Aeromoza hispana de American Airlines evitó ataque terrorista en avión hace 20 años poco después de atentado a las Torres Gemelas

La intuición de Hermis Moutardier permitió detener a tiempo al británico Richard Reid (conocido como el "terrorista del zapato"), el 22 de diciembre de 2001, en medio de un vuelo de París, Francia, a Miami, Florida; el hombre quería hacer explotar el avión con material escondido en su calzado

Richard Reid o el "terrorista del zapato" cumple cadena perpetua por intentar explotar un avión de American Airlines el 22 de diciembre de 2001.
Richard Reid o el "terrorista del zapato" cumple cadena perpetua por intentar explotar un avión de American Airlines el 22 de diciembre de 2001.
Foto: Cárcel del condado Plymouth / Getty Images

Una aeromoza recordó el momento en que su rápida acción fue clave para detener a un

Con motivo de la conmemoración número 20 del ataque a las Torres Gemelas (9/11) en Nueva York, Hermis Moutardier, empleada de American Airlines por 30 años ya relató cómo evitó una tragedia similar.

La amenaza se reportó el 22 de diciembre de 2001. El británico Richard Reid, de 28 años, tenía planeado hacer explotar el vuelo 63 de la aerolínea estadounidense, que cubría la ruta París, Francia, a Miami, Florida.

Desde que el hombre abordó, Moutardier tuvo un presentimiento negativo debido al comportamiento del viajero.

“Al comienzo era solo una sospecha, el 11 de septiembre estaba muy cerca y yo estaba haciendo el vuelo y estaba caminando, y me alertaron que olía mucho a fuego, a fósforo, y cuando fui, la única persona que te puede dar una pista, es la persona que te había caído mal desde un comienzo”, relató en entrevista con Hoy Día de Telemundo.

“Desde el abordaje ya me había caído mal, porque yo lo llamé por su nombre, le dije que se sentara, le indiqué un asiento, y me trató muy arisco. Entonces después yo pasé por el asiento y veo que él ya no estaba ahí, que había cambiado de asientos, y estaba sentado en los motores del avión. Y ya en el vuelo con la alerta del olor, entonces hay que investigar a la persona que es más culpable o que menos te cae bien”, argumentó la azafata.

“Pero gracias a esa intuición se hizo lo que se hizo”, puntualizó la mujer.

La preocupación incrementó entre la tripulación cuando Moutardier notó que el hombre tenía el zapato entre las piernas e intentaba encender un fósforo. Por un momento, pensó que encendería un cigarrillo, por lo que le recordó al pasajero que no se podía fumar a bordo.

Pocos segundos después, la mujer interiorizó que se trataba de un ataque terrorista y se lanzó contra Reid.

“Regreso sin idea de que podía ser un explosivo, solamente pensando que trataba de prender fuego, trataba de volar el avión porque teníamos lleno de combustible el avión y pues mi reacción fue aventármele encima”, detalló la aeromoza.

En el forcejeo, Moutardier resultó herida.

“Me empujó, me hirió mucho, es cuando me empuja que me golpeo mucho y caigo muy lejos de él, necesitaba ayuda, es recién en ese momento que pude reaccionar, porque era bastante grande y pedí ayuda”, contó.

La tripulación con ayuda de los pasajeros lograron someter a británico, sujetándolo con los cinturones de seguridad y algunos cables. Dos médicos que se encontraban en el vuelo le inyectaron Valium disponible en el kit de primeros auxilios para tranquilizarlo. De esta forma, pudieron aterrizar en Boston, Massachusetts.

La audacia y valentía de la mujer le valió reconocimientos por parte del expresidente George Bush, el Congreso de Estados Unidos y por las autoridades en Perú y Francia, por su heroica gesta.

Sin embargo, para la empleada de American Airlines son otros los que merecen ese título.

“Eso de heroína es un título que queda muy grande, yo se lo dejo a los que cayeron en las torres, a esa gente que ha muerto. Si yo, con lo que a mí me pasó, puedo cambiar una vida, tanta gente joven, tanta gente que no se va a acordar de esto, si yo puedo hacer un cambio o aportar algo entonces el título me quedaría, estoy en esas”, sostuvo.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI) informó que Reid, apodado el “terrorista del zapato”, cargaba con 10 onzas de material explosivo escondido en su calzado.

El 31 de enero del 2003, el terrorista fue sentenciado por el juez William Young a tres cadenas perpetuas consecutivas y 110 años sin posibilidad de salir bajo libertad provisional.

Además, se le impuso una multa de $250,000 por cada cargo, para un total de $2 millones.

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