Más de 1.5 millones de niños se quedaron sin padres o sin abuelos a causa del COVID

Una investigación global analiza los efectos de la pandemia en los menores que han quedado huérfanos o han perdido a alguno de sus cuidadores debido a la enfermedad que azota al mundo

Más de 1.5 millones de niños se quedaron sin padres o sin abuelos a causa del COVID
En sólo un año la pandemia de COVID-19 ha dejado huérfanos a más de 1.5 millones de niños en el mundo.
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Perder a un padre, a una madre o a alguno de los cuidadores principales como los abuelos durante la niñez suele ser un golpe emocional muy duro, pero además puede tener consecuencias a largo plazo que afectan por completo el desarrollo psicosocial de una persona. Una investigación mundial estima que más de 1.5 millones de niños se quedaron sin padres o sin abuelos a causa del COVID en diferentes países y que los efectos secundarios de estas pérdidas serán tangibles en las sociedades al paso de los años.

El análisis, realizado por investigadores de diversas instituciones en el mundo, como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, el Imperial College y el University College de Londres, así como las universidades de Oxford y Ciudad del Cabo, utilizó datos de fertilidad y mortalidad por COVID-19 para hacer sus estimaciones en 21 países.

Su cálculo estima que, únicamente entre el 1 de marzo de 2020 y el 30 de abril de 2021, más de 1.5 millones de menores de 18 años experimentaron la muerte de sus padres, abuelos cuidadores o parientes que vivían con ellos. Entre los países donde uno de cada mil niños perdieron a uno de sus cuidadores principales a causa de esta enfermedad, se encuentran Argentina, Brasil, Colombia, Irán, México, Perú, Sudáfrica, EE.UU. y Rusia.

“Las amenazas psicosociales para los niños y adolescentes privados de sus padres o cuidadores incluyen un mayor riesgo de trastorno de estrés postraumático, depresión e intentos de suicidio. Estas consecuencias pueden agravarse por el aislamiento relacionado con la mitigación, el cierre de escuelas y la incapacidad de participar en las prácticas de duelo”, escriben los autores de la aciaga investigación publicada en The Lancet.

Incluso cuando hay un padre o cuidador sobreviviente, los resultados psicosociales, neurocognitivos, socioeconómicos y biomédicos son perjudiciales para los niños, señalan los investigadores. A largo plazo, estos menores pueden tener un menor nivel educativo y una reducción de sus ingresos económicos durante su adultez.

Pandemia “despiadada” con los niños

“La pandemia de COVID-19 ha sido rápida y despiadada”, escriben los especialistas, que calculan que las vidas de al menos 1’134,000 niños en todo el mundo han cambiado permanentemente por las muertes asociadas con COVID-19 de sus madres, padres o abuelos custodios. De estos niños, 1’042,000 quedaron huérfanos de padres y más de 1.5 millones perdieron a unos u otros.

Los autores instan a las autoridades gubernamentales, religiosas, voluntarias y de la sociedad civil a incorporar planes de respuesta para abordar estos impactos en los niños. “A lo largo de esta pandemia, los niños han pasado desapercibidos”, escriben. “Estos niños sin nombre son la trágica consecuencia pasada por alto de los millones de muertos por pandemia”, concluyen.