entre jóvenes está afectando a millones de adolescentes en todo el país, como lo reflejan los datos de la encuesta de comportamiento de riesgo juvenil y la encuesta nacional de violencia sexual y de pareja íntima, que arrojan informes alarmantes.

Los sondeos, realizados a los propios adolescentes, muestran que casi 1 de cada 11 mujeres y aproximadamente 1 de cada 15 hombres estudiantes de secundaria experimentaron violencia física en el noviazgo en el último año.

Asimismo, aproximadamente 1 de cada 9 mujeres y 1 de cada 36 hombres estudiantes de secundaria fue víctima de violencia sexual en el noviazgo.

Otro dato angustioso es que el 26% de las mujeres y el 15% de los hombres que fueron víctimas de violencia sexual, violencia física y acoso por parte de una pareja íntima, experimentaron esas formas de violencia antes de los 18 años.

Las relaciones poco saludables pueden comenzar temprano y durar toda la vida. Los adolescentes a menudo piensan que algunos comportamientos, como las burlas y los insultos, son una parte ‘normal’ de una relación, pero estos comportamientos pueden volverse abusivos y convertirse en formas graves de violencia”, aseguraron los CDC, advirtiendo que el callar es el peor enemigo. “Sin embargo, muchos adolescentes no informan sobre comportamientos poco saludables porque tienen miedo de decírselo a familiares y amigos”.

Los CDC advirtieron conjuntamente que las minorías se están viendo afectadas de manera desproporcionada por todas las formas de esta violencia.

“Las relaciones no saludables, abusivas o violentas pueden tener consecuencias graves y efectos negativos a corto y largo plazo en un adolescente en desarrollo. Por ejemplo, los jóvenes tienen más probabilidades de experimentar síntomas de depresión y ansiedad, participar en comportamientos poco saludables, como usar tabaco, drogas y alcohol, exhibir comportamientos antisociales, como mentir, robar, intimidar o golpear, pensar en el suicidio”, agregaron.

Además, indicaron que “los jóvenes que son víctimas de violencia en el noviazgo en la escuela secundaria tienen un mayor riesgo de victimización durante la universidad y apoyar el desarrollo de relaciones saludables, respetuosas y no violentas tiene el potencial de reducir la incidencia de esta violencia”.

Violencia doméstica en NYC en datos

  • 230,000 incidentes de violencia doméstica ocurrieron el año pasado
  • 600 llamadas de auxilio se reciben en promedio cada día por violencia doméstica
  • 25 agresiones reportadas cada hora
  • 1 de violencia doméstica ocurre en NY casi cada 2 minutos
  • 58 muertes relacionadas con violencia doméstica hubo en 2020
  • 64 muertes hubo en 2019
  • 6 muertes menos se registraron entre un año y otro
  • 8 muertes se han reportado en lo que va corrido del año
  • 8,062 agresiones físicas ocurrieron en el 2020
  • 8,525 agresiones físicas hubo en 2019
  • 463 agresiones más hubo en el primer año de la pandemia
  • 1,114 agresiones físicas se han reportado en lo que va del 2021
  • 582 violaciones hubo en 2020
  • 770 violaciones hubo en 2019
  • 189 violaciones menos hubo en el primer año de la pandemia
  • 1 de cada 12 latinas ha sido víctima de abuso físico por parte de su pareja en el último año
  • 8.1% aumentaron los incidentes de violencia doméstica, según la CCJ en la pandemia
  • 34% aumentaron las llamadas a la línea de violencia doméstica del Estado en 2020
  • 22% fue el aumento de llamadas en enero de este año, comparado con enero del 2020
  • 1,563 textos de ayuda recibió el Estado entre abril del 2020 y enero pasado

Dónde pedir ayuda

  • Las víctimas pueden enviar un mensaje de texto al 844-997-2121 o chatear con un profesional en el sitio web http://www.opdv.ny.gov las 24 horas del día, los 7 días de la semana al programa de apoyo del Estado
  • Los Centros de Justicia Familiar están atendiendo a las víctimas vía telefónica, de lunes a viernes, de 9 a.m. a 5 p.m. (Brooklyn: 718-250-5113); (Bronx: 718-508-1220); (Manhattan: 1-212-602-2800); (Queens: 718-575-4545); (Staten Island: 718-697-4300)
  • Los refugios de violencia doméstica están operando, y para pedir ayuda se puede llamar a la línea directa de violencia doméstica de Nueva York las 24 horas (1-800-621-4673)
  • Los sobrevivientes con acceso a Internet pueden visitar el sitio nyc.gov/NYCHOPE para obtener recursos e información adicionales
  • También los sobrevivientes apueden llamar a NYC Well (1-888-692-9355) para recibir ayuda contra el estrés y la ansiedad
  • Pueden llamar también al 911 para emergencias o a la línea 311 para pedir información sobre centros de ayuda cercanos.