Obesidad infantil: los niños consumen 60% de sus calorías diarias en alimentos ultraprocesados, según reciente estudio

No es ningún secreto decir que los alimentos ultraprocesados tienden a ser más densos en energía y nutricionalmente pobres. Un reciente estudio comprobó que el consumo de ultraprocesados en la dieta de los niños puede representar más del 60% de las calorías por día, lo cual se asocia con un aumento más rápido en el IMC, peso, circunferencia de la cintura y grasa corporal a medida que crecen

Obesidad infantil: los niños consumen 60% de sus calorías diarias en alimentos ultraprocesados, según reciente estudio
Los niños que siguen una dieta con un alto consumo en alimentos ultraprocesados, son más propensos a padecer obesidad en la adolescencia y edad adulta.
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No es ningún secreto decir que la obesidad ha alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial. Es una enfermedad crónica que se asocia con otros padecimientos de salud degenerativos y que deteriora significativamente la calidad de niños, adolescentes y adultos. Surge cuando se da una acumulación o excesiva de grasa corporal, especialmente en el tejido adiposo y por obvias razones se presenta mediante el aumento de peso. Si bien existen diferentes factores que influyen como pueden ser la genética, edad y ciertas condiciones de salud, se sabe que la alimentación y el estilo de vida juegan un papel fundamental. Sucede lo mismo e inclusive de manera más preocupante con los niños finalmente los hábitos y costumbres con los que crezcan, suelen arraigarse durante la adolescencia y adultez. Un nuevo estudio confirmó que los niños que consumen más alimentos ultraprocesados ​​tienen más probabilidades de tener sobrepeso u obesidad en la edad adulta.

El trabajo de investigación se basó en un largo período de tiempo, para ser más precisos durante 17 años se analizaron los hábitos alimentos de más de 9.000 niños británicos nacidos en la década de 1990. Complementario a ello, los investigadores encontraron que los alimentos ultraprocesados; pizzas congeladas, bebidas gaseosas, el pan industrial, comidas listas para comer, postres y golosinas, representaban una proporción muy alta de las dietas de los niños: más del 60% de las calorías consumidas por día. 

El autor del estudio el Dr. Eszter Vamos, quien es profesor clínico de medicina de salud pública en el Imperial College de Londres, señaló que dentro de los hallazgos principales descubrieron una relación dosis-respuesta. Esto significa que no solo los niños que consumen más alimentos ultraprocesados ​​presentan el peor aumento de peso, sino que cuanto más comen, peor se pone. El estudio fue publicado en la revista JAMA Pediatrics, el lunes pasado.

No es ninguna novedad decir que el procesamiento industrial modifica los alimentos en consistencia, sabor, color y vida útil, de tal modo que utilizan todo tipo de procesos para hacerlos más apetecibles, baratos, atractivos y convenientes. Los cuales no ocurren en las comidas preparadas en casa, anotó el estudio. Además durante años se nos lleva advirtiendo como sociedad sobre las devastadoras consecuencias de los alimentos ultraprocesados, los cuales por obvias razones tienden a ser más densos en energía y nutricionalmente más pobres. Lo cierto es que existen muchos aspectos preocupantes entorno a estos alimentos: suelen tener altos niveles de azúcar, sal y grasas saturadas, pero bajos niveles de proteínas, fibra dietética y micronutrientes ¿Lo peor? La industria alimentaria los comercializa agresivamente y promueve su consumo en niños.

Otros especialistas se pronunciaron al respecto, tal es el caso de Gunter Kuhnle, profesor de nutrición y ciencia de los alimentos en la Universidad de Reading en el Reino Unido, quien declaró que el vínculo entre la salud infantil y los alimentos ultraprocesados ​​es complejo y que los factores socioeconómicos  desempeñan un papel importante. Cabe mencionar que Kuhnle no participó en la investigación, sin embargo declaró: “Los resultados de este estudio no son sorprendentes: los niños que consumen muchos alimentos ‘ultraprocesados’ tienen más probabilidades de ser menos saludables y más obesos que sus compañeros con una ingesta más baja.

Además no podemos descartar que el resultado del estudio está fuertemente determinado por factores socioeconómicos: los niños que viven en áreas más desfavorecidas, de familias con menor nivel educativo y nivel socioeconómico más bajo, presentaban una mayor ingesta de alimentos ultraprocesados. Y por desgracia, estos niños también presentaban mayor riesgo de obesidad y mala salud. Finalmente el estatus socioeconómico es un determinante importante de la salud. 

¿En qué consistió el estudio? A grandes rasgos los investigadores siguieron a un grupo de 9.000 niños, desde los 7 hasta los 24 años. Los diarios de alimentos se completaron a los 7, 10 y 13 años, registrando los alimentos y bebidas que los niños consumieron durante tres días. También se recopilaron mediciones del índice de masa corporal (IMC), el peso, la circunferencia de la cintura y la grasa corporal durante el período de estudio. Posteriormente los niños fueron divididos en cinco grupos según la cantidad de alimentos ultraprocesados ​​que comían. Los hallazgos fueron contundentes: en el grupo más bajo, los alimentos ultraprocesados ​​representaron una quinta parte de su dieta total, mientras que en el grupo más alto representaron más de dos tercios.

Los investigadores encontraron, que los niños de los grupos que comían más alimentos ultraprocesados ​​tuvieron un aumento más rápido en conceptos como: IMC, peso corporal, circunferencia de la cintura y grasa corporal a medida que crecían. Al finalizar el estudio, es decir a los 24 años, aquellos en el grupo de consumo de ultraprocesados más alto, presentaban en promedio un nivel más alto de IMC en 1.2 kg, grasa corporal más alta en 1.5%, mayor peso corporal en 3.7 kg (8 libras) y una circunferencia de cintura aumentada en 3.1 cm ( 1,2 pulgadas).

A modo de conclusión podemos decir que este tipo de estudios llegan como una buena referencia para abordar el problema de la obesidad infantil a nivel mundial, de otra forma. Sin embargo es importante entender que en estudios futuros siempre será esencial considerar otros factores que podrían explicar más a detalle el vínculo, como el sexo, la etnia, el peso al nacer y la actividad física. Además sería importante crear nuevas estrategias para que la industria alimentaria tome nuevas medidas al respecto de los productos que suelen venderse enfocados en niños y adolescentes. Finalmente no existen dudas; los hábitos que adquirimos desde pequeños marcan nuestro futuro y pueden ser el mejor aliado o el peor enemigo. 

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