La Policía encadena al expresidente de Honduras, Juan Orlando Osorio, durante detención y posible extradición a Estados Unidos

El expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, fue detenido, luego de la petición de extradición de Estados Unidos por corrupción y conexiones con el crimen organizado; un grupo trasnacional de inmigración celebró el proceso judicial, debido a las condiciones vulnerables que generó el mandatario durante su gobierno y aumentó la migración

El expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, fue detenido.
El expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, fue detenido.
Foto: STR / AFP / Getty Images

El expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, señalado en Estados Unidos posibles nexos con el crimen organizado, fue encadenado por la Policía de su país.

Las imágenes del arresto circularon en redes sociales y fueron incluso compartidas por funcionarios actuales de la presidenta Xiomara Castro, como el vicepresidente Salvador Nasralla.

“Esto les espera a los cómplices de Juan Orlando Hernández”, escribió el mandatario en su cuenta en Twitter, donde comparte las imágenes que el exmandatario hondureño fue encadenado de manos y pies.

Esta semana, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos pidió el Gobierno de Honduras la extradición de Hernández, luego de que el 7 de febrero, el Gobierno del presidente Joe Biden dio a conocer que el 1 de julio del 2021 lo integró en una “lista negra” por corrupción y nexos con el crimen organizado.

La organización Alianza Americas –un grupo trasnacional sobre inmigración– celebró el proceso judicial y la petición de extradición del expresidente hondureño.

“Es un acontecimiento bienvenido que señala un compromiso del Departamento de Justicia de los EE.UU. para fortalecer la administración de justicia en Honduras y el estado de derecho. Esta acción debería guiar la futura política exterior de los EE.UU. hacia Honduras y el resto de Centroamérica”, consideró Óscar Chacón, director ejecutivo del grupo.

“Este giro de los acontecimientos es un recordatorio de cómo la política exterior de los EE. UU. ha fracasado en América Central, permitiendo la arraigada corrupción y la narcoviolencia que está impulsando la migración. Fue el gobierno de los EE. UU. quien, en 2009, respaldó el golpe de Estado que estalló El orden democrático de Honduras. Esta decisión eventualmente llevó a la elección de Juan Orlando Hernández. Para empeorar las cosas, el gobierno de los Estados Unidos legitimó la reelección ilegal de este mismo individuo en 2017, a pesar de un llamado de los observadores internacionales para declarar tal elección fraudulenta y inválida”, dijo Chacón.

La presidenta de la Junta Directiva de Alianza Americas, Mirtha Colón, originaria de Honduras, también destacó el impacto positivo de la persecución de Hernández y cómo esto puede contribuir a restablecer la democracia de su país.

“La consolidación del gobierno democrático en Honduras, junto con las reformas económicas y sociales que tanto se necesitan, contribuirán en gran medida a transformar eventualmente a esta nación en un lugar donde la mayoría de los ciudadanos puedan estar seguros y prósperos”, consideró.

Patricia Montes, directora ejecutiva del Centro Presente, también celebró el proceso de extradición del exmandatario hondureño.

“Aplaudimos al gobierno de EE.UU. por finalmente admitir y tomar medidas sobre lo que sabe desde hace mucho tiempo: que el exdictador Juan Orlando Hernández era y es una amenaza corrupta y narcotraficante para la democracia”, dijo.

El caso de Hernández podría ser llevado a la Corte de Distrito Sur de Nueva York, donde su hermano Juan Antonio “Tony” fue sentenciado a cadena perpetua por narcotráfico. El nombre de Juan Orlando surgió durante ese jucio y el de Geovanny Fuentes Ramirez, también sentenciado por tráfico de drogas.

En alguno de los testimonios incluso se señaló que el exmandatario hondureño recibió sobornos de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, quien fuera líder del Cártel de Sinaloa y enfrenta cadena perpetua en Colorado.

En julio del 2020, Jon Piechowski, subsecretario Adjunto de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, reconoció en entrevista con este diario las dificultades de relacionarse entonces con el Gobierno de Honduras, liderado por Hernández, en medio de esfuerzos por atender la crisis migratoria y su relación con el crimen organizado.