La mascarilla llegó para quedarse 

Es tarea de todos protegernos

A pesar de ponernos la vacuna hay que seguir usando la mascarilla.
A pesar de ponernos la vacuna hay que seguir usando la mascarilla.
Foto: Don Pollard / NY Governor Office

Se busca la próxima generación de mascarillas, tapabocas o protectores del coronavirus para salvar millones de vidas en los Estados Unidos, pues ese diminuto elemento que utilizaban casi exclusivamente médicos y enfermeras, ahora es vital para que todos podamos salir a la calle.

En el mundo se han administrado casi 700 millones de vacunas y todavía no se puede cantar victoria, pues tenemos que seguir alerta para evitar nuevos brotes y más contagios por la ola de casi 560 mil muertes que deja la pandemia solamente en los Estados Unidos.

La nación más poderosa del mundo ya aseguró unos 800 millones de dosis de las tres marcas de vacunas aprobadas por la FDA y que servirán para inmunizar a casi 500 millones de personas, en un país de casi 330 millones de habitantes.

Los Centros para Control y Prevención de Enfermedades, CDC, insisten en que debemos mantener 6 pies de distancia de las personas que no vivan en nuestros hogares, evitar aglomeraciones y, nos guste o no, nunca olvidar la mascarilla o tapabocas para regresar a casa sin contraer el virus.

Mientras esperamos la inmunización todavía hay peligro de enfermarnos, por eso buscando que continuemos con las medidas preventivas, los CDC acaban de anunciar un concurso de creatividad para que la mascarilla nunca nos falte.

Con el “reto de innovación de la mascarilla, o Mask Innovation Challenge, el genio que gane los $400 mil dólares del premio, tendrá que demostrar, antes del 21 de abril de este 2021, que además de bonitos, los protectores de boca y nariz son cómodos, con materiales que permitan que la piel respire, amables con el medio ambiente, sin que las minúsculas partículas del virus puedan ingresar y atacar el sistema inmunológico.

Y no es para menos, porque es posible que tengamos que usarla al menos por dos años más, tal como ocurrió con la mascarilla que fue la reina de todas las estrategias para el control de virus y probó su efectividad, con la pandemia desde la gripe española, entre 1918 y 1920.

La Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado, BARDA; y el Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional, NIOSH de los CDC tienen la esperanza de que, con un producto novedoso, mejores diseños, materiales y tecnologías amigables con el medio ambiente, nos acostumbremos a usar la mascarilla de la próxima generación.

Hasta ahora era obligatoria para los mayores, pero con las mutaciones del Covid-19 atacando a los más jóvenes y población sana, se volvió objeto de democracia y debe ser usada por grandes y chicos, sin importar el tamaño; sean hispanos o no, ricos o quizás con menores ingresos. Es tarea de todos protegernos.

(La autora -que utiliza un pseudónimo- es una periodista radicada en Nueva York)