¿Cuáles son los efectos de la cafeína en el cerebro?

La cafeína es uno de los estimulantes naturales más poderosos. Un reciente estudio suizo comprobó que el consumo diario de cafeína afecta la región del hipocampo, que rige el buen funcionamiento cognitivo y en específico la memoria

Un excesivo consumo de cafeína puede afectar la calidad del sueño, lo cual conduce a diversas afecciones en el funcionamiento cerebral.
Un excesivo consumo de cafeína puede afectar la calidad del sueño, lo cual conduce a diversas afecciones en el funcionamiento cerebral.
Foto: Gary Barnes / Pexels

Muchas personas en todo el mundo no visualizan la idea de iniciar el día sin una buena taza de café y la razón es por supuesto su poderoso efecto estimulante que se relaciona directamente con su contenido en cafeína. Se trata de la droga psicoactiva más consumida en el mundo, en gran parte debido a sus efectos estimulantes que intervienen en el estado de ánimo y los niveles de energía. A pesar del consumo generalizado, pocas personas saben realmente cómo funciona la cafeína en el cuerpo y más interesante aún en el cerebro. 

Los efectos iniciales de la cafeína ponen en estado de estrés al cuerpo, hace que la presión arterial aumente y acelera los latidos del corazón. Como es habitual en los estados estresantes, nos permiten rendir más durante un período de tiempo relativamente breve. Es por ello que el café y otras bebidas con cafeína se consumen a diario por toneladas en todo el mundo. 

Lo primero que es necesario entender es el efecto de somnolencia que causa la adenosina y su papel el en funcionamiento cerebral. Se podría decir que es una sustancia que actúa como una llave y abre una variedad de receptores en el cerebro. La adenosina tiene la capacidad de bloquear diversos receptores en el cerebro. Uno de los más relevantes es el A1 que promueve la relajación muscular y la somnolencia, de hecho es la razón por la cual nos vamos sintiendo más cansados a medida que avanza el día. Además, la adenosina puede unirse al receptor A2A y cuando esto sucede, interfiere con la liberación de neurotransmisores que mejoran el estado de ánimo, como es el caso de la dopamina. Resulta de lo más interesante saber que la adenosina en sí se produce principalmente derivado de la actividad física y el uso intensivo del cerebro. Por lo tanto, a lo largo del día, el cuerpo acumula adenosina de manera natural. Lo más relevante es que la adenosina es una de las moléculas reguladoras del sueño más populares. Se ubica en el sistema nervioso central, es por ello que va regulando el sueño a medida que termina el día. 

¿Qué hace la cafeína en en el cerebro? 

Todas las mañanas al despertar, el cuerpo ha metabolizado las moléculas de adenosina. Es cierto que es normal sentirse un poco lentos, finalmente estamos despertando y es por ello que la mayoría de las personas dependen de los efectos de la cafeína en forma de bebidas como el café, sobre todo al iniciar el día. Lo que sucede después de consumirla es que se absorbe en el intestino delgado en un lapso de aproximadamente una hora y de esa forma está disponible en la sangre y la mayor parte del cuerpo, incluido el cerebro.

Cuando la cafeína ingresa en el cerebro, comienza a competir con la adenosina y evita que se una a los receptores A1. Este es el efecto típico que activa la sensación de vigilia, es decir el estado de mantenerse más activo y despierto. La explicación anterior nos lleva a entender por qué la cafeína a largo plazo suele ser causa directa de diversos trastornos del sueño, especialmente cuando se consume por la tarde. La falta de sueño termina afectando el estado de la materia gris del cerebro, con base en ello los expertos han concluido que en última instancia la cafeína podría provocar daño cerebral debido a sus efectos negativos sobre la calidad del sueño.

El café nos despierta, pero pasa factura

Un estudio reciente indica que la acción de la cafeína sobre el cerebro puede ser directa. Así lo sugiere el equipo de investigación dirigido por el doctora Caroline Reichert y el profesor Christian Cajochen, de la Universidad de Basilea (Suiza), quienes se dedicaron a examinar la conexión cafeína-cerebro. El resultado al que llegaron fue bastante interesante: en realidad la cafeína no conduce a un sueño deficiente, pero sí que puede comprometer el cerebro y provocar cambios en la materia gris. Los resultados del estudio fueron publicados a mediados de febrero de 2021 en la revista especializada Cerebral Cortex.

Como dato relevante cabe mencionar que la materia gris del cerebro está formada en particular por los núcleos celulares de las células nerviosas, que también se conocen coloquialmente como “pequeñas células grises.” Por otro lado, la sustancia blanca consiste en las extensiones celulares de las células nerviosas, es decir, las fibras nerviosas.

El estudio suizo tuvo la participación de 20  jóvenes sanos que normalmente bebían café todos los días. Con el objetivo de estandarizar el consumo durante el estudio, los participantes recibieron cápsulas de cafeína durante 10 días (150 mg, tres veces al día) y cápsulas de placebo durante 10 días más. Es importante mencionar que durante el período de tiempo que duró el estudio, los participantes no debían tomar café (solo las cápsulas). Al final de cada período de 10 días, los científicos examinaron la materia gris de los participantes mediante escáneres cerebrales y también se dieron a la tarea de comprobar la calidad del sueño con la ayuda de un electroencefalograma.

Entre los resultados más relevantes notaron claras diferencias en la materia gris. Es decir después de la fase de placebo de 10 días, el volumen de materia gris fue mayor que después de la fase de cafeína. Otro hallazgo de lo más interesante es que la diferencia fue particularmente clara en el lóbulo temporal, en donde se encuentra el hipocampo, una región del cerebro que es importante para la llamada consolidación de la memoria. Se trata de un proceso que tiene lugar principalmente por la noche durante el sueño profundo.

Por lo tanto una de las principales conclusiones de los investigadores es que el consumo diario de cafeína, afecta la operación cognitiva y en específico la memoria. La buena noticia es que el estudio comprobó que después de 10 días de abstinencia de cafeína el cerebro se recupera significativamente. Es por ello que concluyeron que el posible daño cerebral causado por la cafeína solo parece ser temporal. Una buena recomendación para limitar la ingesta de cafeína es beber café con cautela, evitar aquellas bebidas enriquecidas con cafeína y apostar por reemplazos como las infusiones herbales, té y aguas de sabores.

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