Su esposo murió y 14 meses después, dio a luz un hijo de él

La pareja planeó por un largo tiempo formar una familia. Aunque intentaron muchas veces embarazarse, no lo lograron, así que acudieron a un tratamiento de fecundación in vitro y fue así como sucedió el milagro

La mujer asegura que hizo lo que su esposo seguramente hubiera querido.
La mujer asegura que hizo lo que su esposo seguramente hubiera querido.
Foto: Jonathan Borba / Pexels

Perder a tu pareja, al amor de tu vida, con quien habías planeado tener un futuro de ensueño y formar una bella familia, puede llegar a ser un golpe tremendo, que incluso muchos no logran superar.

Sin embargo, hay quienes logran darle la vuelta a ese dolor buscando otra fuente que los llene de amor, de esperanza, que se conviertan en el motivo principal para seguir luchando.

Eso le ocurrió a una mujer llamada Sarah Shellenberger, quien 14 meses después de haber vivido la terrible experiencia de perder a su marido de forma inesperada, hoy en día logró tener un pedacito de él entre sus brazos, todo gracias a una decisión tomada en conjunto y al avance de la ciencia.

Sarah conoció a un hombre llamado Scott cuando ambos estudiaban en Southern Nazarene University en 2017. Él la contactó por Facebook y fue así como comenzaron a salir.

Fue tal el enamoramiento que con tan solo 4 meses de noviazgo, decidieron comprometerse, y para septiembre de 2018, se habían casado y pronto comenzaron a hacer planes para ampliar la familia.

La pareja deseaba tener al menos 3 hijos; sin embargo, pese a todos los intentos, no pudieron concretar ningún embarazo. Así que su médico les recomendó recurrir a un tratamiento de fecundación in vitro, mismo que en Estados Unidos, dado su elevado costo, no pudieron pagar, pero sí acudieron a un Centro de Fertilidad en Barbados para iniciar el procedimiento.

A Sarah le extrajeron varios óvulos y luego de muchos intentos, finalmente en 2019, se concretó la fertilización de uno de ellos.

A principios de 2020, este matrimonio planeaba viajar a Barbados para que el óvulo fecundado le fuera implantado a Sarah. Pero el destino les tenía preparado una fatalidad.

Scott, de 41 años, sufrió un ataque cardíaco en febrero de 2020, mientras daba clases en una universidad en Oklahoma City.

“Estaba molesta y preocupada, pero realmente no pensé que iba a morir… Estaba tan sano, en forma y joven”, comentó la mujer en entrevista concedida a The Mirror, recordando también el momento en que llegó al hospital y vio a su marido conectado a un soporte vital, mientras un neurólogo le indicaba que tenía muerte cerebral y por ende, no había nada más qué hacer por él.

“No hay palabras para describir ese sentimiento… Decidí que quería donar sus órganos, así que llené todo el papeleo. El viernes 21 de febrero tuve que ir a despedirme de él. Eso fue lo más difícil que he hecho”, agregó.

Vida después de la muerte

Sarah y Scott tenían un par de embriones congelados en aquella clínica de fertilidad de Barbados, sin que lo supieran del todo. Tan solo una semana después del funeral de su esposo, personal de la clínica le informó a Sarah que tenían un embrión viable más.

Pese al dolor que en esos momentos sentía, Sarah hizo lo que seguramente Scott hubiera querido: continuar con el tratamiento. Y es que ambos habían completado unos papeles donde indicaban qué se debía hacer con los embriones si uno de los dos cónyuges fallecía. “Habíamos dicho que queríamos que el cónyuge restante hiciera lo que quisiera con el embrión”, explicó Sarah.

Así que la mujer viajó para someterse a la implantación del óvulo fecundado y una semana después, los doctores le indicaron que estaba embarazada. “Descubrimos poco antes de Navidad que era un niño. Scott y yo pudimos elegir nombres antes de que muriera y eso fue realmente significativo”, indicó la mujer.

Finalmente, el pasado 3 de mayo, Sarah dio a luz a un varón al cual llamó Hayes.

“Es agridulce porque sé que Scott hubiera estado enamorado de él y es difícil experimentar estas cosas sin él… Veo absolutamente a Scott en él. Parece que las cosas están empezando a verse más brillantes y que tal vez mi vida no haya terminado y tenga un propósito… Sostener a Hayes ha sido una buena medicina para mí y me ha curado el corazón de muchas maneras”, aseguró la ahora valiente madre.

Por último, en dicha entrevista, Sarah indicó que aún tiene un embrión congelado más, por lo que esperará un tiempo para implantárselo e intentar dar a luz a su segundo hijo.

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