Canciller de las escuelas de la Ciudad de Nueva York: Por qué me atrevo a soñar en grande 

El sistema escolar de la Gran Manzana atiende a más de un millón de estudiantes

La canciller de Educación Meisha Ross Porter compartió su primer día en el trabajo con estudiantes de la PS 15, localizada en Brooklyn.
La canciller de Educación Meisha Ross Porter compartió su primer día en el trabajo con estudiantes de la PS 15, localizada en Brooklyn.
Foto: NYC Department of Education / Cortesía

Esta semana comencé a dirigir el sistema escolar público más grande del país. Un sistema escolar  que atiende a más de un millón de estudiantes, entre los que me encontraba yo hace muchos  años.

Me siento emocionada y honrada de asumir el cargo. No solo porque soy una neoyorquina de  nacimiento, sino porque llevo la educación en la sangre. Tanto mi madre como mi tía eran  maestras y entre las dos suman 40 años cambiando la vida de los jóvenes. Me convertí en  educadora de las escuelas públicas de la Ciudad de Nueva York gracias a ellas y a los increíbles  maestros que tuve como estudiante, entre ellos la Sra. Pearlman, mi maestra de 1.er grado en  P.S. 215, y la Sra. Hulak, el Sr. Garrison y el Sr. McCarthy, además de mis grandes instructores  en Queens Vocational and Technical High School, donde estudié plomería.

A lo largo de 20 increíbles años, trabajé como maestra de inglés, subdirectora y luego directora.  Últimamente, he servido a nuestras comunidades escolares como superintendente y  superintendente ejecutiva de El Bronx.

Sin embargo, tengo que admitir que nunca imaginé que una activista juvenil del área de  Highbridge en El Bronx llegaría a convertirse en la primera mujer de raza negra en ocupar el  cargo de canciller de las escuelas. Esto es un hito, no solo para mí, sino para todos los  estudiantes que se sienten “diferentes”, pero que se atreven a soñar en grande.

No asumo este cargo pensando que todo es de color rosa. Sé lo difícil que ha sido el último año  para todos nosotros. Sé lo mucho que han sacrificado y sufrido nuestros estudiantes, familias,  maestros, miembros del personal escolar y directores. Sin embargo, también veo señales de  recuperación a medida que aumentan las vacunas y vuelven a abrir más sectores de nuestra gran  Ciudad.

Tengo esa misma sensación de optimismo respecto a nuestras escuelas. Mientras me preparo  para dar la bienvenida a los estudiantes de escuela secundaria la próxima semana, quiero  compartir mis tres máximas prioridades para este año escolar y el futuro:

En primer lugar, quiero que todos los estudiantes tengan la opción de volver a los edificios  escolares cinco días a la semana a partir de este otoño. Quiero que los neoyorquinos sepan que  nuestros edificios son seguros y que las escuelas están preparadas. Hemos tomado todas las  medidas de seguridad y salud recomendadas y puedo decir que nuestras escuelas son uno de los  lugares más seguros de la Ciudad. Espero volver a verlos a todos a tiempo completo en  septiembre.

En segundo lugar, quiero garantizar que lo que enseñamos refleje las experiencias vividas por los  estudiantes, lo que incluye cualquier trauma relacionado con este último año. Estamos superando  el año más duro de nuestras vidas.

Queremos que todos los estudiantes se vean a sí mismos en sus planes de estudios, salones de  clases y escuelas. También contaremos con apoyos socioemocionales, tanto para los estudiantes  como para el personal escolar. Somos conscientes de que muchas personas volverán a las  escuelas en las que han perdido a alguien. Es posible que pasen por delante de una oficina que  antes estaba ocupada por otra persona. Pueden pensar en un auxiliar docente que los apoyó o en  un trabajador de la cocina que les dio más de un almuerzo todos los días. Por eso, adoptaremos  un doble enfoque, que abordará tanto el aprendizaje académico como el socioemocional.

En tercer lugar, quiero incorporar las lecciones que hemos aprendido durante la pandemia al  próximo año escolar. Por ejemplo, la pandemia nos obligó a aprovechar la tecnología para crear  una experiencia de aprendizaje del siglo XXI y llegamos a entregar casi medio millón de  dispositivos a los estudiantes. Al mismo tiempo, nos mostró que la interacción humana es  fundamental y que nada sustituye la experiencia entre un estudiante y un maestro en un salón de  clases. Por eso, quiero unir estos dos mundos y usar la tecnología para atender las necesidades  individuales de los estudiantes, tanto para los que aprenden a tiempo completo en los salones de  clases como para los que desean seguir aprendiendo a distancia.

Quiero garantizarles a nuestras familias que este será un esfuerzo de colaboración, con muchas  oportunidades para reunirnos y hablar. Prometo tomar en cuenta sus opiniones y experiencias  mientras terminamos este año escolar y planificamos el siguiente.

Quiero decirles a nuestros estudiantes que, como canciller, seguiré soñando en grande en su  nombre y los invito a soñar y alcanzar sus metas conmigo. Aprovechen su educación, sueñen  más allá de su imaginación y sepan que no hay límites, solo posibilidades infinitas.

-Meisha Porter es la canciller de las escuelas de la Ciudad de Nueva York