Primeros cifras oficiales de Ley de Fianzas de NY: 4% de liberados fueron arrestados otra vez por delitos graves

Durante el periodo de un año, más de 100,000 personas fueron puestas en libertad, después de haber sido acusados de crímenes leves. Varios grupos siguen presionando por la revisión de esta norma

Luego de un año que sigue en alza el crimen en NYC, no hay indicios en la legislatura de revisión de esta reforma.
Luego de un año que sigue en alza el crimen en NYC, no hay indicios en la legislatura de revisión de esta reforma.
Foto: Michael Santiago / Getty Images

Este mes se cumplen dos años de la reforma de la Ley de Fianzas de Nueva York, que entró en vigor exactamente en enero de 2020. Y a tiempo para este aniversario, se dieron a conocer las primeras cifras oficiales de la aplicación de esta legislación, aunque solamente cubren el periodo de un año, entre julio del 2020 a junio del 2021, y cuyos resultados han vuelto a encender el debate sobre si es necesario volver a revisar la polémica ley.

De acuerdo con las cifras oficiales divulgadas esta semana, en ese año se cuantificaron casi 100,000 casos en los cuales adultos fueron liberados, después de haber sido acusados ​​de delitos, por los cuales los jueces previamente podrían haber establecido una fianza o haber ordenado su detención.

Y es que con esta reforma las personas acusadas de determinados delitos catalogados como menores y no violentos, no pueden ser retenidas bajo fianza. 

Pero de esos casi 100,000 beneficiados con este esquema legal, unos 3,400, o lo que significa el 4% de los liberados, fueron arrestados nuevamente por presuntos delitos violentos.

En aproximadamente el 1% de los casos, las personas liberadas fueron arrestadas otra vez por delitos relacionados con un arma de fuego, mientras sus casos iniciales estaban pendientes, según lo muestran los datos compartidos por varios medios locales.

Los cifras indican que en el 2021 el número de procesados que volvieron a entrar en el sistema judicial por cometer otros delitos fue más baja que en 2020, aunque es probable que eso cambie cuando se incluyen los datos que reflejan a las personas que fueron detenidas nuevamente después de julio del 2021.

Por décadas los impulsores de esta norma, argumentaron que la capacidad de pagar la fianza no debería ser un factor para determinar el tiempo tras las rejas por delitos menores, ya que finalmente las minorías étnicas eran los que terminaban pagando cárcel por la pobreza.

Esta serie de números “en frío”, ya han sido interpretados de muchas maneras.

Los defensores de esta reforma esgrimen que se observa un nivel de reincidencia “muy bajo”, pero sus oponentes ponderan que dado el gran volumen de personas liberadas en todo el estado, se traducen en miles de casos de personas quedan libre y poco después vuelven a cometer delitos violentos.

En la orilla de la defensa de esta reforma, se encuentran legisladores como la senadora estatal Julia Salazar, quien en entrevista con la publicación ‘City & State’, puntualizó que los datos preliminares sobre los efectos de los cambios en la ley de fianzas “están lejos de ser completos”.

“No hay la posibilidad de compararlos con lo que pasó en años anteriores. No hay razones, ni información precisa para asegurar que estas normas representan una amenaza significativa para la seguridad pública. Hay narrativas que buscan este objetivo”, sostuvo la legisladora de Brooklyn.

A esta visión de Salazar, se unen decenas de legisladores que impulsaron estos cambios.

¡Revisen esta ley!

Pero en contraposición, esta misma semana el congresista neoyorquino demócrata Tom Suozzi, se unió al coro de quienes coinciden que no se ha “hablado lo suficiente” de la alta tasa de criminalidad en Nueva York, y cuestionó que se “subestimen” los números preliminares que muestran la aplicación de la ley de fianzas.

“Estas no son solo estadísticas, son cosas de la vida real. Todos y cada uno de estos delitos involucran a una víctima, implica a alguien cuya vida está siendo destrozada por un crimen“. 

Suozzi, quien aspira medirse en las primarias por la Gobernación de Nueva York, abogó para que se discuta un giro en las reformas de la fianzas, como por ejemplo permitir a los jueces la discreción de devolver a prisión a “un acusado si se considera peligroso”.

En esta diatriba de pros y contras, que giran alrededor de esta norma legal, en la Gran Manzana algunos balances, especialmente del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD), apuntan a que su aplicación puso un combustible a la criminalidad que azota a la ciudad, en coincidencia además con la pandemia y las reformas policiales que surgieron tras las protestas contra la brutalidad policial. Todo sucedió en el mismo año.

“Nosotros hacemos nuestro trabajo. Hemos detenido como nunca antes a personas con armas de fuego. Pero es frustrante ver cómo a los días estas personas están en las calles”, dijo no menos de 14 veces el excomisionado de NYPD Dermot Shea, el año pasado en intervenciones públicas.

El programa ‘NYPD CompStat’ reportó más de 98,580 delitos mayores como asesinatos, violación, robo, agresión grave, hurto mayor y hurto de automóviles en 2021, frente a 93,231 en 2020. En general, se trata de los años más violentos en las últimas décadas.

En los últimos dos años la criminalidad en las calles de la Gran Manzana la cifra de delitos menores no deja de puntear. (Foto: Getty Images)

No todo es culpa de la reforma”

Un exoficial de la Uniformada, que prefirió mantenerse en el anonimato, cuenta que los cambios en la forma cómo fiscales y jueces aplican la ley de fianza no se puede vincular solamente con el aumento de la criminalidad.

“En el verano 2020 tuvimos la tormenta perfecta. Y desde allí, el crimen no ha bajado. Porque los delincuentes, especialmente los más jóvenes, perdieron miedo a la Policía por el discurso político y las reformas que hizo la Ciudad”, opinó.

El agente quien decidió el pasado diciembre darse de baja, recordó que los movimientos para reducir el presupuesto a NYPD “desmoralizaron” a muchos funcionarios.

“¡Nos quitaron autoridad! Eso tiene mucho que ver con el descalabro que vive la ciudad. Y los vecindarios más pobres son quienes más lo pagan. Muchos que salieron a marchar en contra de nosotros salieron solo por campaña política. Ellos no viven en áreas que ahora son más violentas”, subrayó el hispano quien prestó servicio por 20 años a la fuerza policial en El Bronx.

¿Vientos de revisiones en este 2022?

Con el inicio de las sesiones legislativas en la Asamblea Estatal esta semana y una nueva Administración municipal en la Gran Manzana, se abre una gran interrogante ante un controvertido capítulo de la forma cómo se administra la justicia penal en Nueva York: ¿Cederán los legisladores de Albany a modificar la Ley de Fianzas que empezó a aplicarse en enero de 2020?

Luego de dos años de su entrada en vigor, y con algunos números oficiales a mano, grandes sectores de la ciudad de Nueva York asocian la aplicación de esta ley como uno de los factores que puso combustible a la incendiaria situación delictiva registrada en los últimos meses.

Y en el otro extremo, legisladores y portavoces de coaliciones que defienden incluso más cambios en la aplicación de la justicia criminal, ya tienen sus baterías listas para oponerse en todos los terrenos, a cualquier cambio, aunque sea de alguna letra, de la controvertida legislación.

Para otros, es muy pronto para sacar conclusiones. 

Portavoces de la Asamblea Estatal indicaron a El Diario, cuando apenas asambleístas y senadores regresan a sus curules en este 2022, que hay una serie de legislaciones “en la fila” vinculadas con la recuperación económica post pandémica que ocupará con fuerza la atención legislativa.

“En concreto, no hay ninguna legislación sobre la mesa, que contrarreste la vigencia de la actual Ley de Fianzas. Sólo hay quejas y peticiones. Por el contrario quedaron pendientes otras legislaciones vinculadas con la justicia penal, por ejemplo la que ofrecería revisiones y más facilidades a la libertad condicional”, compartió la fuente.

Ya la ley tuvo unos ajustes

Durante las negociaciones presupuestarias en marzo del 2020, el exgobernador Andrew Cuomo y los líderes legislativos acordaron revertir algunas de las reformas.

Agregaron varios crímenes para volverlos elegibles para libertad bajo fianza, incluidos robos de segundo grado, promoción de pornografía infantil y homicidio vehicular, un delito asociado con muertes por conducir ebrio.

Además, dieron a los fiscales más tiempo, hasta 35 días, para entregar pruebas contra los acusados.

Cuomo explicó que aunque estaba orgulloso de las leyes originales de reforma de fianzas, necesitaban algunos ajustes.

En este sentido, no hay en el panorama ni por parte de la Gobernación ni los legisladores de la bancada demócrata algún indicio de revisar la controversial legislación.

“Posiblemente hay temas técnicos de interpretación que ajustar en los tribunales, pero difícilmente en el futuro inmediato esta normativa sea modificada en su espíritu. Fueron muchos años de análisis. Creemos que en esencia va en la dirección correcta”, añadió la fuente legislativa.

Alcalde de NYC: “Tenemos que hacer revisiones”

Desde los debates de la campaña electoral, el alcalde de la ciudad Nueva York, Eric Adams, quien promete un mayor vigor en políticas de seguridad pública, ha mostrado su intención de revisar e impulsar cambios en esta reforma.

La última oportunidad que la cuestionó de manera frontal, fue a principios de diciembre, cuando se conoció que el presunto responsables de haber incendiado el árbol de Navidad del edificio de Fox News en Manhattan tenía un largo historial de crímenes menores y detenciones.

“Ese es probablemente un ejemplo perfecto: no tener la discreción de hacer un perfil de la persona que está frente a ti. Los jueces necesitan hacer un mejor trabajo y donde pueden dar fianza deberían hacerlo, pero en casos como ese, ahí es donde debe estar el ajuste”, dijo el mandatario municipal.

Entre tanto, sectores comerciales de la Gran Manzana no dejan de denunciar el agobio por los robos en sus establecimientos, asociándolo con la modificación a la forma cómo se penalizan ahora los delitos leves.

“Los delincuentes entran a nuestras bodegas y nos dicen en la cara que no le podemos hacer nada, que llamemos a la policía, porque robar ya no es grave. Nosotros somos testigos que eso fue fatal para la ciudad. Esperamos una revisión”, enfatizó Radhamés Rodríguez de la Asociación de Bodegueros Unidos de América (ABA).

¿Qué pasó entre julio del 2020 y junio del 2021?

  • 3,460 casos se reportaron en ese año, en los que adultos fueron arrestados nuevamente por delitos graves y violentos.
  • 773 de este grupo fueron detenidos con un arma de fuego, después de haber sido acusados ​​primero de delitos por los cuales los jueces ya no pueden fijar fianza o mantener al acusado en la cárcel.
  • 98,145 casos en los que las personas fueron liberadas por cargos por los que ya no pueden permanecer bajo custodia.
  • 1/3 de este grupo condujo a un nuevo arresto mientras sus casos iniciales estaban pendientes, según los datos. La mayoría de los nuevos delitos fueron delitos menores y delitos no violentos.
  • 30% descendió la tasa en encarcelamientos en las prisiones de Nueva York, de acuerdo con aproximaciones de coaliciones de Derechos Humanos.