La pandemia agrava crisis de desamparados en la ciudad de Nueva York

Informe del contralor Scott Stringer muestra que el gasto en servicios de refugios ha aumentado pero la población sin hogar no disminuye

La población de adultos desamparados ha mantenido un crecimiento constante durante la pandemia.
La población de adultos desamparados ha mantenido un crecimiento constante durante la pandemia.
Foto: Angela Weiss / AFP / Getty Images

La pandemia del coronavirus no solo ha impactado severamente la economía, provocando el cierre de empresas y pequeños negocios, sino que ha supuesto un gran desafío para los neoyorquinos que han perdido la fuente de ingresos con la que podían mantenerse ellos y sus familias y, sobre todo, para aquellos que ya se hallaban en el desamparo.

“La Gran Manzana enfrentaba antes de la pandemia una creciente crisis de personas sin hogar, y el COVID-19 solo ha exacerbado este desafío”.

Esta frase del contralor Scott Stringer resume en parte su informe develado el miércoles 17 de marzo sobre cómo el gasto en servicios para quienes no tienen un techo creció en un 138% entre el 2014 y el 2020, llegando a un total de $3,500 millones, debido al incremento de esa población. Sólo, entre el 2019 y el año pasado el gasto aumentó un 8.7% (o el equivalente a $284 millones) impulsado en gran parte por la crisis generada por la pandemia. Estas cifras hacen parte del informe anual sobre las agencias municipales que se encuentran en la Lista de Vigilancia de Agencias (Agency Watch List) de la Contraloría.

Según el análisis, a pesar de las extraordinarias medidas tomadas para la prevención de la falta de vivienda y en la construcción de vivienda permanente, la población sin hogar en los refugios se ha mantenido persistentemente alta, lo que ha resultado en un aumento de los costos y los servicios para los desamparados.

Uno de los puntos que el informe destaca, es el impacto del COVID-19 en la población de refugios municipales. Si bien el número de personas que ingresaron en los “shelters” disminuyó debido a la moratoria de desalojo vigente durante la pandemia, la asistencia federal y el temor al contagio, la población de adultos solteros continuó su crecimiento constante con 8,208 adultos solteros más en refugios ahora que en marzo de 2014, un aumento del 80%.

La pandemia también impulsó a la Ciudad a aumentar aún más su dependencia de los hoteles comerciales, al firmar un contrato de casi $300 millones con la Asociación de Hoteles de la Ciudad de Nueva York para colocar a desamparados en esas instalaciones a fin de evitar la propagación del COVID-19 entre la población sin hogar.

“La Ciudad está gastando más dinero que nunca en servicios que supuestamente ayudarán a las personas a superar y prevenir la falta de vivienda, pero no estamos viendo las reducciones en el desamparo”, subrayó Stringer. “Simplemente no estamos creando suficientes viviendas asequibles y de apoyo para marcar una diferencia a largo plazo en las vidas de los neoyorquinos necesitados. Debemos asegurarnos de que cada dólar se gaste de manera efectiva y realmente ayude a los neoyorquinos sin hogar”.

Este es el tercer año en que el gasto municipal en personas sin hogar es destacado en Lista de Vigilancia de la Contraloría, que enfoca la atención sobre las agencias municipales que plantean las mayores preocupaciones presupuestarias.

Las recomendaciones de la Contraloría

El contralor Stringer insta a expandir las viviendas de apoyo que combinen la asequibilidad con los servicios sociales y dirigir la inversión de capital hacia la creación de viviendas asequibles al alcance de hogares de ingresos muy bajos.