Tatuaje en cadera dejó al descubierto amorío prohibido entre preso y oficial de prisión que lo vigilaba en Inglaterra

Scarlett Aldrich, de 22 años, enfrenta 10 meses de prisión; la joven le habría suministrado ilegalmente un teléfono celular a su enamorado para que hablaran "largo y tendido"

Tatuaje en cadera dejó al descubierto amorío prohibido entre preso y oficial de prisión que lo vigilaba en Inglaterra
Imagen ilustrativa de una cárcel.
Foto: Mario Tama / Getty Images

Un tatuaje habría confirmado el amorío prohibido entre una funcionaria de prisiones en Inglaterra y un recluso al que se supone vigilara.

Scarlett Aldrich, de 22 años, ahora enfrenta 10 meses de prisión luego de involucrarse en una relación sentimental con un reo, identificado como Jones, que se encontraba encerrado por robo a mano armada.

La sentencia contra Aldrich trascendió esta semana luego de que admitiera responsabilidad por los intercambios con el criminal en la prisión de máxima seguridad HMP Full Sutton.

La muchacha no solo se involucró con el interno sino que le suministró ilegalmente un teléfono móvil con “SIM card” para poder mantener contacto con él.

El reporte de Metro UK indica que Aldrich, cuya madre y padrastro son agentes de policía, fue vista por primera vez hablando con Jones en el taller de la prisión en agosto de 2019. Posteriormente, la pareja se comunicaba hasta dos horas seguidas antes de que le suministrara el teléfono celular.

Foto de tatuaje coincidió con examen al cuerpo de la guardia de seguridad

En una corte de Hull, cerca de York, trascendió que comunicaciones amorosas fueron interceptadas en el celular y que, en uno de los intercambios, había una foto de un tatuaje con los números del móvil de Jones. Una enfermera que examinó el cuerpo de la joven corroboró que el tatuaje en el celular era el que Aldrich tenía en la parte superior de su cadera izquierda.

El juez John Thackray QC indicó que las acciones de la exoficial de prisión pusieron en riesgo la seguridad de la prisión ya que el teléfono celular y las “SIM cards” pudieron haber sido usadas para empoderar a otros reos y alterar la rutina diaria en la cárcel. “Tu ofensa es obviamente muy seria cometida mientras actuabas como oficial de prisión en una prisión de máxima seguridad”, agregó.

“Usted recibió entrenamiento sobre los peligros obvios de desarrollar una relación con reclusos. A pesar de esto, desarrolló una relación con un interno que cumplía una sentencia por robo. Usted permitió que él la engañara”, planteó el juez del caso en sala.

Supuestamente, un colega de Aldrich le advirtió sobre su comportamiento cuando ya otros prisioneros se estaban dando cuenta de la cercanía de la fémina con el delincuente, pero la joven no se inmutó.

En un principio cuando fue entrevistada por la Policía, la sospechosa negó que tuviera una relación con Jones e incluso alegó que el preso había llamado a su casa y que había amenazado a su familia.