Por qué se llamó al ajo, “penicilina rusa” durante la Segunda Guerra Mundial

El ajo, llamado "penicilina rusa" durante la Segunda Guerra Mundial, ha sido usado como medicina desde hace miles de años y sería motivo de la primera huelga conocida en la historia

El ajo tiene la capacidad de matar una variedad de microorganismos y ha sido usado para prevenir infecciones.
El ajo tiene la capacidad de matar una variedad de microorganismos y ha sido usado para prevenir infecciones.
Foto: Shutterstock

Desde hace miles de años, el ajo ha sido utilizado como medicina para prevenir y tratar diversas condiciones y enfermedades. El bulbo que ha funcionado como remedio en momentos claves de la historia, durante la Segunda Guerra Mundial, al ajo se le llamó “penicilina rusa”.

El origen del ajo se sitúa en Asia Central, y desde allí se extendió a todo el mundo, según datos de la Federación Española de Nutrición (FEN).

La primera huelga conocida en la historia habría sido causada por falta de ajo. “Se tienen noticias de su utilización como energizante en la alimentación de los obreros que construyeron las pirámides de Egipto; y hasta tal punto se hizo necesario, que una vez que faltó el ajo, alrededor del año 3500 a.C., los obreros se negaron a trabajar”, comparte la FEN.

En las competencias deportivas de Grecia, los atletas comían ajo antes y después de competir para obtener mayor fuerza y reponerse.

Hipócrates, antiguo médico griego conocido hoy como “el padre de la medicina occidental” promovió el uso del ajo para tratar problemas respiratorios, parásitos, malas digestiones y fatiga, según retoma Medical News Today de un artículo publicado en el Journal of Nutrition.

En el pasado, los romanos usaron el ajo como antiparasitario.

National Geographic, señala que, en 1858, el biólogo francés Louis Pasteur demostró que el jugo de ajo tenía actividad antibacteriana.

Durante la Primera Guerra Mundial, cuando faltaron los antisépticos, las cataplasmas de ajo se usaban para prevenir infecciones de heridas.

El ajo recibe el apodo de “penicilina rusa” en la Segunda Guerra Mundial

Western New York Urology Associates explica que, en 1916, el gobierno británico hizo un llamamiento general para que el público le suministrara ajo para satisfacer las necesidades de la guerra.

El ajo se llamó penicilina rusa durante la Segunda Guerra Mundial porque, después de quedarse sin antibióticos, el gobierno ruso recurrió a este antiguo tratamiento para sus soldados”, comparte la asociación de urología.

National Geographic explica que Charles Fraser-Smith, jefe de espías de la inteligencia británica ideó barras de chocolate impregnadas de ajo, para ser consumidas por aquellos arrojados detrás de las líneas enemigas en Francia y España para que adquirieran mal aliento.

La alicina sería una de las sustancias en el ajo con la capacidad para matar bacterias. El sulfuro de dialilo, también es un compuesto del ajo que ha demostrado ser efectivo para combatir la bacteria Campylobacter, según un estudio publicado en el Journal of Antimicrobial Chemotherapy.

Western New York Urology Associates señala que hay varios estudios que encuentran que el ajo puede matar una variedad de microorganismos por contacto directo y estos hallazgos pueden explicar por qué el ajo se aplicaba tradicionalmente directamente a las heridas para prevenir infecciones, pero advierte que el ajo puede quemar la piel.

La asociación indica que no hay evidencia real de que tomar ajo por vía oral pueda matar organismos en todo el cuerpo. Por lo tanto, el ajo es más un antiséptico que un antibiótico en el sentido habitual.

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