Recuperados de COVID: sienten los olores de la comida pero distorsionados

No es ningún secreto decir que una de las secuelas más desconcertantes de haber padecido Covid-19, es la pérdida del olfato. Recientes estudios confirman que meses después de recuperarse muchas personas presentan una condición llamada parosmia, que distorsiona los sentidos del olfato y el gusto a largo plazo

Recuperados de COVID: sienten los olores de la comida pero distorsionados
Según un reciente estudio el 43% de los pacientes que inicialmente habían presentado pérdida en el sentido del olfato informaron haber experimentado parosmia, en un tiempo promedio de 2.5 meses después del contagio.
Foto: Shutterstock

La ciencia aún sigue investigando sobre las secuelas a largo plazo de haber padecido Covid-19. Si bien han salido a la luz numerosos estudios al respecto, uno de los aspectos que más ha llamado la atención son las consecuencias en el sentido del olfato y el gusto que presentan la mayoría de las personas recuperadas de Covid-19. Sin lugar a dudas la pérdida de estos importantes sentidos sigue siendo uno de los síntomas más desconcertantes y confusos del virus y aunque no se presenta en todos los casos, se cuenta con registros en los que se avala que es una condición que suele afectar con bastante frecuencia a las personas que han sido diagnosticadas con Covid-19 ¿Lo más preocupante? Es que puede prolongarse de semanas a meses y como tal no existe un medicamento específico para combatir esta incómoda sensación. Además se ha comprobado que es una situación difícil de afrontar, que suele causar estrés psicológico, pérdida de apetito y por lo tanto son factores que suelen ralentizar la recuperación.

Recientemente han salido a la luz declaraciones de pacientes en recuperación que han llamado la atención de médicos y especialistas. Tal es el caso de Marcel Kuttab, quien sintió por primera vez que algo andaba mal varios meses después de recuperarse del Covid-19, mientras se cepillaba los dientes: su cepillo de dientes sabía sucio, así que lo tiró y compró uno nuevo, después detectó un sabor muy extraño en la pasta de dientes. Lo peor vino después al probar ciertos alimentos, las cebollas, el ajo y la carne tenían un sabor pútrido, y el café olía a gasolina. Se presentaron todos los síntomas de la afección que alguna vez fue poco conocida llamada parosmia, que distorsiona los sentidos del olfato y el gusto.

Kuttab, de 28 años, quien tiene un doctorado en farmacología y trabaja para una compañía farmacéutica en Massachusetts, después de vivir tales consecuencias se dio a la tarea de experimentar para descubrir qué alimentos podía tolerar. Finalmente sus vivencias podrían ser de utilidad para otras personas en la misma situación, ya que como en su caso; puedes llegar a gastar mucho dinero en las tiendas comestibles y terminar sin consumir nada. 

Lo cierto es que la pandemia ha puesto de relieve la parosmia y con tantos casos que han presentado está particular secuela, se ha estimulado la investigación y han salido a la luz una gran cantidad de artículos en revistas médicas. También el número de seguidores en los grupos de apoyo existentes ha aumentado y de hecho han surgido otros nuevos, tal es el caso de un grupo de parosmia en Facebook con sede en Gran Bretaña de rápido crecimiento y que a raíz de la pandemia cuenta con más de 14.000 miembros. Además se sabe que las empresas relacionadas con la parosmia están ganando adeptos, desde podcasts hasta kits de entrenamiento de olores.

Si bien es una gran noticia que se este hablando del tema, para muchos la pregunta clave sigue son respuesta ¿cuánto dura la parosmia ligada a Covid-19? Lo primero que podemos decir, es que a la fecha los científicos no tienen cronogramas firmes. Un reciente artículo muy relevante al respecto, entrevistó a cinco pacientes los cuales desarrollaron por primera vez síntomas de parosmia a finales de la primavera y principios del verano pasado. A la fecha ninguno ha recuperado completamente el olfato y el gusto normales.

Otro caso similar es el de Brooke Viegut de 25 años, cuya parosmia comenzó en mayo de 2020 y quien antes de que cerraran los cines trabajaba para una empresa de entretenimiento en la ciudad de Nueva York. Ella cree que contrajo Covid-19 en marzo de 2020 durante un rápido viaje de negocios a Londres y, como muchos otros pacientes, entre sus principales síntomas perdió el sentido del olfato. Entre los aspectos más relevantes declaró que antes de recuperar los sentidos por completo, desarrolló parosmia en un grado bastante intenso y no podía tolerar el ajo, las cebollas, la carne e inclusive el brócoli, al cual asociaba con un olor químico. Hoy en día declara que aún no puede soportar ciertos alimentos. Por ejemplo, muchas frutas tienen un sabor a jabón, aunque recientemente realizó un viaje y no sintió las náuseas intensas de los últimos meses.

Por fortuna el escenario es optimista, tal es el caso de las declaraciones de Claire Hopkins, presidenta de la Sociedad Rinológica Británica y una de las primeras en alertar sobre de la pérdida del olfato relacionada con con covid-19. “Hay informes diarios de recuperación en términos de mejora de la parosmia y pacientes con un sentido del olfato bastante bueno”. Sin embargo en las personas que viven solas existen riesgos como no poder detectar una fuga de gas o un incendio, es un riesgo real que es importante considerar.

Cabe mencionar que la parosmia es uno de varios problemas relacionados con COVID asociados con el olfato y el gusto. Sin embargo también existen otras condiciones que preocupan a los expertos, tal es el caso de la pérdida parcial o completa del olfato, conocida como una condición llamada anosmia y que suele ser el primer síntoma del coronavirus. La pérdida del gusto, o ageusia, también puede ser un síntoma.

La realidad es que antes de la pandemia por Covid-19, la parosmia recibía relativamente poca atención, dijo Nancy Rawson, vicepresidenta y directora asociada del Monell Chemical Senses Center en Filadelfia. En un estudio francés de principios de 2005, la mayor parte de los 56 casos examinados se atribuyó a infecciones del tracto respiratorio superior. Hoy en día, los científicos pueden señalar más de 100 razones para la pérdida y distorsión del olfato, incluidos virus, sinusitis, traumatismo craneoencefálico, quimioterapia, enfermedad de Parkinson y enfermedad de Alzheimer.

Se cuenta con una referencia interesante, un artículo publicado en junio pasado en la revista Chemical Senses, basado en cuestionarios, en el cual se encontró que el 7% de los pacientes post-COVID experimentaron distorsión del olfato. También un estudio posterior basado en una encuesta en línea en Gran Bretaña y el cual fue publicado en la revista Rhinology, encontró que seis meses después de la aparición de COVID, el 43% de los pacientes que inicialmente habían presentado pérdida en el sentido del olfato informaron haber experimentado parosmia. Cabe mencionar que según el artículo, el inicio de los síntomas se dieron en un tiempo promedio de 2.5 meses después de la pérdida del olfato de los pacientes.

Otro caso que llamó la atención fue la experiencia de Monica Franklin, de 31 años, de Bergenfield, Nueva Jersey, que estaba acostumbrada a tener un agudo sentido del olfato. Sin embargo inmediatamente después de contraer Covid-19, perdió todo sentido del gusto y el olfato a principios de abril de 2020. Dos meses después, se encontró con parosmia y fantosmia, una condición que hace que una persona detecte olores fantasmas. Constantemente inhalaba el olor de los cigarrillos en momentos en que nadie fumaba y estaba sola en su habitación. Otro dato fascinante para la medicina es que las cebollas y los ajos, fueron los principales desencadenantes de su parosmia.

Si bien la lista de casos similares es larga y se suma a la creciente evidencia de secuelas relacionadas con el Covid-19. La investigación continuará y los expertos seguirán buscando razones, pero sobre todo soluciones para mejorar la calidad de vida de las personas que han presentado este tipo de síntomas y  que sin lugar a dudas deterioran significativamente uno de los más grandes placeres de la vida: comer y disfrutar de la comida. 

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